LA SINCERIDAD

La sinceridad necesita de la renuncia; si quieres ser sincero no debe haber auto-engaño, un verdadero devoto no esconde nada porque sabe que ante los ojos de Dios siempre estará desnudo; si hay auto-engaño no hay sinceridad. El aspecto ilusorio de nuestra mente llamado ego te está cercando, cuando esto suceda totalmente la mente entrará en una gran confusión; si quieres desligarte de estas ataduras, debes entregarte más a Dios, las ligaduras terrenales son nuestra semilla de maldad; cuela tu vida a través del discernimiento y una corriente de paz inefable se apoderará de ti. Todo lo que se busca en este mundo para satisfacer únicamente las apetencias materiales, no tiene consistencia. La verdad no necesita decirse, se realiza a través del ejemplo. La vida y la muerte son estados terrenales y hasta no cesar el ciclo de vidas y muertes, esto es; gozar de la verdad suprema en vida, estos estados serán envolturas para el sufrimiento. Llegar a la Verdad Suprema es realizarse en espíritu, una vez conciliado el espíritu, el conocimiento es la verdad. El ser espiritual da ejemplo pues el reflejo de su verdad es el amor ante Dios y ante el semejante. La verdadera acción es Dios; el poder celestial purifica las obras. El ser espiritual es semejante a una roca, soporta los pesares del tiempo y no se modifica su estructura interna (virtudes del alma); soporta en la intemperie para merecimiento de los hombres, permanece en silencio por humildad hacia Dios.