Si Fuera Dios

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Si Fuera Dios…¿Cómo sería?

Alguna vez hemos preguntado a alguien: Si fueras Dios, qué es lo que harías? 

Seguramente oiremos respuestas de todo tipo: Detendría las guerras, eliminaría las enfermedades, saciaría el hambre del mundo, no existiría el mal, eliminaría la muerte, enjuiciaría a los malvados, haría que todos reciban lo mismo y en abundancia…

Y comencé a preguntarme qué siente Dios o Escucha todo el tiempo de nosotros: Oh Dios, dame dinero y salud…Devuélveme a los seres queridos que te llevaste…Que me vaya bien en el trabajo…Que conozco a una pareja que me dure para toda la vida…Que no me enferme jamás…Que mis hijos crezcan sanos y no tengan problemas económicos…Que pueda tener esta casa…Que apruebe las materias y me reciba…Que pueda irme de vacaciones…y mil cosas más…

Y me dije: Dios es nuestro sirviente? Nuestro «cumplidor de deseos»? Nuestro Genio de la lámpara maravillosa?…

Por qué solemos pensar en Dios sólo para pedirle cosas o para quejarnos de lo que no nos da?…Somos como los bebés con sus berrinches. No confiamos en Él. Queremos que nos de lo que nosotros deseamos, tal como lo deseamos, cuando nosotros lo deseamos…y si no nos da lo que deseamos, nos enojamos y renegamos de El como padre ¿No es así?

Yo no tengo hijos, pero nací como hijo. Y todos nacemos con ese único atributo como seres humanos. Hasta el día de hoy, somos concebidos por la unión de un esperma masculino y un óvulo femenino. Es decir, inexorablemente, somos HIJOS de alguien al nacer. Y cuando los padres crían a sus hijos (los padres humanos al menos) hay cosas que les dan, y cosas que no les dan. ¿Por qué? ¿Por qué los padres humanos eligen qué dar y qué no?…Aparentemente sea quizá porque esos padres han vivido más tiempo, y saben qué es bueno y qué es nocivo para sus hijos. Si un niño te pide dulces todo el tiempo, probablemente enfermará y su salud se dañará. Si el niño quiere tocar el fuego, probablemente se quemará y pasará por gran dolor…Si quiere ver televisión o jugar todo el día, su mente se intoxicará y luego tendrá consecuencias en su conducta y cerebro…y así con todas las cosas

Imaginen ahora: si nosotros que en la historia de este Planeta Tierra, somos solo un pestañeo de ojos, no le damos todo a nuestros hijos, porque sabemos cosas que ellos aún no conocen, ¿Cómo sería ser un Padre Eterno que conoce nuestra alma y su proceso y evolución desde le principio y por siempre?

Mi padre me enseñé a trabajar desde muy pequeño. Era un niño. Me enseñó que no está bien pedir si uno puede procurarse lo que pide por sí mismo. También me enseñó que hay que esperar tiempos, y que las cosas no son de inmediato, y que esto ayuda a desarrollar una herramienta llamada paciencia. El Trabajo ayuda a templar el carácter y la perseverancia. Y también me mostró que en los momentos dolorosos, no existen soluciones mágicas, y que a veces hay que confiar en la vida, aunque no nos guste lo que sucede, porque no podemos controlar la mayoría de las cosas.

También me enseñó que en este mundo nada es para siempre, y que así como un día llegamos, en otro tiempo nos iremos. Y que mientras tanto, hay que vivir lo mejor posible, y ayudar si se puede, y mejorar cada vez que tenemos la oportunidad, sin perjudicar a nadie.

Y mi madre me enseñó más sobre el amor, sobre el miedo. Sobre el pedir ayuda pero también a darla. Sobre el cuidar a los que son familia y están bajo nuestra responsabilidad. Me enseñó también a reconocer habilidades en mí que yo aún no había descubierto, Y para eso debió mantenerse firme. Es como cuando me enseñó a caminar: yo no quería caminar, quería estar en sus brazos siempre…Ella también lo quería…pero como sabía mejor que yo lo que era bueno para mí, no cedió, y primero procuro enseñarme a que podía moverme en cuatro patas, y de a poco, y jugando con tropiezos y lastimaduras, que podía erguirme y andar en dos patas. También me enseñó a comunicarme, mostrándome las palabras. Mientras me alimentaba, me hablaba, y yo mirándola y escuchándola, aprendía….

Nuestros padres nos dieron lo mejor que supieron y pudieron darnos según sus capacidades. Cuando ellos parten de este mundo, los extrañamos, y quisiéramos con ansias que nos sigan abrazando, mimando, cuidándonos. He escuchado a muchas personas muy ancianas, casi a punto de partir, exclamando: mamá! cómo te necesito ahora que estoy padeciendo!

Como vemos, parecería que estamos más acostumbrados a pedir que a Dar

Quién piensa en darle a Dios? De los billones de personas que habitamos en este planeta…¿Cuántos son los que piden y cuántos los que dan?. Seguramente si fuera Dios, escucharía infinitas plegarias pidiendo las cosas más diversas, desde trascendentes a triviales…

Damos por sentado que la vida es un derecho: que todos nacen….Y si no es así? Si el mayor regalo que se le puede dar a un ser es su humanidad? Si fuera algo así como tesoro deslumbrante e intenso, lleno de aventuras e impredecibles devenires? Y si el Mayor regalo de todos, fuera que cualquier ser humano, desde el más pequeño al más elevado, tienen la misma posibilidad de volverse UNO con su Padre?

Cuántos pedirían eso sin rastro alguno de egoísmo y para sacar provecho? Cuántos pedirían eso solo para poder darlo todo como un Jesús? Quién se atrevería?

Quizá, si fuera Dios, dejaría que todo siga su curso tal como hasta ahora, así como los padres confían en la misma naturaleza de la vida hasta que el niño comprenda que todo está dado, no como él quiere, sino como más necesita para crecer.

Namasté

 

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