Los caminos que no conducen a la Verdad

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No seas el topo que mancilla la tierra, hace grandes caminos que no conducen a lugar eterno; tampoco seas el dueño del campo que al ver el terreno destruido pone en la tierra trampas para topos, luego de atrapados los cuelga en un tendero para que se tuesten al sol; no se debe ser esclavo de las propias ilusiones ni tampoco de las ajenas; no se debe ser Rey que concede beneficios y castigos por su propia cuenta, pues ninguna tendrá merecimiento verdadero; las obras del mundo mueren mientras dura el interés de asociarse con el hedor que produce la vanidad. Estas obras no le pertenecen a Él.

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