Los Dialogos con Jesus – Parte 2

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Los Dialogos con Jesus – Parte 2

-: Aún no sé buscarte sin darme primero la orden en mi mente. No sé cómo haré. Quizá Tú ya hayas respondido, pero no sé aplicar tu respuesta. En esta práctica he notado que tus palabras son preceptos. Comúnmente no me das el cómo. JESÚS: El cómo viene con tu fe -: ¿Quiere decir que si en verdad quiero algo, no importa cómo, sino que lo haré, y ya? JESÚS: La respuesta es la fe. Ten fe en mi palabra y serás salvo -: Eso haré mi Señor
Amado Padre: háblame, expándete en mí y que todo lo que fluya sea el néctar de tu Palabra sagrada. Te necesito, no me dejes sin Ti. Aquí y ahora te busco, porque eso me has dicho. Haz tu Voluntad. Señor, a veces me enmudezco y no sé qué preguntarte, y prefiero el silencio a las voces. Mas como te busco, debo preguntar: muchos quieren saber cómo protegerse de aquellos que nos hacen mal JESÚS: Ven a Mí, Yo te protegeré -: El camino a Ti es largo Padre, y ellos se interponen JESÚS: No permitas que nada se interponga entre tú y Yo -: ¿Qué haré con estos que se interponen? JESÚS: Nada puede separarte de Mí en verdad -: Cuando alguien me hace mal, mi mente queda atrapada allí, y piensa en la injusticia JESÚS: Vuélvela hacia Mí -: Padre, ante lo injusto uno reacciona, y me cuesta Verte en aquel que es injusto JESÚS: Ten piedad del injusto y pide por él -: Eso hago, pero he visto que quien busca su satisfacción personal, rara vez cambia y busca la justicia. ¿De qué sirve que pida por él? JESÚS: te he enseñado que ames a tu enemigo -: Amaré su alma, mas no sus acciones. ¿Debo pedir por su mente o porque aflore su alma? JESÚS: Pide porque vuelva a Mí -: Padre: Tú no eres sordo a mis pedidos, mas el corazón duro de estos hombres alza murallas contra estas oraciones JESÚS: No dejes de pedir -: ¿Es malo sentir indignación por lo injusto? JESÚS: Perdona, como Yo perdono -: Padre: Soy un hombre y tú eres Dios JESÚS: Yo estoy en ti -: Pero no puedo perdonar perfectamente como Tú perdonas JESÚS: Pide perdón entonces -: Pediré perdón por mí y por el que me ofende y Te ofende. Más allá de la oración, en lo cotidiano, ¿cómo me conduzco con esta gente? JESÚS: Acércate a los que te recuerdan a Mí y aléjate de los otros -: Si de los otros me alejo, y los demás lo hacen, ¿quién les recordará a Ti? JESÚS: Ellos han elegido -: ¿Pueden cambiar? JESÚS: Si son sinceros y se arrepienten -: ¿Puede su alma hacer sentir el arrepentimiento en esa mente borracha y ese corazón endurecido? JESÚS: Siempre hay una puerta -: ¿Por qué hay personas que eligen el mal?
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JESÚS: Porque no creen en Mí -: ¿Por qué no creen en Ti? JESÚS: Porque no quieren -: ¿Por qué no querrían creer en Ti? JESÚS: Creer en Mí es seguirme. Seguirme es escuchar la Palabra y tomar la cruz -: ¿Aunque no nos guste? JESÚS: La mente no hallará deleite en ello, más el alma fiel Me seguirá a mi morada -: ¿Debo hablar con gente así? JESÚS: Sé astuto mas manténte limpio -: Gracias Padre. A tus pies estoy Padre, pido por no tener ilusión, porque no me permitas creer en aquello que no es sino sólo en la Verdad. No dejes que mi mente lance expectativas: dame la gracia de que sólo el presente sea su único tiempo conocido, pues sé de su comportamiento y cómo influye mi ánimo con él, haciendo oscilar mis pensamientos entre lo que fue o no fue, y lo que podría suceder. Por eso ruego que únicamente tu eternidad habite en ella, para no ser presa fácil de la ilusión. En tu Amor confío.
-: Mi Señor, necesito que me hables sobre los temores que poseo: quiero conocer su naturaleza para que se diluyan JESÚS: La naturaleza del temor es inmovilizarte. Los temores son como los barrotes de una celda -: De eso me habló el maestro, pero me pidió que te siga preguntando. ¿Por qué surge mi temor? JESÚS: Porque tu mente no quiere que seas libre
Padre: en estas horas en que me sé ignorante, en que tus misterios son demasiado grandes para mi pequeñez humana, cuídame como a tu hijo. Poco comprendo de la Creación, mas te pido sólo lo que necesito saber para alcanzarte y no morir a medio camino en mi ignorancia. Consuélame si me crees digno de tal gracia, dándome el alivio de tu Palabra Sagrada.
-: Mi Señor, hablarte me es difícil en estos días, pues cuando recibo respuestas, la mayoría de las veces las tacho, pues adivino la intromisión de la mente y no me resulta bueno. ¿Puedes hablarme de para qué ha sido creado el humano, cuál es el fin de esta criatura? JESÚS: El hombre es testigo de la Creación -: Para qué la Creación necesita testigos? JESÚS: Los testigos son parte de la Creación -: Padre: me han dicho que soy una composición de los 4 elementos, un fruto de la energía creadora, y que he sido creado por la Madre terrenal en cuanto a mi cuerpo se refiere, que mi espíritu encarna en él, pero que Tú no eres mi Creador directo. Yo te llamo Padre porque eso he sentido, pero ahora me dicen que Dios es energía, que provengo de esta energía. Realmente debo redescubrir a mi Padre y Madre directos. ¿Cómo no he de sentirme huérfano si nunca acabo por conocer a mi Creador? Por qué ese terrible camino de sacrificio para conocer lo más básico: mi origen? No sabiendo la Verdad, creo en lo que siento, y mi mente lo traduce en una forma. Comenzando a conocer la Verdad, casi todo lo anterior se derrumba para dar paso a lo que Es, y aún así sé que lo poco que pueda comprender puede dejarme aún más con un sentir de desconocimiento. Me siento parado en la nada, y no en la Nada
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benéfica, sino en la incertidumbre, sin conocer a Padre y Madre, absorbiendo conceptos que luego son reemplazados con otros. Mi buen Jesús: nuevamente debo descubrir mi relación contigo, ver qué tengo que ver yo con tu Ser, saber qué hago hablándote. ¿Podrás ayudarme contundentemente por amor de Dios? JESÚS: Que tu mente deje paso a Mi Palabra para que Sea La Voluntad.
ORACION
Padre: hoy no pido tus respuestas, dame lo que sea necesario para sentir que estás cerca de mí. Me sé pequeño e imperfecto, mas no hay otra solución en el camino que te apiades de esto que soy, infundiéndome tu soplo. Ha observado que el árbol grande no necesita casi agua, pues sus raíces yacen hondo, donde la tierra lo nutre. Mas el pequeño retoño no sobrevive sin ayuda externa ya que requiere riego del hombre, y cuidados, y cercos, hasta que crezca y sea árbol. Si yo soy un retoño, Tú eres el jardinero que cuida de mí atentamente hasta que mis raíces penetren en lo hondo, para nutrirme de la tierra. Por eso mi Señor, protégeme del viento de los pensamientos desordenados, pon el vallado de la valentía, abóname con la tierra fortificada de Tu sabiduría, y haz caer sobre mi pequeñez las gotas de tu eterno Amor, para que, en algún tiempo de la eternidad, sea un árbol maduro que de el reposo a aquel que esté cansado. Padre: casi nada sé de ti, mas siento tu cuidado, así como el retoño no tiene conciencia de este proceso pero se alivia al ser regado. Que mi ser sea sencillo e inofensivo, simple y útil, verdadero e inocente como ese retoño, y que la esencia aflore como sucede en un árbol que deja de ser pequeño. Humano soy por justo designio; imperfecto pero con alma porque Dios así lo quiso. Ayúdame a cumplir con lo debido, a no anhelar más que a la Nada, a ser lo destinado, a cesar en cualquier acción propia, y a emprender toda acción por Ti dictada. Si es Tu Voluntad, concédeme lo que te pido, mas si no lo es, haz de mí lo que te plazca, pues no habrá jamás nada más ecuánime que lo que Tú quieras. Tuyo soy siempre aunque lo olvide, lo niegue, me guste o lo rechace. No puedo negarte sin negarme. No puedo sentirme profundamente sin sentirte. No puedo ser si Tú no lo hubieses querido. Por eso, y como el árbol no alcanza con sus ramas al cielo mas se funde en el paisaje, sé Tú el paisaje que me funda con el Cielo, y haz crecer mis ramas hasta Tocarte. Porque si Tú no me cuidases, ¿qué esperanza tengo de llegar al Cielo? Si tú no procuras que crezca derecho, ¿cómo no habría de torcerme? Si yo fuese olvidado de Ti, ¿qué más esperaría que secarme? Sé que muchas plantas están a tu cuidado, y que estamos separadas por ser pequeñas, mas sé que al crecer nuestras raíces crecemos nosotros, y nos unimos en lo profundo; porque lo que es arriba es abajo, cuando está terminada tu tarea. Y por último, si es posible, cállame. Sólo permite que el ruido del viento sea lo que hablen mis hojas, porque el viento no es mío, sino que Tú lo envías, y grande es su sonido por sobre mis toscas palabras. Gracias Señor por tu cuidado. Haz de mí un buen árbol. Amén.-
Mi Señor alúmbrame, posa Tu mano en mi mente para que se amanse. Mírame aunque yo no te vea, porque tu solo mirar me hará Sentirte. Que mi corazón te escuche, para limpiarme y tener la claridad de Tu Luz. Sea en esta Tierra Tu Voluntad.
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-: ¿Cómo acercarme a Ti Padre? JESÚS: Viniendo a Mí es como te acercarás -: ¿Cuál es el camino más directo que yo puedo tomar para acercarme? JESÚS: Yo Soy -: ¿Tú eres el camino más directo que me conduce a Ti mismo? JESÚS: Sí -: ¿Cómo puedo sentirte más vivamente? JESÚS: Búscame más -: ¿Buscarte es pensar más en Ti? JESÚS: En cada segundo, en cada acto, Tenme a Mí -: La mayoría del tiempo me olvido de hacerlo JESÚS: Acuérdate de Mí -: Quizá sea porque no eres lo suficientemente concreto para que te tenga JESÚS: Soy lo más concreto que tienes. Tu mente no busca lo concreto -: ¿No busca mi mente lo concreto, lo mundano? JESÚS: Tu mente se distrae, imagina, piensa -: ¿Cómo debo pensarte? JESÚS: Piensa en Mí. Yo guiaré tus pensamientos -. ¿Por qué no los guías también cuando no te pienso? JESÚS: No puedo guiarte si tú me niegas -: Padre: ¿es bueno que te sienta Dios? JESÚS: Ven a Mí para llegar a El. -: Pero el maestro me ha dicho que no podré Conocerlo jamás JESÚS: Ven a Mí, y llegarás a El -: ¿Y a Ti te veré? JESÚS: Ya te he dicho que sí -: ¿Con claridad? JESÚS: Me verás -: ¿Por qué te he sentido lejano en estos días? JESÚS: Por tu mente -: ¿Cómo sabré si me estoy acercando? JESÚS: Cuanto más cerca estés, más podrás sentirme -: Sé que a veces, cuanto más cerca está tu consolación, es cuando más desamparados nos sentimos. JESÚS: Ten fe. Nunca Me alejo de ti -: ¿Y puedo yo alejarme de Ti aunque no lo desee? JESÚS: Manténte despierto, búscame, y me encontrarás -: ¿Por qué es un esfuerzo buscarte, estar alerta? JESÚS: Porque eres hombre -: ¿Todo es difícil para el hombre? JESÚS: Lo es hasta que persevere en la virtud -: ¿Se hará llano el camino alguna vez? JESÚS: Ven a Mí, y allanaré tu camino -: Pero Padre, si cuando voy hacia Ti encuentro dolores JESÚS: ¿No es tu camino más llano que hace un tiempo? -: Creo que sí, pero ni bien siento eso, aparece el escollo JESÚS: Mírame, y trascenderás todo escollo -: ¿Por qué me haces Buscarte? ¿Por qué no permanezco en Ti desde siempre? JESÚS: Porque eres hombre, y aunque Estoy en ti no me ves -: ¿Qué tiene de bueno ser hombre entonces? JESÚS: Que a diferencia de otros seres, puedes Verme
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-: Es duro ser hombre JESÚS: Es más duro ser piedra -: Pero ella no debe preocuparse por estar alerta, ni caminar JESÚS: Pero no podrá Conocerme -: ¿Todo este esfuerzo tiene por fin Conocerte? JESÚS: Cuando Me Reconozcas, sentirás que no hay esfuerzo lo bastante grande -: Me cuesta aceptarme como hombre que soy JESÚS: Es lo que eres -: ¿Debo agradecerlo? JESÚS: Sí -: Pero si somos una raza imperfecta, no limpia y adormilada JESÚS: Sois hijos de Dios, y por eso debéis dar gracias -: Si no conocemos a Dios, ni le conoceremos, ¿qué debemos agradecer? JESÚS: El ser -: ¿En este estado, el «ser» es una gracia? JESÚS: Sí -: ¿Aunque duela la imperfección? JESÚS: Ser es un regalo de Dios -: Pero no disfruto siendo JESÚS: Porque no te conoces -: Cuanto más me conozco, más imperfección veo JESÚS: Mira a tus virtudes -: Si no son siquiera mías JESÚS: Pero las puedes usar -: Todo lo que es mío es imperfecto JESÚS: Ya se limpiará -: ¿Y qué sucederá entonces? JESÚS: Serás limpio -: Gracias Padre
Amado Jesús: quiero darte gracias por todo. Por cada instante de esta vida. Tú bien sabes que el hombre agradece generalmente cuando se halla en paz, y confieso no ser la excepción. Aunque cuando las tormentas vienen, me fuerzo con mi fe a ver que Tú pones en el camino lo que más conviene, que cada dolor no es gratuito ni fortuito, sino que me preparas para ser más fuerte. En estos días un hermano y amigo me enseña a nadar. Si bien yo no temo al agua, he visto que comienzo a tener seguridad en ella según estas cosas: que la frecuente y me sienta natural en ella, que me abandone con mi cuerpo para que su fluidez se haga una con él, y que practique los movimientos respiratorios y corpóreos necesarios para no hundirme. Y ¿sabes qué? Siempre veo Tu enseñanza en estas cosas: creo que el camino hacia Ti debe requerir las mismas cosas, que sienta en él la verdadera naturaleza, que yo fluya en este sentido, que me abandone para que el camino hacia Ti me lleve, y que realice las prácticas para que no me hunda en el fango del olvido. Tú Padre eres agua, y yo un pequeño ser que quiere aprender a nadar. Ten piedad sobre mi cuerpecito mental que es quien debe ser el que me mantenga a flote con el aire que Tú soplas en los pulmones de mi alma. Permíteme sentir cada día más confianza, sabiendo que nada malo ha de pasarme si hago lo que me mandas practicar. No dejes que me ahogue por causa de mi miedo e ignorancia. Amén
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Padre, porque así te siento: bien sabes que me entristezco cuando no me hablas, aunque sé que todo lo que obras para mí es lo necesario. Necesario sea quizá entonces que no me hables, y de buen grado acepto tu dictamen. Mas como no me hablas, siento que debo ser yo quien lo haga, porque entre Tú y yo no existe otro silencio que el que Tú dispones. Saber que no has sido mi Creador directo también me entristeció, pues cuando en algún momento leí que Tú eras el responsable de este Universo y otros, y de todos sus seres, y que nosotros éramos tus seres, me alegré de depender de Ti. Pero mi mente sólo entendió una parte. Cuando pienso en tu madre terrena, María, también vibro como si ella fuese mi Madre, y siento que ella me cuida y protege. Pero quizá todo esto sea creencia inculcada, y no la Verdad. No sé si estoy preparado para La Verdad, pero vivir en la ilusión es una muerte lenta. Por eso ten piedad de mí, Padre, Maestro, Señor, Dios mío, pues eres Aquel, el Misterioso, Todo y Nada, y eres el norte adónde apunta la brújula de mi fe. No me dejes desamparado y huérfano. Procura mi cuidado con el entendimiento amoroso, y guíame a lo profundo, pues la vida me va en ello. Amén
-: Señor mío, querrías hablarme? JESÚS: Sí -: ¿Quién es mi Padre? JESÚS: Dios es -: Pero el maestro me dijo que Dios no me creó directamente a mí. Quiero saber quién me ha creado. ………………………………………. (se produce silencio en mi conciencia) ¿Cómo quieres que confíe en que eres Tú quien me habla, cuando te realizo una pregunta que es un misterio, y no hay respuesta? ¿Cómo no creer que lo respondido antes brota de lo aprendido en mi mente y que ella ha sido quien habló, repitiendo lo aprendido, tomando tu forma en mi pensar? JESÚS: Mírate -: Eso hago ahora JESÚS: ¿Qué ves? -: Al cerrar los ojos, siento que soy, veo una conciencia adormilada, un ser desconocido. Abro los ojos y veo formas, manos, piernas, colores, movimiento, un cuerpo que me envuelve. Al alzar mi vista, veo un cuadro con tu imagen. Eso veo. ……………………………………( se produce un nuevo silencio en mi conciencia) JESÚS: no temas a Mi silencio, deja que te inunde -: Padre, entiendo que quizá no sea tiempo de que Me hables. Sólo quería saber quién es mi verdadero Padre. JESÚS: Dios es
-: Padre, he comenzado a buscarte, y no sé aún cuándo te he encontrado, pues poco veo a través de mi mirada ignorante. Necesito que me dictes Tu Palabra, para mi crecimiento y esclarecimiento interior. No permitas que palabras ajenas a Ti se mezclen con las tuyas. En ti confío. Mi Señor, las cosas han ido sucediendo en este último tiempo de manera misteriosa, pues cuando creo que me has desprotegido al sucederme un hecho ingrato, es que en realidad la gracia que he pedido viene al tiempo. Me he dado cuenta que no sé esperar, que ansío tanto la paz que la guerra en mí crece, y así es que oscilo nuevamente entre pares de opuestos. Te pido que me lleves al centro, al
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equilibrio necesario para no inmutarme ante lo bueno y lo malo. Lo malo me hace anhelar lo bueno. ¿Está eso bien? JESÚS: Anhela sólo Mi Voluntad -: Sé que eso es lo mejor Padre, pero debo confesarme y decirte que cuando mi pequeña voluntad coincide con tu Plan, me lleno de alegría. ¿Está eso mal? JESÚS: Siempre pides que se haga Mi Voluntad y no la tuya -: Sí, pero por dentro hay un pequeño pensamiento que dice: ojalá lo que yo quiero sea Su Voluntad JESÚS: Tu voluntad poco sabe sobre lo más conveniente. Deja hacer mi voluntad y entrégate a ella -: Sí, aunque eso significa a veces terribles pruebas JESÚS: Mi voluntad ha sido siempre que te limpies y halles Mi Paz -: ¿Tú nos envías pruebas? JESÚS: No son pruebas -: ¿Cómo las llamarías? ¿Tribulaciones? JESÚS: Un alma atribulada busca refugio en Mí -: ¿Es la única forma de que te busquemos? JESÚS: Nunca me has perdido hijo mío. Es hora de que La Palabra te llegue ahora por medio de Juan. Deja que él te guíe a Mí…

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