La amistad

La amistad verdadera

La amistad: la relación humana más elevada

Cuando se pregunta cuál es el amor más puro y desinteresado que existe en el ser humano, generalmente se responde: el de la madre por su hijo.
Sin ánimo de generar controversia sino como invitación a reflexionar juntos, permítanme dudar de tal pureza y desinterés salvo honrosas y muy contadas excepciones. Creo también que a causa del apego que ya genera la afirmación interior “mi hijo”, este amor contiene cierto grado de apego e interés. Déjenme ir aún más allá: una madre no puede elegir a su hijo, ni su hijo puede elegir a su madre en el momento del nacimiento. Ambos toman con más amor o menos amor, con más necesidad o menos necesidad, aquel ser que el Universo, la Creación o Dios les ha brindado, y generan ese vínculo potente pero misterioso e inconsciente. Dicha relación sí, quizá sea, la más fuerte del Hilo de la Vida en cuanto al devenir.
Pero ahora quiero que pensemos en LA AMISTAD. Si te pregunto si tienes amigos, de seguro tendrás uno, cinco, cien…o quizá alguien me pueda responder: ninguno.

Qué es la amistad?

En principio podemos decir que es una relación que no aparece de pronto, tal como sucede cuando una madre concibe al hijo. Es una relación que nace también de una semilla, pero para desarrollarse, requiere principalmente de algo que es la ELECCIÓN. Un amigo se ELIGE y nos elige. Es decir, que debe ser como condición indispensable: BIDIRECCIONAL. Aparece como un sentir, generalmente desde emociones como la simpatía, empatía, afecto, admiración, etc., y deviene luego con sentires más profundos que dan sustento al vínculo: respeto, confianza, sinceridad, honestidad, libertad, fidelidad, etc.
Todos estos valores son maravillosos. Realmente, como dice el dicho “quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro”…
Pero en lo personal, siento que la amistad es tan sublime y elevada, que permite lo que llamo “la desnudez completa del alma”. Un amigo verdadero, puede revelarse al otro mostrando absolutamente toda su persona, con virtudes, miserias, certezas, incertidumbres, pero sobretodo con elementos esenciales que nos hacen descansar en ese vínculo: respeto, confianza, entrega y amor. Cualquiera de estos elementos que se tambalee, hará replantear si realmente el vínculo es tal.
Un amigo no es aquel que está solamente cuando “se lo necesita”. Este es un sentido muy común que damos a la amistad, y que en realidad, la degrada. Esto es una amistad que llamo “utilitaria”. Es decir: este es mi amigo porque cuando lo necesito, está disponible. Es decir, que dicha relación está basada en la necesidad de satisfacer algo que no tengo. Lo tomo del otro, y si el otro me lo da, es mi amigo. Realmente, y aunque está extendido este concepto, esta relación tiene una gran limitación porque está implícito el USO del otro.

Ser amigo de UNO

Tenemos que ver y ser en extremo honestos PRIMERO con nosotros mismos, y preguntarnos: cuando aparezco en la vida del otro, es para DAR o para PEDIR?. Parece algo simple, pero son pocas las relaciones desinteresadas. Muchas veces buscamos contención, cariño, una palmada, y no es que un amigo no pueda o no deba darnos eso, sino que realmente la AMISTAD VERDADERA, trasciende ese sentido utilitario del otro.
Otro concepto erróneo de amistad es: yo con mi amigo me puedo contar todo, y estamos horas y horas hablando…Tal como en el caso anterior, esto puede formar parte de la amistad, pero no es para nada indispensable y no la define. La amistad no se trata de intercambiar información, anécdotas, lo que nos pasó durante el día, o de desagotar en el otro todo nuestro caudal de pensamientos y sucesos vividos. Solo es «parte de» y podría perfectamente no serlo. Habrá que ver con cuantos amigos podemos compartir esas mismas horas de un sereno silencio, de solo ESTAR.
La amistad es mucho más pura, más sencilla…y a la vez más profundamente trascendente. Esa desnudez a la que hacíamos referencia, significa que no temo mostrarme en todas las cosas al otro y que esto es recíproco, pero SIEMPRE con la confianza que implica el RESPETO y el BUEN SENTIR hacia ese amigo y de él hacia nosotros.
Realmente, para que esto sea posible, debe darse un sentido de ENTREGA y ACEPTACIÓN inmensos, pero esto no puede suceder si antes no hemos logrado ser nuestro PROPIO BUEN AMIGO.
Si yo no me respeto y me trato mal, justifico mis acciones del ego, si soy violento, mezquino, especulador, me engaño, manipulo, etc., no puedo ser mi buen amigo, y por lo tanto, eso se proyecta al otro indefectiblemente.

CARACTERÍSTICAS DE LA AMISTAD

Seres como Jesús, han dado este atributo a aquellos en quienes confió plenamente, diciéndoles:
”Les he dicho estas cosas para que sientan la misma felicidad que siento yo y para que su felicidad sea completa. Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros tal como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que quien da su vida por sus amigos” (Ev. Juan 15)
Ser amigo verdaderamente no sólo es una elección, sino una gracia. La fidelidad de un amigo es INCONDICIONAL. Pero eso no significa que el amigo aplauda nuestras acciones, ni nuestros pensamientos, sino que al contrario, es alguien que está allí para hacernos crecer y ver las cosas de un modo que nosotros no logramos aún ver. Del mismo modo, es nuestro compromiso natural que eso sea recíproco.
Hay cosas que deben ser desechadas en la relación, y que suelen confundirse muchas veces:
– la confianza con el “confianzudismo”
– el acordar con el ser “cómplice”
– el poder hablar de todo con la verborragia inútil
– que el motivo de unión sea la afinidad y el pensar igual en todo

AMISTAD ETERNA O CON CADUCIDAD?

Todas estas cosas, hacen que este vínculo no sea tal o degenere. También hay que examinar algo que va contra los dichos populares y la creencia tradicional: ciertas amistad tienen un principio y un fin, una “fecha de vencimiento”. Muy probablemente por nuestra propia evolución y la propia de la otra persona, aquellos con quienes nos sentíamos unidos durante un tramo de la vida, pueden distanciarse o alejarse o dejar de tener interés en nuestra persona o viceversa. Si así es, probablemente hayamos actuado con buena intención, pero no logramos ver el paisaje completo.
Las vicisitudes de la vida pueden alejarnos físicamente, pero no en el sentir más profundo si somos amigos. Los amigos no son compinches, ni compañeros de fechorías o ideologías. La amistad realmente es la relación más alta y que exige más pureza y entrega, con un respeto y amor más allá de toda relación, porque al amigo se lo ELIGE y estamos felizmente dispuestos a alimentar el vínculo sin otro interés que ser testigos de su felicidad y plenitud.

NAMASTÉ

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