Semilla imperfecta, cuna de la maravilla humana:

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De los frutos antiguos venimos, una vez que caídos y consumidos, en la Tierra dejan su semilla.
Como pequeñas plantas asomamos a la luz, atravesando la obscuridad para obtener el calor y el agua.
El buen sembrador nos cuida y vigila que las malas hierban no nos opriman, y nos separa de ellas.
También vela por nosotros en vientos y tormentas, y coloca un palo tutor cuando lo necesitamos.
Nuestra naturaleza es crecer, y eso hacemos…nos desarrollamos, y mostramos lo que somos, ayudados por la mano del buen sembrador.
No todas llegamos al estado adulto, pues también es natural que algunas alcancen madurez, y otras queden secas o a medio camino….
Al irnos fortaleciendo, requerimos menos cuidados. Y pasado el tiempo, resistimos bastante mejor al frio invierno, a las fuertes lluvias, y a los repentinos vientos huracanados.
Con los años, florecemos…
De las flores se hacen los frutos…y cada cual según su naturaleza, pues no saldrá una manzana de un limonero, ni la madera del roble sera tan flexible como la del bambú…
Empero toda planta es útil, necesaria, bella y ejemplar…y aún entre las de la misma especia, no hallarás dos iguales ni dos del todo distintas…
Luego, nuestro propios frutos estarán dispuestos para nutrir a la tierra y dar más semillas…
«lo que fue, lo mismo será…lo que Siempre hicieron, repetirán…Todo tiene un tiempo bajo el Sol…» (Eclasiastés)
Gracias Padre por el maravilloso don de la Existencia que nos has concedido

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