El mundo tiene miles de millones de personas. Y solemos preguntarnos: “¿por qué no me entienden? Incluso hablamos el mismo idioma…pero aún así no me entienden, y yo no logro entender lo que muchos dicen ni por qué lo dicen!”
Eso es porque venimos con dones a este mundo, y aunque compartamos algunos, no se dan en la misma proporción ni al mismo tiempo. Dicen que el humano tiene el don más maravilloso, que es el don del HABLA. Y sin embargo, quizá el don más precioso sea el de saber escuchar. ESCUCHAR sin argumentar nada, solo querer OIR al otro, como quien hace una fina sintonía en una radio para captar lo que expresa CLARAMENTE…como aquel que disfruta de una música que anhela sentir.
Ya ves? Lo sencillo, no suele ser fácil. No solemos permitirlo. Despojarse de opinión, de juicio y de concepto, y sólo oir, como quien oye música. Y asi sentir al OTRO, valorar su EMISIÓN.
Sintonicemos: ahí es donde comienza a aparecer la Claridad…