LAS PASIONES HUMANAS

Las pasiones humanas son como las olas del mar embravecido; la fuerza impulsora del mar no permite que la ola se detenga, por lo tanto, a cada ola le sucede otra ola; aunque desde la orilla no percibamos toda la magnificencia del oleaje, podemos de todas maneras declarar que el mar está embravecido; las pasiones son el mar, las virtudes su fondo, las olas son las diferentes cualidades de las pasiones; cuando la pasión lanza al vasto océano una de sus cualidades, esta atrae a todas las demás; pero por más embravecido que esté el océano, el fondo se mantiene inalterable; mas desde la orilla todo parece Unidad en cuanto a sus miembros, esto es: Fondo (virtudes), océano (pasiones), cualidades (componentes de la pasión, por ejemplo: Ira, vanidad); pero como el fondo permanece inalterable, no es unidad de la pasión y sus componentes, dado que el fondo (virtudes) también presenta componentes, por ejemplo: Humildad, veracidad. Ahora bien, para que el océano tenga forma debe poder contenerse en algo, ese contenedor es el vacío, si el vacío no existiera el océano no podría ser contenido y las cualidades tampoco podrían ser contenidas, pero, ¿por qué el fondo no es el que contiene a todas? No las contiene porque el fondo es contenido por la Gracia Divina y el fondo contiene a los componentes de esa Gracia. Dado que la Gracia Divina no está asociada con la pasión humana, esta no puede ser parte esencial de lo Divino pues no tiene Naturaleza Divina. Más; cuando conocemos la Gracia Divina, esta por sí sola transforma a la naturaleza material, puesto que lo Divino es transformador y lo material es deformador; cuando el océano se torna tranquilo es porque la Gracia está operando en todos los estadios de la mente, esto es, no permite que la mente emita oleadas de pensamientos; cuando el Chitta (mente-material) emite oleadas, los pensamientos son el reservorio de los actos materiales; la Gracia Divina al ser Trascendental en la mente del hombre, hace mantener a esta en reposo, y al estar en reposo, la mente del hombre adquiere la Naturaleza Divina.