La victoria de Arjuna

Como una llama repentina surgiendo en medio de un montón de cenizas, Arjuna se
puso de pie. Krishna había estado esperando aquel momento y tomando la mano de su
hermano Balarama la apretaba con emoción. Sus ojos estaban fijos en aquel joven bhramán.
Nadie en el salón sabía quién era, excepto Krishna, Balarama, Dhaumya, Bishma y naturalmente
los pandavas. Arjuna subió al escenario y dirigiéndose a Dhrishtadyumna le dijo:
-¿Se le permite a un bhramán tratar de derribar la diana? Parece que ninguno de los
kshatryas aquí congregados son capaces de superar con éxito la prueba.
Sus ojos recorrieron las caras de los reyes y participantes con una expresión entre
divertida y sarcástica. Dhrishtadyumna le contestó:
– ¡Por supuesto! Cualquiera tiene la opción de intentarlo, no importa si es un bhramán,
un kshatrya, un vaysa o incluso un sudra. Supongo que sabes cuál es la prueba; si la superas
con éxito, mi hermana será tu esposa. Te lo aseguro, soy sincero en mi promesa.
Arjuna se acercó al gran arco y se postró ante él. Luego con una ligera sonrisa en sus
labios levantó el arco con su mano izquierda y con su mano derecha tensó la cuerda disparando
una tras otra las cinco flechas. Las cinco hicieron, diana perfecta sumando el
impulso de una a la otra hasta hacer que el pez se desprendiese cayendo a tierra.
Los comentarios de admiración y sorpresa de la gente, produjeron un creciente
estruendo ensordecedor. Los bhramanes estaban muy emocionados al ver que uno de ellos
había superado la prueba que los kshatryas habían abandonado por imposible. Del cielo
llovieron flores sobre Arjuna, y Draypadi, con la gracilidad de un cisne, se levantó
dirigiéndose hacia Arjuna y depositó la guirnalda en su cuello. El salón resonó con el
bramido de caracolas, trompetas y todo tipo de instrumentos musicales. Los cielos
resonaron con la música de todos los instrumentos celestiales. Arjuna y Draypadi
formaban una pareja tan hermosa como la de Indra con Sachi, o la de Agni con Swaha, o
la de Vishnu con Lakshmi, como la del Sol con Usha, como la de Manmatha y Rati, como
el señor Sankara con Uma, o como Rama y Sita, como Nala con Damayanti. Arjuna cogió
a Draypadi de la mano y descendió del escenario con ella. El rey Drupada estaba contento
de ver cómo el esposo de su hija era un joven apuesto y noble.
A los reyes, por un momento, pareció que se les había detenido el pulso. Pero luego
la ira se apoderó de ellos y comenzaron a decir: “Este Drupada nos ha insultado
deliberadamente. Con tantos reyes como hay aquí congregados, ha tenido la desfachatez
de entregar su hija a un bhramán; esto es un insulto para nosotros. Si ninguno de nosotros fue capaz de dar en la diana, su hija debería haberse suicidado antes de entregarse como
esposa a un bhramán. No podemos tolerar este insulto. Esta ofensa por parte del rey
merece un castigo. Vayamos a por él y matémosle.”
Drupada estaba asustado y sorprendido ante la ira de los reyes. Indeciso y confuso
miró al joven bhramán que había sido la causa del altercado, pero Arjuna le tranquilizó
con una sonrisa como diciéndole: “Por favor, no temas, yo puedo entenderme con todos
ellos.” Bhima se levantó e inmediatamente se puso al lado de Arjuna dispuesto a custodiar
a su hermano. Draypadi se agarraba fuertemente a la piel de ciervo que cubría el cuerpo de
Arjuna. Mientras, Krishna observaba la escena y dirigiéndose a su hermano Balarama le
dijo:
-Mira, aquél que usando el arco se ha ganado la mano de Draypadi es, con toda
seguridad, Arjuna. Este joven tan poderoso tiene que se Bhima. Estos dos jóvenes de piel
oscura y muy parecidos entre sí han de ser, con toda seguridad, Nakula y Sahadeva.
Mientras que aquel joven de aspecto agradable, mirada tierna y cejas nobles debe ser
Yudishthira. Estoy seguro, tan seguro como que yo soy Krishna y tú eres Balarama.
Los bhramanes se habían puesto de parte de los pandavas diciéndoles:
-Jóvenes, no os preocupéis por estos reyes, nosotros estamos aquí para ayudaros.
Arjuna les sonrió dulcemente dándoles las gracias y les dijo:
-Podéis sentaros y observar; yo solo puedo encargarme de ellos.
Con Bhima al lado suyo, ambos estaban listos para la lucha. Luego Yudishthira y los
dos mellizos se les unieron para el combate. Los cinco luchaban al tiempo contra todos los
reyes que les atacaban. Luego Bhima se enfrentó con Salya, Duryodhana tenía como
oponente a Yudishthira, y Sakuni era acosado por Nakula. Todos creían que iba a ser tarea
fácil someter a aquellos bhramanes, pero las flechas de Arjuna sorprendieron a los reyes
por su precisión. Viendo esto Radheya intervino en el combate. Arjuna y Radheya se
enfrentaron mutuamente, ambos eran rivales de valía. El vigor con que Arjuna luchaba
provocó en Radheya admiración por aquel arquero desconocido. Y Radheya, siendo la flor
de la caballerosidad, le dijo:
-Seas quien seas, joven bhramán, estoy encantado de ver tu habilidad, ¿quién eres?
¿eres acaso el gran Bhargava? ¿o acaso eres Indra? ¿no serás el mismo señor Vishnu?;
tienes que ser uno de estos tres que ha venido a Kampilya para mostrar al mundo su valor.
Hasta ahora no había podido encontrar a nadie que pudiera igualarme, excepto Arjuna.
Pero él ha muerto. Yo soy Radheya, el señor de los Angas. Soy un gran arquero y he sido
discípulo del gran Bhargava. Pero tengo que admitir que he sido derrotado por ti. Dime,
¿quién eres?
Arjuna le contestó:
-Radheya, me alegra mucho haberte conocido y te doy las gracias por tus elogios,
pero yo no soy tu guru el gran Bhargava, ni tampoco Vishnu, ni Indra, ni ningún otro
arquero famoso. Soy un hombre ordinario como puedes ver; un bhramán. Al igual que tú
aprendí a usar el arco a los pies de un bhramán. Y ahora continuemos la lucha.
-Diciendo esto Arjuna cortó la cuerda del arco de Radheya el cual inmediatamente
le dijo:
-Has vencido -y se retiró.
La lucha continuó entre las otras parejas. Salya salió corriendo perseguido por
Bhima, pero Bhima le perdonó la vida porque era el tío de Nakula y Sahadeva. Mientras
continuaba la lucha entre Yudishthira y Duryodhana, fue uno de los grandes
acontecimientos del día. Yudishthira hirió al príncipe kuru con sus agudas flechas.
Duryodhana parecía una cobra acosada con un palo; se defendía valientemente pero de
nada le servía. La mansedumbre de Yudishthira había desaparecido completamente,
Arjuna y Bhima estaban sorprendidos viendo la furia con la que Yudishthira luchaba.
Quizá se acordaba de la injusticia de la que había sido víctima por causa de su primo.
Nunca antes le habían visto tan furioso. Finalmente los pandavas derrotaron a todos sus oponentes, dejando libre el camino de regreso a casa. Los demás reyes al ver cómo los pandavas derrotaban a las huestes de los kurus incluso al mismo Radheya, declinaron
inmediatamente todo intento de enfrentarse a aquellos valientes bhramanes.
Entonces intervino Krishna y dirigiéndose a los combatientes les dijo:
-No veo ningún sentido en continuar la lucha, después de todos estos bhramanes se han ganado la mano de Draypadi de forma justa. Luchar contra estos bhramanes sólo porque han demostrado ser mejores que ninguno no es una actitud digna de príncipes y nobles. Así que, no luchéis más.
De todos modos los reyes ya sabían que no tenían nada que hacer contra aquellos desconocidos bhramanes, por lo que gustosamente aceptaron el consejo de Krishna. Pero se fueron con la curiosidad de saber quiénes eran aquellos bhramanes.
Los pandavas seguidos de Draypadi regresaron a casa del alfarero donde su madre les estaba esperando. Y apenas entraron, a grandes voces le dijeron: “Madre, te traemos el biksha que hoy hemos recogido.” Kunti estaba en la parte interior de la, casa y al oírles como era usual en ella les respondió:
-Sea lo que sea que hayáis traído, podéis compartirlo entre vosotros.
Luego se reunió con ellos sorprendiéndose al ver a la bella Draypadi de pie junto a Arjuna. Yudishthira le dijo:
-Arjuna se ha ganado a esta doncella en un torneo y era a ella a quien nos referíamos cuando te dijimos que te traíamos lo que habíamos recogido.
Kunti al oír esto se sintió horrorizada pensando en la respuesta que les había dado, pero ocultando su nerviosismo abrazó a la tímida joven que aún permanecía de pie, diciéndole -Bienvenida seas a nuestra casa.
Draypadi cayó a sus pies y les limpió el polvo. Kunti luego se la llevó hacia
dentro.
Más tarde Kunti fue a donde estaba Yudishthira y le dijo: -Hijo mío, estoy muy preocupada por lo que dije. Yo jamás he dicho una mentira, ni jamás he hecho una mala acción; esto obliga a que lo que he dicho se cumpla.
Todos permanecieron en silencio por unos momentos, luego Yudishthira
pacificando a su madre le dijo:
-Por favor, no te preocupes, no pasará nada. -Luego miró a Arjuna y le dijo:- Tú te has ganado su mano, así que tienes el derecho a casarte con ella.
Arjuna le respondió:
-Por favor, no digas eso, tú eres el mayor de todos nosotros, así que eres tú el que debe casarte con ella. Después de ti el derecho le correspondería a mi amado hermano Bhima. Sólo después de vosotros vendría mi opción. Así que dejo en tus manos la responsabilidad de deshacer este nudo y tomar la decisión final.
Yudishthira recapacitó por unos momentos y luego dijo: -Nuestra madre ha dicho que deberíamos compartir a Draypadi entre nosotros y no hay nada más sagrado que las palabras de nuestra madre, ella es nuestro guru y debemos obedecerle. Durante todos estos años jamás he hecho algo que fuera correcto, pero por otro lado es evidente que todos nosotros amamos a esta mujer. Así que sugiero que todos nos casemos con ella.
No siento que esté haciendo algo incorrecto al sugeriros esto, creo que mi decisión es justa; así que no nos preocupemos más y hagámoslo así.