Los Dialogos con Jesus – Parte 1

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Los Dialogos con Jesus – Parte 1

Enero del 2000

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Padre amado de la Creación: a Ti me encomiendo en este día. Tú conoces mi necesidad, la de sentirte. Ruego atravieses como una flecha el telón que separa mi mente de las fuertes y dulces palabras, las que viertes en mi corazón día tras día, desde que me creaste, y penetres en mi conciencia con tu inefable Verdad, para que mi ignorancia humana caiga derrotada ante tu sabiduría eterna.
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Padre amado, te necesito. Habla en el tumulto de mis gritos interiores para que callen, haciendo silencio ante tu voz. Hazme saber tu voluntad, en forma de palabras, en beneficio de todas tus criaturas, pues tú bien sabes: nada somos sin ti. Te escucho: ten piedad y hazme oír. Amén.
-: ¿Quieres decirme algo? JESÚS: Te amo -: ¿Soy tu hijo? JESÚS: Eso y más. -: Padre, ¿cómo hacer para escuchar sólo tus palabras y no las respuestas de mi mente – ego, que tal vez se disfraza de ti? JESÚS: tú sólo escucha, Yo haré el resto. -: ¿Eres mi mente o eres Jesús? JESÚS: Yo Soy.
Padre, aquí estoy de nuevo frente a tu imagen. El otro día en la calle te preguntaba: ¿eres mi Padre? ¿Tú me creaste? Lo hice unas cuantas veces. En un momento vino a mi mente la palabra «hijo». Siempre sucede igual: siento alegría creyendo que Tú has respondido, y dudo de que sea mi mente quien se hace pasar por ti. Tu palabra es dura y hermosa. Turba y alimenta. Turba a mi mente y alimenta mi alma.
-: Jesús, ¿qué debo hacer? JESÚS: Amarme -: ¿cómo venceré mis miedos? JESÚS: Amándome -: ¿Cómo puedo amarte sin conocerte? JESÚS: ¿No me conoces? -: no con mi mente, sólo mi alma te conoce. JESÚS: Tu mente nunca me amará -: Quisiera ser consciente del Amor. JESÚS: Mírame: ¿que sientes? -: No podría describirlo JESÚS: ¿Soy una imagen? -: Eres más que eso JESÚS: Mírame: donde estés, allí estaré yo. -: quiero escucharte claramente a Ti, no en mis pensamientos. Quiero oír tu voz. JESÚS: De a poco, ya me oirás. -: ¿Lo prometes? JESÚS: Sí. -: Gracias y perdona mi ignorancia. JESÚS: Sé en Mí. -: Gracias.
-: Padre amado: ante Ti estoy para escucharte. JESÚS: Felices los que me aman, porque ellos están en Mí. -: Padre Jesús, háblame sobre la antorcha que has mandado: mi maestro en la Tierra.
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JESÚS: Tú lo amas -: no con mi mente JESÚS: ¿puede la mente amar? -: puede servir. Padre, ¿no son todos estos conceptos de mi mente? JESÚS: Sí, lo son. -: Yo quiero tus palabras, no mis conceptos JESÚS: Aún eres pequeño -: Sí, por eso te pido ayuda. Háblame, irrumpe en mí. JESÚS: ¿No te basta con lo que te he dicho? -: son palabras en mi mente, y no tu voz. Jesús: háblame, límpiame para que pueda escucharte!
-: Padre: entre otros seres que mis ojos no ven, estás Tú. ¿De dónde me viene esta creencia? ¿Es una ilusión o es fe? JESÚS: Yo estoy aquí, lo sabes al verme. -: Pero es tu foto, una pintura. JESÚS: ¿Qué te pasa al ver mis ojos? -: Veo una mirada JESÚS: ¿No sientes que te miro? -: Siento tu mirada JESÚS: Yo te miro -: Eso que siento, ¿Viene de tu mirada o viene de dentro? JESÚS: Mi mirada está dentro de ti, sólo que te es más fácil verme en una imagen. -: Cristo, ¿quieres Tú que yo haga tu vida? JESÚS: No puedes, sólo sígueme. -: ¿Podré seguirte? JESÚS: ¿Crees que Yo te abandonaría? -: No concibo que un padre abandone a su hijo. JESÚS: Me es imposible dejarte. -: Pero yo sí puedo dejarte, y sufrir las consecuencias. JESÚS: Tú puedes voltear tu mirada, pero Yo seguiré allí. Sólo que no me verías. -: Padre, ¿por qué este juego de la vida? JESÚS: Para que crezcas. -: Estas respuestas surgen como automáticas. Parece todo lo que aprendí. Sigo sin poder escucharte directamente. JESÚS: Necesitas un traductor. -: ¿Eso hace mi maestro con mi mente? JESÚS: Eso, y más. -: ¿Qué más? JESÚS: Te cuida. -: Y si me cuida, ¿por qué mi mente a veces se enloquece, aún cuando no hago desarreglos? ¿de dónde viene esa locura? JESÚS: Tu mente la produce para distraerte. -: ¿Por qué permites que me asuste con esa locura? JESÚS: Porque quiero que me busques sólo a Mí. -: ¿No sabes que cuando me aterro, la locura no me deja encontrarte? JESÚS: Lo sé hijo, pero quiero que trasciendas tu mente. -: ¿Y cómo haré? JESÚS: Ámame. -: ¿Basta con amarte?
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JESÚS: Cuando el amor se haga consciente en ti, habrás trascendido. -: Eso es un precepto Padre, apiádate, dime por dónde. JESÚS: a través de tu maestro. -: Tengo miedo de que él me absorba. JESÚS: No te absorberá. -: es que temo perderlo todo. JESÚS: ¿Qué es lo que tienes para perder? -: Una vida común, a mi mujer, un trabajo que me permite mantenerme. JESÚS: Todo lo que tienes, Yo te lo he dado. -: Y sé que puedes quitármelo. JESÚS: Sólo si es necesario. -: A eso temo. JESÚS: ¿Temes perder aquello que no es tuyo? -: Sí Padre, lo temo. Tú me diste un tesoro, talentos para dar fruto. Y sé que te lo debo devolver. JESÚS: ¿Crees que soy un dueño malo? -: No: creo eres justo, severo y bueno. JESÚS: ¿Por qué temer entonces? -: Temo quedarme sin nada. JESÚS: Si te pido los talentos, será para recompensarte luego más aún por tu trabajo. -: ¿Y si sólo quiero los talentos? JESÚS: No te pertenecen. Son parte de la vida que te he dado. -: ¿Mi mujer es parte del juego de la vida? JESÚS: Ella es mi hija. -: ¿Con eso me dices que no me pertenece? JESÚS: Nada te pertenece. Están juntos por mi Voluntad, hasta que sea necesario. -: ¿Ves? Una vez que haga mi trabajo vendrás a pedirme tus talentos. JESÚS: Hijo: no seas necio. Yo te amo. Todo está hecho por tu bien aunque no lo entiendas ahora. -: Me es inevitable entristecer. Yo quiero estar con ella. JESÚS: ¿Y no lo estás? -: Sólo hasta que Tú lo dispongas. JESÚS: ¿A qué te preocupas? ¿Acaso te dejaré sin alimento? -: A veces lo haces para que pida. JESÚS: Todo lo que hago tiene una razón. -: ¿así que sólo me queda someterme a tu Voluntad? JESÚS: Someterte, como tú lo dices, es resignación. Yo te pido que ames. -: Yo te amo, y tú lo sabes! JESÚS: Más hijo! Busca todos los talentos!. -: Padre, temo flaquear, no me siento fuerte. JESÚS: Si has llegado hasta aquí, puedes hacerlo. -: No siento eso. JESÚS: Hombre de poca fe… -: Con mi poca fe, ¿cómo crees que puedo hacerlo? JESÚS: Aún con esa poca fe, tú puedes. -: Gracias.
-: Padre mío, ¿podrías hablarme de la imagen de tu rostro que apareció en los árboles, cuando caminaba con el maestro?, ¿por qué apareció? JESÚS: Para que me veas
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-: ¿por qué no se me mostró en ese momento tu rostro aparecido en la hoja, sino luego, cuando el maestro lo señaló en la filmación que yo había hecho? JESÚS: no la hubieses visto en el momento en que filmabas, y te hubieras sobrecogido. -: ¿por qué? JESÚS: era muy sutil para ti. -: ¿cuál es el fin de que aparezcas de ese modo? JESÚS: es un signo, una señal mía para ti. -: no comprendo JESÚS: Yo estoy contigo -: pero tu rostro aparece confuso JESÚS: ya me verás claramente -: ¿todo es siempre para más adelante? JESÚS: algunas cosas. -: ¿por qué no te he vuelto a ver? JESÚS: esa fue sólo una señal. Ya me verás. -: Padre, todos son susurros, son fantasmas. JESÚS: da gracias de que eso te doy hoy, pues no a todos se muestran estos signos. -: gracias JESÚS: Hijo mío, seguiremos hablando.
-: Padre, sobre tus evangelios: ¿por qué no dejaste nada escrito? JESÚS: nada de lo que leen fue escrito de mi puño. Esa tarea fue para mis discípulos -: ¿cómo llegaré entonces a tus verdaderas palabras? JESÚS: Así, de este modo -: ¿me hablarás claramente? JESÚS: me escucharás claramente -: ¿seré tu discípulo? JESÚS: ya eres discípulo -: ¿de ti? JESÚS: de quien Yo puse en tu camino -: ¿cuál es la diferencia? JESÚS: él está a mis órdenes -: ¿y yo? JESÚS: tú eres mi buen hijo -: ¿por qué mi naturaleza es temerosa? JESÚS: el temor viene del desconocimiento -: hazme conocerte JESÚS: eso hago -: ¿se irá el temor? JESÚS: se transformará -: ¿en qué? JESÚS: en amor -: ¿todo será amor? JESÚS: todo será lo que deba ser -: ¿y yo? JESÚS: tu serás una columna en que apoyar parte de mi casa -: un templo… JESÚS: algo así
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-: ¿cómo sabes que no me derrumbaré? JESÚS: conozco tu esencia, Yo te hice. -: ¿pero, no soy débil? JESÚS: por eso te fortalezco de a poco -: háblame de mi misión JESÚS: tu misión lleva siglos -: ¿por qué a mí que soy impuro? JESÚS: tu mente lo es, y se limpiará -: ¿por qué no tomaste a alguien puro? JESÚS: ¿quién te dijo que eres el único? Ya tomé a los puros y a los que les acompañan -: Padre, ¿cómo reconocer tus verdaderas palabras en los escritos? JESÚS: ¿no las sientes? -: sí JESÚS: respeta lo que sientes -: Padre, me siento como un ciego yendo a tientas JESÚS: el ciego usa su olfato, sus oídos; usa tú tus sentidos interiores. -: ¿quién me enseñará? JESÚS: Yo -: ¿a través del maestro que me enviaste? JESÚS: por muchos medios -: mi compañera ¿entorpece esa misión? JESÚS: de ningún modo -: ¿ayuda? JESÚS: ella colabora para que tú estés tranquilo -: Padre, ¿pertenezco a tus criaturas inferiores? JESÚS: en mi universo Hijo, no hay «criaturas inferiores». Todas son necesarias. -: conozco tu piedad, me refiero a que en la evolución, estoy en los primeros peldaños JESÚS: ¿y eso qué importa? -: tienes razón, no mucho. ¿Veré tu rostro claramente alguna vez? JESÚS: tan claramente como al sol -: nunca he podido contemplar al sol pues enceguezco. JESÚS: ya he respondido a tu pregunta -: ¿tú te enojas conmigo? JESÚS: yo te amo -: ¿y cuando me he portado mal? JESÚS: tú sólo erraste el camino alguna vez -: no, he sido necio JESÚS: ahora ya lo sabes
-: Padre, guíame en el sendero que alcanza tu enseñanza. Llévame a tus palabras JESÚS: Hijo, aquí estoy -: Gracias Padre amado. Quería profundizar algunas cosas: eres Tú el creador único de este universo? JESÚS: ¿qué quieres saber? -: si sólo Tú has hecho a la Tierra y los demás planetas y astros. JESÚS: junto con mis colaboradores. ¿Para qué quieres saberlo? -: tienes razón, en nada me aprovecha ese saber. ¿Encarnarás de nuevo en forma de hombre Padre?
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JESÚS: Sí. -: dije que quería profundizar y no lo estoy haciendo.¿ Por qué mi mente da vueltas y vueltas? JESÚS: porque a la mente le cuesta ser sencilla -: ¿cómo la vuelvo sencilla? JESÚS: así, como haces hoy -: ¿por qué me has dado esta mente? JESÚS: porque es una herramienta de muy precisa -: y a la vez complicada JESÚS: sólo es complicado lo que no sabes usar: aprenderás, y será una gran herramienta -: ¿quiere decir que debo conocer mi mente a la perfección para saber usarla? JESÚS: te irás familiarizando con ella. El sembrador naturalmente aprende a usar arados, y ara la tierra. -: ¿nadie le enseña? JESÚS: su naturaleza de sembrador es quien le enseña -: ¿y cuál es mi naturaleza? JESÚS: amar -: ¿y qué tiene que ver mi mente con ello? JESÚS: tu mente es el instrumento eficiente que te he dado para que sepas cómo dar ese amor -: ¿sirve esta mente para que sea consciente de ese amor? JESÚS: la conciencia es más sutil. Esta mente sólo se «sabrá» de ese amor -: ¿por qué debo ser consciente del amor? JESÚS: para que seas Uno en Mí. -: ¿no lo soy? JESÚS: no con la conciencia -: ¿lo soy pero no lo sé? JESÚS: así es -: como muchas cosas, vivo inconscientemente. JESÚS: sí, pero has crecido mucho -: ¿y eso te agrada? JESÚS: no preguntes con tu vanidad -: perdona entonces Padre. Me decías que me has hecho crecer. JESÚS: Quitarte mérito también es vanidad. -: ¿entonces? JESÚS: yo envié los hechos. Tú, con tu forma, creciste. Tú aceptaste lo enviado -: no me doy mucha cuenta de ello JESÚS: porque tu aceptación es más sutil y fuerte, está más allá de tu mente. Ella no quiere que veas más allá -: ¿el ego se interpone siempre en todo? JESÚS: es lo que separa al hombre de Mí. -: pero no a Ti del hombre JESÚS: no, yo no estoy separado del hombre -: ¿el hombre si lo está de ti? JESÚS: Sólo en su mente, donde el muro del engaño se alza -: ¿por qué servimos al ego? JESÚS: Porque es un cruel déspota que los mantiene encadenados en su castillo de ilusión -: ¿Y por qué no nos liberas? JESÚS: Porque ustedes ya son libres -: ¿Y las cadenas?
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JESÚS: No existen más que en vuestra ilusión, como el castillo -: ¿Por qué no te elegimos como amo? JESÚS: Porque en esta era estáis bajo el dominio de la ilusión -: ¿Es esto inexorable? JESÚS: Es parte de la evolución de esta humanidad -: ¿Cómo servirte Señor? JESÚS: Amándome por sobre todas las cosas -: ¿Se te puede amar sin conocerte? JESÚS: Ya hemos hablado de eso -: Sí. ¿Cuando terminará el reinado del ego? JESÚS: Cuando vengáis a mi casa, a compartir mi mesa -: ¡Llévame! JESÚS: Vas en camino -: Amén JESÚS: Así será -: Dime Padre ¿extrañaré los placeres? JESÚS: Los placeres son la ilusión de la mente -: ¿Pero extrañaré? JESÚS: A donde vas, tu mente no tendrá poder -: ¿Seré como una hoja? JESÚS: Serás mi hijo, como eres hoy, sólo que estarás feliz de ello -: ¿Por qué no puedo ser feliz hoy? JESÚS: Porque crees mucho en tus cadenas -: ¿Cómo puede liberarme? JESÚS: Amándome -: ¿Podré? JESÚS: ¿tú que crees? -: No lo sé, siempre creo que no puedo JESÚS: hijo mío: ¡cómo eres engañado por tu mente! -: ¿Puedo pedirte una señal? JESÚS: ¿Qué es la Palabra que Hablo ahora sino eso? Cree lo que quieras, tarde o temprano estarás en mi casa -: Que así sea JESÚS: Así quiero que sea, y será.
-: Sea Padre tu Voluntad en estas notas JESÚS: Mi voluntad es -: Gracias Padre por hablarme. ¿Podemos seguir hablando de mi mente? ¿Es esta mente un instrumento divino? JESÚS: Es un instrumento humano -: En manos del ego, ¿a quién sirve la mente? JESÚS: A la ignorancia de la propia mente -: ¿No es divino entonces? JESÚS: Es humano como te he dicho ya. Cuando la parte humana que es en Mí la rige, se vuelve a mi servicio. -: ¿Ahí se vuelve instrumento divino? JESÚS: se vuelve instrumento para servir a Dios -: Quiere decir que la mente es parte de la naturaleza humana JESÚS: Sí, lo es -: ¿Cómo la vuelvo tu instrumento? JESÚS: Búscame con el corazón, y como una brújula, se orientará hacia Mí.
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-: Cuéntame más de cómo buscarte con el corazón JESÚS: Recuérdame, haz que lo que sientes en tu espíritu suba a tu mente -: ¡Entonces la necesito! JESÚS: Todo lo puesto en ti es necesario en su tiempo, trabajando en armonía -: ¿Sabes Señor? Siento a veces en esto un laberinto sin salida: la mente debe funcionar obedeciendo al corazón, quien a su vez la necesita para ser consciente del amor, y así sucesivamente JESÚS: Hijo, son como las partes de un telar trabajando en perfecta armonía, cumplen su función en el tiempo -: ¿Cuál es mi tiempo? JESÚS: El adecuado para ti
-: Padre, dime: ¿no es éste Plan algo complicado? JESÚS: Por qué pretendes entender con tu mente mi Plan? -: Porque tú dijiste que era un instrumento divino JESÚS: No es un instrumento que te sirva para comprender el Plan, sino para servir a tu amor -: ¿Es ese amor «mío»? JESÚS: Es nuestro -: Entiendo. Ese amor ¿crece o se manifiesta más? JESÚS: A medida que crece, se manifiesta más -: Tus palabras son sabias. ¿Qué hace falta para hacer crecer ese amor? JESÚS: Es como un árbol: debes cuidarlo día a día hasta su adultez, donde con mi cuidado, se mantiene por sí solo -: ¿Es el árbol del amor para los demás? ¿El árbol del amor lo alcanza todo? JESÚS: Todo lo que puede -: ¿Todos desarrollaremos el árbol del amor? JESÚS: No todos, algunos retoños se secan, otros son alcanzados por las tormentas -: ¿Qué sucede con ellos? JESÚS: Cumplirán otra misión -: ¿Tiene un árbol misión? JESÚS: Todo tiene una misión -: Quién cuida los retoños? JESÚS: Mis jardineros -: Gracias Padre JESÚS: Aquí estaré siempre
Padre: a tu mirada me dirijo, para ser mirado por tu Gracia. Ruego me favorezcas con tus diálogos, mi dulce Jesús.
-: Padre, ¿cómo es tu Reino? JESÚS: Mi Reino es lo más pequeño y eterno que existe. -: ¿Está tu Reino en este mundo? JESÚS: Este mundo es un paso necesario para llegar a mi Reino -: ¿Todos necesitan pasar por la Tierra para llegar a tu Reino? JESÚS: No, algunos son desde siempre en mi Reino. Quien es en Mí, es en mi Reino. -: Tú me dijiste que yo era en Ti aunque no lo sabía. ¿Soy de tu Reino? JESÚS: En mi Reino, hay un lugar para ti
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-: ¿Es ese lugar alguna especie de premio? JESÚS: Es tu lugar como hijo mío -: ¿Todos conocerán tu reino? JESÚS: No -: ¿Quiénes no? JESÚS: Quienes vida tras vida me nieguen -: ¿Qué es negarte? JESÚS: No seguirme -: ¿Seguirte es ser como Tú? JESÚS: Seguirme es serme fiel -: ¿Qué es serte fiel? JESÚS: Escuchar mi Palabra a través del Espíritu, y llevarla a cabo como puedas. -: ¿Estamos preparados para seguir tu enseñanza? JESÚS: No seríais humanos si no pudieseis. Todo humano tiene una esencia creada por Mí. -: Tus palabras son muy duras a veces JESÚS: Para la mente endurecida. El corazón que me ama las toma de buen grado -: ¿Aunque sea una cruz? JESÚS: ¿No me subí yo a una cruz? No les pido eso, sólo que me sigan -: ¿Seguirte es amarte? JESÚS: Seguirme es amar. Nadie entrará al Reino si no puso en práctica el amor -: ¿Los animales entran a tu Reino? JESÚS: Esos seres siguen su evolución -: ¿Tu reino es el siguiente paso para los hombres? JESÚS: Después de este mundo, hay muchos mundos que están dentro de mi Reino -: Padre, ¿tu Reino está en Mí? JESÚS: ¿Estaría mi Reino sin estar Yo en él? -: Padre: si tenemos tu Reino y tu Ser en nosotros, ¿cuál es la causa de nuestra infelicidad? JESÚS: La ignorancia. Me siguen negando -: Será porque no te vemos JESÚS: Será porque no miran donde deben -: ¿Por qué es más fácil mirar lo que no debemos que a Ti? JESÚS: Porque miráis donde el placer, donde el goce os arrastra y seduce. -: ¿Por qué no elegimos mirarte, lo que nos daría un goce profundo? JESÚS: Porque la dicha es sutil, no es grosera; donde estoy Yo, los sentidos caen, y despiertas a una dicha inmensa -: Sigo sin entender por qué no la elegimos JESÚS: Elegir Mi dicha, es morir a tu egoísmo y nacer a Mí -: ¿Qué es morir al egoísmo? JESÚS: Es quitarle todo poder -: ¿Puedo yo, simple criatura, quitarle poder? JESÚS: ¿Puede el domador mantener quieto al tigre? -: Puede mantenerlo, el tigre gruñe, y no bien el domador se descuida, el tigre lo mata JESÚS: A menos que lo encierre -: ¿Adónde encierra el hombre al ego? JESÚS: En la jaula del amor verdadero, los barrotes son de discernimiento. -: ¿Nunca escaparía? JESÚS: No, si lo dejas debilitar -: ¿Dices que no lo alimente? JESÚS: Es una fiera que puede arrebatarte la vida. No es sabio mantenerlo fuerte.
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-: Debo dejarlo morir JESÚS: Te dije que lo encierres en la jaula del amor verdadero. Después de mucho tiempo se convertirá en un animal manso -: ¿Quieres decir que no me dañará? JESÚS: No, el amor lo habrá transformado -: ¿El amor todo lo transforma? JESÚS: Sí, porque proviene de Mí -: ¿Por qué este mundo no se transforma entonces? JESÚS: En este mundo casi todas las fieras andan sueltas -: ¿Pueden otras fieras dañarme a mí? JESÚS: Las mentes de otros pueden lastimarte -: ¿Cómo protegerme? JESÚS: Invócame, Yo te protegeré -: ¿Y si olvido hacerlo? JESÚS: Yo estoy en ti igual, pero llámame. No debes olvidarme -: ¿Sirve esto para cualquiera? JESÚS: Yo te hablo a ti -: ¿Cómo deben cuidarse mis hermanos? JESÚS: En todos estoy Yo en cualquiera de Mis infinitas formas, deben mirarme como puedan -: ¿El fin de toda esta enseñanza es dejar todo e ir a ti? JESÚS: Ese uno de los fines -: Padre, ¿no es ésta una vida dura? JESÚS: Hijo, ¿no viví yo una vida dura? -: Pero tú eres Dios JESÚS: Y a los hombres bajé, para vivir una vida más dura que las vuestras -: Pero tú eras Dios JESÚS: Cuando encarné, renuncié a la mayoría de mis poderes. Tuve forma humana -: Padre, ¿tu mente padeció mis tentaciones? JESÚS: Mucho más intensas -: ¿Deseaste una mujer? JESÚS: Hijo, el Padre es Uno en Mí. Encarné con una mente humana y los demonios me visitaron -: ¿Aún sabiendo que eras Tú? JESÚS: ¿Qué mejor para ellos? -: ¿Algún día hablaremos del mal? JESÚS: Sí hijo, algún día. -: Padre, yo te amo JESÚS: Ésa es tu llave, hijo mío -: Cuando encarnaste ayunaste en el desierto. ¿Debías purificarte? JESÚS: Debía ordenar a mi conciencia tomar el mando -: ¿Era eso es asumir tu misión? JESÚS: Eso era comenzar formalmente a cumplirla -: ¿Por qué el ayuno? JESÚS: El ayuno era el ayuno de todos ustedes. Tomaba sus pesos en mis espaldas. -: ¿Te enfrentaste al príncipe de este mundo? JESÚS: Me enfrenté a todo -: ¿Te sigues enfrentando? JESÚS: La parte mía que hay en ti enfrenta en combate a la mente endurecida -: ¿Es el ego el príncipe de este mundo?
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JESÚS: Es una de sus múltiples formas -: ¿Son infinitas sus formas? JESÚS: Son numerosas, mas Sólo Yo soy infinito -: ¿Por qué le has dado tanto poder? JESÚS: Tinieblas y Luz, es uno de mis misterios. -: ¿Puedes explicármelo? JESÚS: Tu corazón lo conoce. No transformes mis misterios en palabras -: ¿Cuánto debo esperar para alcanzarte? JESÚS: Vida tras vida, pacientemente, llegarás a Mí. -: ¿Cuánto? JESÚS: Poco -: Poco para Ti puede ser mucho para mí JESÚS: Poco es poco -: Gracias Padre. ¿Por qué desde pequeño tu forma se marca en mí? JESÚS: Porque vida tras vida me sigues -: ¿Aún cuando encarnaste? JESÚS: Desde esos tiempos, una parte tuya me es fiel -: ¿Y cuál no lo es? JESÚS: Tu concupiscencia -: ¡Porqué no acabaré con ella! ¿Cómo acabo? JESÚS: Aceptando, comprendiendo, amando -: ¿Eso es dolor? JESÚS: Tu dolor más fuerte ya pasó. Restan otro tipo de dolores -: ¿Se llega a Ti sin dolor? JESÚS: Todo nacimiento trae dolor, y dicha -: ¿Por qué debe ser así? JESÚS: Es parte de mi misterio -: ¿Y la dicha? JESÚS: La experimentarás en Mí con tu conciencia -: Hay una parte eterna en mí? JESÚS: Yo -: ¿Y las otras partes? JESÚS: Forman ciclos, cumpliendo su misión -: Padre, por último, ¿seré feliz? JESÚS: Jamás te hubiese creado para no serlo -: No todo lo que creaste será feliz JESÚS: Todo lo que creé será lo que deba ser -: Ser, ¿es ser feliz? JESÚS: Ser es existir. Ser es más que dicha -: ¿Cómo distingo la ilusión de la fe? JESÚS: Fe es una virtud que puse en tu corazón. Ilusión es una cualidad de tu mente usada por el deseo -: ¿Cómo la distingo en la práctica? JESÚS: En la fe no esperas nada, sólo crees. -: ¿No es mi fe la creencia de que seré uno contigo y en Ti? JESÚS: La fe mueve tu alma. La ilusión mueve tu mente. -: ¿Y si sólo tengo ilusiones? JESÚS: Sabes que no es así. Tú me miras con tu fe -: ¿Y si no te veo? JESÚS: Si no me ves, me sientes -: ¿Padre, por qué me das indicios y no un sentir claro y concreto? JESÚS: Hijo: tú eres. ¿Qué más claro y concreto quieres que eso?
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-: No puedo abarcar mi ser JESÚS: Si pudieses, me habrías ya abarcado -: ¿Es otro de tus misterios? JESÚS: El misterio es uno, sus destellos muchos -: ¿Y recibiré el sentir de lo concreto? JESÚS: La gota se funde en el océano, y es el océano -: ¿Y si me evaporo? JESÚS: No lo permitiré -: ¿Voy camino al océano? JESÚS: Ya te he dicho que vienes a mi casa -: ¿El maestro me lleva? JESÚS: El servirá tu mesa, y todos comeremos -: Dime que es Verdad JESÚS: Todo lo que digo lo es -: Padre, ¡apúrame a llegar! JESÚS: Estás yendo por el camino más directo -: Amén. Júrame que esto es así, que no me engaño JESÚS: Cree y Créeme -: Es que tengo temor de que seas mi mente JESÚS: Si lo fuese, igual llegarás a mí, porque lo he trazado -: Lo que más quiero es creerte JESÚS: Mírate, y deberás creerme -: Aún esta gota que soy me es inabarcable JESÚS: Porque en esencia es agua, y has llegado al misterio -: ¿Qué más me queda por hacer? JESÚS: Sigue caminando hacia mí, no dejes de mirarme -: ¿Corro peligro? JESÚS: La vida del hombre está rodeada de peligros -: ¿Confío en que me cuidas? JESÚS: Confía, pero nunca te detengas -: Lo haré, pero ayúdame JESÚS: Tienes toda mi ayuda -: Si yo, con toda tu ayuda, temo tanto, ¿qué les queda a los otros? JESÚS: Temer más, pero nunca dejar de caminar por eso -: ¡Cuán inescrutables son tus caminos! JESÚS: Cuando estés en mi mesa, nada te inquietará, ni mis misterios -: Nada tengo hoy más que mi creencia en ese día JESÚS: Entonces lo tienes todo -:También tengo mis miedos JESÚS: No son tuyos. Son los aliados de la duda que te obligan a presentar a batalla -: ¿Quieres que sea un guerrero? JESÚS: Lo eres. Un guerrero, un niño, un sabio, y mi hijo -: Si soy todo eso, ¿por qué temo? JESÚS: ¿Acaso el guerrero no teme, o el niño, o el sabio, o el hijo? -: Supongo que sí JESÚS: Entonces no te preocupes -: Lo intentaré JESÚS: Hazlo -: Gracias Padre
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Padre, guíame nuevamente para llegar a plasmar tus palabras sin la contaminación del ego que se infiltra como un ladrón en la noche, para intentar robarse la claridad que me conecta contigo en estas charlas que con tu Amor le regalas a tu pequeño hijo. Soy tu alumno Padre, y ante ese amor y sólo ante él me rindo
(Jesús pronuncia al comienzo de esta charla mi nombre sagrado) -: ¿Es ése mi nombre? JESÚS: Es el nombre con que te ha nombrado tu maestro…( y dice el nombre de mi maestro ) -: ¿Es ése su nombre? JESÚS: Ese es uno de sus nombres -: ¿Tengo yo también más nombres? JESÚS: Sí. -: ¿Me sirve el conocerlos? JESÚS: Te serán revelados con el tiempo -: ¿Es cierto que tú tienes nombres innombrables? JESÚS: Tengo nombres conocidos y nombres secretos -: ¿Por qué los nombres secretos? JESÚS: Porque no todo puede ser conocido por el hombre -: Sin embargo, algunos se han filtrado JESÚS: Mis nombres sagrados son para el bien de esta humanidad -: ¿Qué producen estos nombres? JESÚS: Cada cual tiene un efecto diferente -: ¿Tienen diferentes grados? JESÚS: Tienen diferentes vibraciones -: ¿Son «mágicos»? JESÚS: Son sagrados. Provienen de mi esencia -: ¿Porqué no todos los conocen? JESÚS: No sería bueno revelar todo a todos -: ¿Todo tiene un tiempo? JESÚS: Tú así lo sabes -: Me han llegado indirectamente esos nombres. ¿Puedo confiar en ellos? JESÚS: Sólo los que te confirme tu maestro -: Me ha dicho que conserve tu nombre más grande JESÚS: Consérvalo entonces -: ¿Es literalmente como lo recuerdo? JESÚS: El nombre irá tomando cuerpo dentro de ti hasta que sientas su perfecta vibración -: ¿Es peligroso repetirlo? JESÚS: No lo repitas, sólo tenlo en ti -: ¿La mente se alterará con él? JESÚS: La mente se modificará con él -: ¿En qué sentido? JESÚS: Ese nombre produce todo un cambio en todos los planos -: ¿Se lo has dado a tus discípulos en tu venida? JESÚS: Los he revelado a lo largo de los tiempos -: Padre, si otros leen esto, necesito que les digas si existe la reencarnación JESÚS: Los seres reencarnan hasta alcanzar la perfección que les es posible -: ¿Es la reencarnación un proceso donde el hombre asciende en la evolución? JESÚS: Vida tras vida, el alma ocupa el templo de cada cuerpo, en su viaje hacia Mí
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-: ¿Porqué has creado este proceso? JESÚS: El hombre es una pequeña semilla, y llega a ser más que árbol -: ¿Que llega a ser? JESÚS: La buena semilla vuelve al granero, purificada -: ¿Quieres decir que somos en principio semillas impuras? JESÚS: Sois pequeñas semillas formando plantas que crean semillas y dan fruto, y caen y renacen cada vez más puras -: ¿Puede una semilla degenerar, o sea, involucionar? JESÚS: Hay diferentes semillas. La mayoría cumplen el buen proceso en diferentes tiempos -: ¿Y la mala semilla? JESÚS: La mala semilla es una excepción -: ¿Qué sucede con ella? JESÚS: Cumple otros procesos -: ¿Soy yo una buena semilla? JESÚS: Por tus frutos los hombres te conocerán -: ¿Son mis frutos buenos? JESÚS: Deja que el tiempo lo juzgue -: Quiero crecer hacia ti JESÚS: Siempre has buscado mi luz, así que no temas -: ¿Tu creas semillas iguales? JESÚS: No, todas son diferentes. A veces de una semilla nacen dos plantas -: ¿Eso son almas gemelas? JESÚS: Es una esencia que genera a dos seres con dos cuerpos, que se mantienen unidos por su esencia -: ¿Para qué es eso? JESÚS: Para fines especiales -: Mientras las semillas crecen, ¿experimentan el dolor? JESÚS: Las plantas atraviesan tiempos de calma, de aridez, de fecundidad, vientos, soles, noches. Todo debe ser atravesado en los tiempos -: ¿Alguna planta puede evadir el proceso? JESÚS: Hay plantas que se desarrollan más rápidamente que otras -: ¿Depende de la semilla? JESÚS: Y de cómo busquen la luz -: ¿Puede una planta negarse a la luz? JESÚS: Su naturaleza es orientarse hacia ella, pero algunas lo hacen -: ¿Es eso el libre albedrío? JESÚS: Es parte de esa Ley. El libre albedrío es muy amplio -: ¿Podemos morir a causa de esta ley? JESÚS: No a causa de la ley, sino de no hacer buen uso de ella -: ¿Nos has puesto una trampa? JESÚS: ¡No lo es! Es parte de la libertad que debes aprender a usar -: ¿No es una terrible responsabilidad? JESÚS: Es la más digna responsabilidad que He puesto en Ti -: ¿Y si yerro? JESÚS: La luz siempre estará esperando que la busques -: ¿Qué sucede con las dudas que son como nubes? JESÚS: Son parte de la ilusión. Te harán creer que la luz no está, y sólo la ocultan -: ¿Y si el período de obscuridad es muy prolongado y no te vemos? JESÚS: Tu esencia sabe de Mi. Sabe que existo sobre toda sombra y que prevalezco a las tinieblas -: Pero, ¿y aquellos que se debilitan al no verte?
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JESÚS: ¡Que alcen sus gritos a la luz, y la Luz vendrá! -: He clamado a veces, y la Luz no hay venido JESÚS: Las nubes no desaparecen de golpe. El viento sopla sobre ellas y las empuja. Debes soportar ese período -: ¿No son las nubes las que producen la lluvia? JESÚS: Sí, y tú puedes nutrirte del agua de ellas -: Necesito luz y lluvias JESÚS: Luz y agua. Soy yo quien evapora el agua, la transforma en nubes y provoca la lluvia -: ¿Por qué me pones en el campo? JESÚS: Porque semilla te creé para que dieras fruto -: ¿Porqué me has hecho semilla? JESÚS: Porque te amo -: Porqué no me has puesto directamente a tu lado? JESÚS: ¿Qué pretendes? ¿No sabes cuán grande es la gracia que te ha tocado? -: No lo sé mucho Padre, perdóname y cuéntame tal misterio JESÚS: Eres, como ya ves, más que una semilla. Eres humano -: Sí, y por lo que visto de este mundo, no ese eso una gran dicha JESÚS: Hijo, el humano es una de mis criaturas y puede verme -: Yo no te he visto JESÚS: Me has visto, sólo que no me recuerdas -: No, sólo escucho murmullos y tengo intuiciones como ya te he dicho JESÚS: Lo maravilloso de ti es que llegarás a verme -: ¿Hay criaturas que no lo harán? JESÚS: No en la forma que tú me verás. No te imaginas jamás cuán grande es esa gracia -: Padre, todo es a tientas JESÚS: Persevera mi niño, ten fe, créeme que es necesario -: ¿Cómo quieras que no sufra sabiendo que eres mi Padre y que no puedo verte? JESÚS: Hijo mío, yo espero por ti -: ¿Dónde es que estoy Señor que no puedo verte? JESÚS: En el reino de la ilusión. Atraviesa el reino, golpea a mi puerta, y estarás en casa -: ¿Por qué no me has dejado en casa y no tener que estar en este reino? JESÚS: Ya te han explicado que cuando eres niño, tus padres te envían a jugar fuera de casa -: ¿Y no es arriesgado dejar al niño sólo fuera de casa? JESÚS: ¿Crees que Este Padre dejaría sólo a su niño? -: A veces me he sentido abandonado JESÚS: Que no me veas no quiere decir que no te mire -: Si me miras, ¿porqué me dejas padecer? JESÚS: Te dejo jugar hijo, porque así es como creces -: Pero me da temor este juego JESÚS: Debes conocer el mundo. No puedes estar siempre en casa con tus padres -: El mundo es peligroso JESÚS: Está hecho para que desarrolles todo lo que debes antes de volver a casa -: Yo querría estar siempre en casa JESÚS: Lo sé, pero así es la vida -: ¿Y puedo ya volver? JESÚS: Estás muy cerca de la puerta -: ¿Y cuando entro? JESÚS: Cuando el juego acabe, y vengas a cenar
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-: Ya está lista la comida? JESÚS: Una buena madre siempre tiene la mejor comida esperando por su hijo -: Eso quiero yo, que me mimes, me acurruques en tus brazos y que no dejes que nada malo pase JESÚS: Nada malo te pasará, ni aún en el mundo -: Ya ha pasado JESÚS: ¿Qué ha pasado? -: ¿Y cuando me casé? JESÚS: ¿Qué hubo de malo? -: La persona con quien estuve no comprendió, fui condenado, sentí dolor JESÚS: ¿Y no es el dolor lo que te ha vuelto mas anhelante de mí? -: Me ha hecho clamar a gritos como un niño clama por su madre cuando se lastima JESÚS: ¿Y no te auxilié? -: Tardaste mucho JESÚS: Cuando te quemas, por más que te pongas ungüento, tarda en hacer efecto -: Pero ardió mucho JESÚS: Y quedan cicatrices. Pero ya estás sano -: ¿Tú me hiciste quemar? JESÚS: En el mundo hay fuego, y hay agua. Tu probaste esa vez el fuego -: ¿Es el fuego malo? JESÚS: El fuego es fuego, y debes conocerlo, aunque no sea para ti -: Alguien puede más que lastimarse con el fuego JESÚS: Si eres muy necio, elegirás incendiarte en el fuego -: Yo no quise eso JESÚS: Por eso hoy no te acercas al fuego, aunque el recuerdo de la quemazón es tan fuerte que no querrás volver a tocarlo -: ¿Y puede el fuego tocarme a mí en otra vida? JESÚS: Alguna chispa puede saltar, pero tú no irás voluntariamente al fuego -: ¿Era necesario que me queme? JESÚS: Si, para conocer el fuego -: ¿Debo conocerlo todo? JESÚS: Todo lo que es de este mundo, será conocido por ti, para mi Gloria y tu crecimiento -: ¿A cualquier costo? JESÚS: Hijo, no malentiendas. Todo está en el Plan. Ten confianza. Llegarás a Mí -: Porqué no puedo verte como hermano, sino como Padre, o Madre? JESÚS: Porque eres muy pequeño. Sientes que eres Hijo. Cuando crezcas, te sentirás hermano -: He escuchado a mi maestro hablar del hermano Saint Germain. Mi maestro es tan grande que siente en seres altos sus hermanos? JESÚS: Tu deberías saberlo -: Sólo me gusta que tú lo digas JESÚS: ¡Cuán niño eres! -: ¿Es eso malo? JESÚS: Es hermoso que seas como un niño -: ¿Es peligroso? JESÚS: No ante mí, pero cuídate de no ser un niño ante el mundo, podrías lastimarte -: ¿Qué debo ser? JESÚS: En esta etapa un guerrero, y ante todo un hombre -: Debo ser ante la mujer que has puesto en este tiempo como mi compañera eso?
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JESÚS: Con ella sé como tu corazón dicta. Ella hace brotar tu amor humano. Dedícate a ella para tu bien y el de su alma -: De eso quiero hablarte. Es bueno para mi amada el estar conmigo? JESÚS: ¿Tú que crees? -: Yo creo que si manifiesto tu amor lo es. ¿Pero le sirve a ella? JESÚS: Ella encontrará reposo en ti. Tú harás brotar en su alma mi recuerdo -: ¿Eso hago yo? JESÚS: Eso hago yo por medio tuyo -: ¿Me usas? JESÚS: Todo ser que se va limpiando se convierte en mi instrumento -: ¿Ella compartirá mi mesa? JESÚS: Los tiempos son diferentes, pero un día estaremos juntos -: Yo la amo JESÚS: Lo sé, tú amas, y eso es hermoso -: Pero quiero entrar a mi casa con ella JESÚS: Todo quien esté contigo es bien recibido en esta casa -: Ay Padre, cuánto tendré que esperar? JESÚS: Cuánto es tiempo. Mi casa es de la Eternidad -: Pero yo transito por el tiempo JESÚS: Tu mente y tu cuerpo transitan por el tiempo. Tu alma es de la Eternidad -: ¿La única forma de sentir la Eternidad es dejar de tener mente y cuerpo? JESÚS: No, puedes tener mente y cuerpo y sentirte eterno. -: Eso no sucede hoy JESÚS: Pero sucederá -: Sucederá es tiempo JESÚS: Lo que sucederá dicho por mí, es en la Eternidad -: ¿Sucederá no es futuro? JESÚS: En tu mente, lo es. Lo que sucederá ya forma parte de mi Eternidad -: Gracias Padre
Padre, como el odre antiguo, ya casi seco, espero viertas en mí tus vivificantes palabras. Vacía Tú, que eres el dueño del viñedo, los restos impuros del fondo de mi odre, y vierte Tu Vid que otorga la Vida. Concédeme por Tu Amor esa Gracia. Ten piedad de mí. Padre amado.
-: ¿Hallará mi mente reposo? JESÚS: ¿Puede el aire detenerse? -: El aire esté en constante movimiento JESÚS: ¿Dónde deja de moverse? -: En el vacío: deja de moverse pues se consume JESÚS: Bien sabes que del mismo modo tu mente hallará reposo en el vacío -: ¿Qué es ese vacío? JESÚS: El sitio donde los pensamientos se extinguen. Donde está ese vacío, allí estoy Yo -: Y donde no está el vacío, donde hay movimiento, ¿Tú no estás? JESÚS: Yo estoy en todo sitio y tiempo, sólo que mi manifestación será inobjetable en la vacuidad de tu mente -: ¿Quiere decir que mientras halla mente, te objetará? JESÚS: Puedes tú tener mente, pero debes vaciarla, como en tu oración inicial -: ¿Puede el odre vaciarse a sí mismo?
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JESÚS: El odre noble alberga a la buena vid y se ensucia con la mala. El dueño de la viña vacía sus odres, los limpia y vierte la vid buena -: ¿Qué me queda por hacer a mí, un simple odre? JESÚS: Permite que vierta en ti la buena vid -: Señor, espero por ella, soy tu siervo. JESÚS: Tú sabes que los restos de otros vinos se han adherido a tus paredes, y debo limpiarlos -: ¿Te refieres a impurezas adquiridas por el tiempo? JESÚS: Sí, son las que te corroen y te dejan mal sabor -: Límpiame pues Padre, para sólo contener tu vino JESÚS: Limpiarte significa sacar los restos del viejo vino -: ¿Y eso duele? JESÚS: A veces, el dueño del odre debe rasparlo para despegar las impurezas -: Entonces duele JESÚS: Consuélate en la esperanza del vino bueno que he de verter -: Padre, ¿no has vertido aún ese vino? JESÚS: Hijo, estoy limpiando. Por más que anheles la buena vid, ¿sería sabio que se mezcle con la mala vid? -: No Padre. ¿Y queda mucha suciedad? JESÚS: Sólo paredes un tanto impregnadas. Pero para que no sufras y perseveres, la buena vid ya irradia su fragancia -: Haz en mí Tu Voluntad, pues yo soy un simple odre, y nada sé. Sólo sirvo para contener lo que Tú viertas JESÚS: Así se hará para tu amor y mi gloria
-: Padre, he observado los mecanismos de algunas mentes JESÚS: ¿Y qué has visto? -: Que muchas son prácticamente iguales en su funcionamiento. La mente reacciona de acuerdo a las acciones que recibe JESÚS: Cuando la mente se vuelve fuerte, las acciones no la afectan -: ¿Es bueno que no reaccione? JESÚS: Es bueno que se amolde a los designios superiores -: ¿Cuáles son esos designios? JESÚS: Servir con perfección al alma tal cual dicta Mi Ley -: ¿Y si no la sirve? JESÚS: Se anda a tientas por los caminos -: ¿Cómo dejar de andar a tientas? JESÚS: Ve hacia la Luz con tu alma toda, y la mente la seguirá -: ¿Tiene la mente voluntad propia? JESÚS: La voluntad no es propia de la mente, es una virtud inserta en ella para obedecer el rumbo que sigue el alma -: El equivalente de la voluntad en el alma es la fe? JESÚS: Sí -: Puedo tener fe en algo errado? JESÚS: Si eso sucede, no es fe: es ilusión -: ¿Es imposible equivocarse entonces? JESÚS: Sólo si sigues al alma no yerras. Si sigues a la mente puedes errar -: ¿Entonces la mente es peligrosa? JESÚS: La mente, como te he dicho, es un instrumento. Si obedece al alma te conducirá a Mí
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-: ¿Puede el alma hacerse escuchar en la mente? JESÚS: El alma es esencial y está por encima de la mente -: Por qué los hombres escuchan más los ruidos de la mente que al alma? JESÚS: Porque no gustan del silencio. El hombre halla deleite en las formas, sonido y movimiento. Sólo el espíritu desarrollado gusta de la quietud y el silencio -: ¿Por eso las personas no pueden dejar de hacer cosas? JESÚS: La actividad marca a esta era -: ¿Es la actividad inquietud? JESÚS: La quietud es la vacuidad. El hombre teme a la vacuidad -: ¿Gustará esta humanidad de lo que el alma gusta? JESÚS: Tiempo, esta humanidad necesita tiempo -: Sólo el tiempo conduce a la perfección? JESÚS: He puesto en el hombre un alma que tiende a la perfección. El tiempo hará que el alma aflore -: ¿Como la parábola de las plantas el otro día? JESÚS: Así es -: Entonces hace falta, aparte de tiempo, buscar la luz JESÚS: Tú has visto como las semillas echadas en buena tierra darán fruto casi inevitablemente -: Tú eres el sembrador que echo la semilla en buena tierra JESÚS: Sí -: ¿Y ahora esperas que de fruto? JESÚS: Por el fruto me conoceréis -: ¿Pero en este mundo no hay plantas marchitas? JESÚS: Este mundo azota con todo tipo de males. Sólo las semillas fuertes darán buen fruto -: ¿A esa cosecha te refieres como «humanidad»? JESÚS: Cosecharé los frutos necesarios para alimento de los cielos -: Padre, ¿hay ángeles entre nosotros? JESÚS: Mis hijos están entre mis hijos -: ¿Hay seres malvados entre nosotros? JESÚS: Los espinos crecen alrededor de algunas plantas -: Pero tú eres un buen sembrador JESÚS: Entonces no temas, pues tú eres buena semilla -: Que sucederá con los espinos que me rodeen? JESÚS: El sembrador cuida de lo que ha de cosechar -. Así sea JESÚS: Así será
Padre amado, golpeo la puerta de tu casa, rogando me recibas a tu mesa. Te lo pido como hijo, que busca alimento en tu Palabra. Tú, que dictas la única Ley, favorece a este pequeño ser con el banquete que regocija a mi alma. Dicta en mí la Verdad para que yo muera a las mentiras de mi ego, y nazca a tu Luz. Amén.
-: Padre Amado mío, cuando leo una parte que dice: «¿ qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?» tiemblo de emoción y siento ganas de llorar, por qué? JESÚS: Porque sabes que me refiero a Juan -: ¿Y qué es esto que Juan me produce? JESÚS: Tú sabes más de Juan con tu alma que con tu mente
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-: ¿Puedes hablarme de él? JESÚS: Lo que conoces de él por tu alma es alimento para siglos -: Así lo siento, pero dime ¿porqué ese sentir hacia Juan y no hacia otros? JESÚS: Tu alma sabe de mi amor por Juan, y ese amor es tuyo. Estás impregnado de ese amor -: Pero tú también amaste a tus discípulos JESÚS: Sí, pero tú sientes en particular ese amor -: ¿Me puedes decir por qué? JESÚS: Porque tú estás cerca de Juan, él de ti, Yo de ambos -: ¿Hay algo que deba saber de esta cercanía? JESÚS: Sólo que eres muy cercano -: No es mi intención molestarte, sólo que como vibro tanto con esas palabras… JESÚS: Y me regocijo en que así sea hijo -: ¿Juan fue mi maestro? JESÚS: Toda porción de Mí, todo mi íntimo, es, fue y será tu maestro -: Me refiero carnalmente JESÚS: Juan era espíritu de Dios. De los hombres, el ungido. Yo con él, él en Mí, tú en nosotros, nosotros en ti -: ¿Y mi maestro? JESÚS: Él está en ese centro -: Está bien, no te preguntaré por encarnaciones, sólo dime dónde está Juan ahora JESÚS: Dime hijo, ¿estoy Yo en ti? -: Sino estaría muerto en vida JESÚS: ¿Y tú me amas? -: Ése es mi verdadero amor JESÚS: Entonces allí está Juan, en ese amor -: Es que ese hombre como tú le llamas, es tan alto, que parece inalcanzable JESÚS: ¿Es el cielo alto o está en ti? -: El cielo que ven mis ojos es alto JESÚS: El cielo está en tu alma, como nosotros -: Porqué no siento lo mismo por Pedro, Santiago, Marcos… JESÚS: Porque no les conoces directamente, y los siglos te estrechan a mi amado Juan -: Padre, amo a Juan JESÚS: Porque amas su amor por Mí, que es el tuyo -: No entiendo demasiado JESÚS: No entiendas, escribe y siente -: Padre, ¿Juan sigue encarnando? JESÚS: Mi amado Juan toma formas en este mundo para que la humanidad siga su camino hacia mí -: Le dije al maestro que cuando tú dictas, siento la mezcla de lo que tú dices, de lo que él dice y de lo que yo digo JESÚS: ¿Y qué más quieres? -: Es que pensé que mi mano transmitiría contundentemente sólo Tu Palabra JESÚS: Esa fue tu expectativa. Quita toda expectativa y deja que Yo haga -: Eso entiendo Dios mío, sólo que no quiero un solo ingrediente de mí JESÚS: ¿Por qué no? -: Todo lo que yo agregue a la Verdad, no es necesario JESÚS: Nos es necesaria tu forma -: ¿La mía? JESÚS: Esta forma, como se te dijo, es de comunión -: Es que siempre que una parte mía está, desconfío
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JESÚS: Confía más en ti, porque hay partes tuyas que son mías, y no puedes no confiar en Mí -: Entiéndeme Padre: quiero que esto sea puro JESÚS: Dentro de lo humano también hay pureza -: E impureza… JESÚS: Dedícame tu impureza, y yo la sacaré a la luz -: Por eso siempre pido JESÚS: Pide. Siempre pide y te daré -: Gracias Padre mío. Quiero verte Padre JESÚS: ¿No te dije que me verás? -: Sí, pero me siento como un niño que no ve a su Padre JESÚS: A veces, el niño al ver de golpe a su Padre, se asusta, se llena de temor. Me mostraré cuando el temor se haya ido -: ¿Por qué siempre creo que tendré temor? JESÚS: Porque te has acostumbrado a él, y piensas que es tuyo. Desházte de ese lastre que te impide venir a Mí. -: ¿Cómo? No me contestes con preceptos JESÚS: Cuando aumente tu amor, el temor descenderá -: Pero Padre, cuando más te amo y siento acercarme, más temor viene JESÚS: Ríete de él, ¿acaso le permitirás el no verme? -: Intentaré que no JESÚS: Hijo, te esperan mis brazos abiertos y mi amor, ¿a qué temes? -: A tu severidad JESÚS: ¿Crees que seré severo contigo? -: Sí, me da miedo JESÚS: ¿Por qué habría de serlo? -: Porque he sido un mal niño muchas veces JESÚS: Tú eres mi hijo amado, no temas -: Es que no quiero que me retes Te abrazaré al llegar, y el temor habrá sido una ilusión. ¿No me crees cuando digo que te amo? -: Sí, no concibo que no me ames. Pero creo que tu amor es severo JESÚS: Mis palabras fueron severas para los oídos que necesitaban eso. Pero mi amor es el Amor -: ¿No me mirarás serio? JESÚS: ¡Eres un niño! -: Sí JESÚS: Sé valiente como un guerrero frente a tu mente cuando te hostiga, y sé un niño hacia Mí, para sentir mi amor de Padre -: ¿De veras no te enojas conmigo? JESÚS: ¿No te he dicho que te amo? -: ¿Y que sentías cuando yo hacía mal y me equivocaba a sabiendas? JESÚS: Observo a mi hijo, acompaño sus pasos, y dejo que caiga para que recuerde mi amor -: Siempre que me caí pensé en Ti, cuando me equivocaba, pensaba en Ti, cuando te negué, pensé en Ti. JESÚS: Porque siempre me amaste -: ¿Qué clase de amor es ese? JESÚS: El amor de un hijo por su padre -: Es un amor muy imperfecto JESÚS: Es el amor de un hijo -: Tu piedad y misericordia son infinitas. Eso es el verdadero amor
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JESÚS: Mi Amor es tuyo -: Gracias padre por tu amor eterno
Padre: pequeño como un grano de arena de tus playas, aunque menos sencillo, me tienes ante Ti. Que las aguas de tu océano de sabiduría humedezcan mi esencia, para fundirme en Ti. Como siempre te pido, ten el amor de convertir estos instantes en la transmisión de la Verdad, porque sin ella soy árido e inservible. Hazme escuchar lo que tienes para decirme.
JESÚS: En el silencio encontrarás Mi Morada -: Padre, acalla mis voces para entrar en el silencio JESÚS: Que tus voces sean quietas -: Padre, te pido una enseñanza para estos días JESÚS: Mi enseñanza es sin tiempo -: ¿No has dado una enseñanza para cada tiempo? JESÚS: Mi Palabra es eterna -: ¿Puede un hombre de hace 2000 años entender lo mismo que un hombre de hoy? JESÚS: Sí, si me escucha con el corazón -: ¿El alma atraviesa el tiempo? JESÚS: Lo atraviesa, pero no transcurre en él. Es eterna -: ¿No hubo un tiempo en que mi alma no era, y luego fue? JESÚS: Tu alma tiene origen en Mí, el que siempre fue, es y será -: ¿Tú eres Dios? JESÚS: Yo soy tu Dios, el Uno con el Padre y el Uno con el Espíritu -: ¿Quién soy yo? ¿Soy un hombre? JESÚS: Tú eres mi hijo -: ¿Quién no es tu hijo? JESÚS: El mal no es mi hijo -: ¿Existe algo que tú no hayas creado? JESÚS: La creación es vasta, y de múltiples formas. -: ¿Tú creaste al mal? JESÚS: El mal es parte del universo -: ¿Cómo algo tan terrible puede ser parte de tu universo Padre? JESÚS: El mal está allí como parte del misterio de la creación -: ¿Los misterios me serán revelados? JESÚS: Sé sencillo, y conocerás en tu alma el misterio -: ¿Significa eso que mi mente no puede comprenderlos? JESÚS: Revelaré mis misterios a la parte infinita en ti -: ¿Como una parte puede ser infinita? JESÚS: Una porción de luz perfecta, emana su esencia al infinito -: ¿Mi alma es así? JESÚS: Todo lo que posee mi esencia es así -: Padre, ¿por qué la necesidad de discípulos? JESÚS: La Palabra debe ser llevada a todo sitio. Ellos fueron mensajeros -: ¿Hay hoy y aquí mensajeros directos de tu Palabra? JESÚS: Sí -: Padre, ¿algo imperfecto como yo, puede alcanzar tu perfección? JESÚS: Tú puedes fundirte en mí. -: ¿Aún con mi impureza? JESÚS: Tu impureza deja de ser cuando estás en Mí
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-: Padre, ¿es mucho el tiempo que debo esperar para alcanzarte? JESÚS: Siente tu eternidad, y no habrá tiempo -: Siempre hay una brecha entre Tú y yo JESÚS: Entrégate a mí -: Le temo a eso JESÚS: Esa es la brecha -: Pero existe JESÚS: Mientras tú la sostengas -: ¿Yo la sostengo? JESÚS: Tu temor la sostiene -: ¿A qué le temo realmente? JESÚS: Temes a ser uno en Mí -: ¿Por qué temo a eso? JESÚS: Temes dejar de ser tú -: ¿Que sería para mí ser yo? JESÚS: Tú crees ser todo lo que has conocido -: ¿No hay cosas buenas en lo que he conocido? JESÚS: Estar en Mí es trascender hasta lo bueno -: ¿Cómo quieres que no tema ante semejante estado? JESÚS: Quien deja todo por Mí, ese llega a Mí -: No creo poder dejarlo todo JESÚS: Todo, tarde o temprano, llega a Mí -: Entonces ¿a qué preocuparme? JESÚS: Esfuérzate en llegar, para llegar más alto -: ¿Qué es llegar más alto? JESÚS: Llegar más puro, a un sitio más puro -: ¿Tiene el océano sitios más puros? JESÚS: Hay sitios pequeños y sitios inconmensurables en el océano -: ¿El precio es dejarlo todo? JESÚS: Tu vida -: ¿Qué es dejarlo todo? JESÚS: No mirar hacia atrás y mirarme a Mí -: ¿Quieres que todo lo que soy vaya hacia Ti? JESÚS: Sí, todo lo que te ata -: Padre, perdona mi terrible ignorancia, pero no puedo dejar atrás a mi esposa JESÚS: Ella no está atrás -: Si voy hacia Ti, ¿qué sucederá con ella? JESÚS: Si te ama, te seguirá -: ¿No es injusto que yo no la espere hasta que desarrolle su amor? JESÚS: Espérala. Yo te espero. -: Ahora entiendo. Por un lado te pido verte. Por el otro te pido que me esperes. Parezco un hombre indeciso JESÚS: Eres un hombre, hijo -: Gracias por comprenderme mi amado Padre. Ten piedad de mí, nunca me abandones JESÚS: No lo haré.
Mi Señor: intento tras intento me dirijo a Ti buscando tan sólo una palabra de tu ser. Busco tu forma, la del Cristo, a quien sigo. Si te siento en mi mente, seré feliz, pues nada falso podrá sostenerse en ella si tan sólo la atraviesas un segundo con tu presencia divina. Aunque mi temor sea fuerte, que mi mundo caiga si eso hace que
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Tú estés en mí. Sea lo que Tú dictes y ni una sola palabra de mí. Hago silencio para escucharte. Amén
JESÚS: Confía en Mí -: En Ti confío mas no en mi mente, que se entromete en nuestros diálogos y no me deja escucharte como quiero. Tus manos en la imagen que contemplo Padre …qué quieren decirme? JESÚS: Yo Soy La Verdad hijo mío -: Sí Padre, así lo siento. Señor: amaría tocar tus cabellos, sentarme a tu lado, en silencio, rozar tus manos con mis dedos, escuchar tu voz. Padre, ¿cómo hacer posible eso? JESÚS: Ven a mí -: ¿No hago eso viviendo la vida que me has dado? JESÚS: Sígueme. Ama mi cruz -: Padre, muchas veces me he forzado en sentir tus dolores, revivir los flagelos a que te sometiste. Mi ego dijo: si fuera inexorable, también lo habrías hecho. Mi alma gritó: calla blasfemo, y póstrate ante quien en Verdad te ama en todo tiempo y sin dudas. Y me postré, sintiendo temor, amor, dolor, gratitud, paz. Y te sentí más Padre que nunca. Háblame sobre el amor a tu cruz. JESÚS: los hombres rehuyen a su cruz. -: ¿Cuál es mi cruz? JESÚS: El dolor de la humanidad -: ¿Cómo he de tomar esa cruz mi Padre? JESÚS: Siguiéndome en tu corazón, la has tomado. -: ¿Qué es el dolor de la humanidad? JESÚS: Su rechazo a mi amor -: ¿De qué sirve que yo sienta ese rechazo? JESÚS: El dolor purifica -: Lo que siento cuando un hermano te niega, ¿purifica? JESÚS: Tu alma se expone con este dolor -: ¿Y eso en qué beneficia? JESÚS: Un alma desnuda es un alma pura -: ¿Y eso ayuda? JESÚS: Dejar ver tu pureza llega al corazón -: ¿A qué corazón? JESÚS: Al de los que buscan el camino -: Padre, he querido conscientemente rechazar este dolor inaguantable. ¿Qué clase de pureza es esa? JESÚS: Aguantaste el dolor. Seguiste adelante y no renegaste de mí -: Pero dudé de ti en medio del dolor JESÚS: Tu mente se abalanzó con sus demonios, y tú te resististe, y te sostuviste en la cruz -: Pero aún así aquí estoy JESÚS: Más puro -: Entonces deberé amar más cruces JESÚS: En cada vida, muchas cruces ocupan el camino -: ¿Porqué a través del dolor es como me enseñas? JESÚS: Tu dolor hace brotar el amor -: Tú Padre bien sabes lo que haces y yo lo acepto. ¿Por qué luego de semejante sacrificio que has hecho, la humanidad se resiste a ti, que has dado Todo por amor a esta humanidad? JESÚS: El trabajo no ha terminado
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-: Pensé que cuando exhalaste tu espíritu y dijiste: «todo se ha cumplido», ya estaba todo hecho. JESÚS: Lo que el Hijo vino a hacer, eso hizo. -: Padre, lo que tú hiciste ha sido hecho. Y la humanidad lo olvida día a día. ¿Cuando terminará esto? JESÚS: Cuando la última oveja vuelva al rebaño -: Padre, ¡hay ovejas que se han convertido en lobos! JESÚS: Deja que apaciente mis rebaños -: ¿Y quiénes no quieran volver? JESÚS: El Pastor los irá a buscar -: Padre, ahora son lobos, y no dudarían en matarte JESÚS: Ya no pueden matarme -: ¿Para qué los irías a buscar? JESÚS: Es lo que el buen pastor hace -: Ay, Padre mío, me haces doler. Siento que esto llevará más que siglos JESÚS: ¿Qué es el tiempo? -:Padre, ¡qué complicada humanidad! JESÚS: Dejad a los niños crecer, y cuando se vuelvan a mí, entonces habré terminado -: Sea pues Padre Tu Voluntad y no la de estos ni la mía. Como Tú has dispuesto, sea hecho. JESÚS: Así se hará
Señor: si tu Piedad fuese tan pequeña como la mía, de seguro no gozaría del favor de tu visita; mas como eres mi Padre bueno y tu Piedad es tan infinita como tu Amor, imploro descienda nuevamente tu favor hasta mí, para el bien de mi alma que te necesita.
-:Padre amado, he notado en estos días perturbación, causada por aquello que no deseo. El ruido sobre todo, que inquieta mi mente a tal punto que me angustia y enoja. ¿Qué puedo hacer al respecto? JESÚS: Búscame -: ¿Cuando el bullicio me invada, te busco? JESÚS: Siempre hazlo. Búscame en tu interior donde moro -: Cuando hay bullicio no puedo concentrarme ni en tu imagen. Mi sensación es como la del caracol cuando algo toca su ojo: el ojo se retrae y empequeñece hasta que ese algo se aleja JESÚS: No busques mi imagen, búscame a Mí -: Padre: buscarte a Ti requiere sumergirse en el alma y necesito tranquilidad para ello JESÚS: ¿Cómo harás entonces? ¿Dejará en el mundo de haber bullicio por tu necesidad? -: Claro que no, por eso te pido ayuda y te pregunto cómo evitar que esta realidad me afecte JESÚS: Ya te he respondido: búscame a Mí -: Mi Señor, cuando el bullicio me intranquilice debo buscarte, pero para buscarte necesito que no haya bullicio. ¿Cuál es la salida? JESÚS: Yo Soy

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