Gita 4: ¿Qué han hecho mis hijos?

El rey ciego le pregunta a su consejero: ¿Qué han hecho mis hijos y los hijos de Pandu, listos para el combate, reunidos en el campo de Kuru, el campo del deber?

El rey habla de “mis hijos”, la consanguinidad no tiene que ver con las pasionalidades desordenadas cunado hay ambición desmedida. Aun con los hijos se va a intentar arrastrarlos a los propios intereses. En el seno familiar hay afectos, apegos y anhelos, pero esto trae sufrimiento.

Con el conocimiento del Señor Krishna, el alumno practica Yama: Ahimsa o no-violencia. Saucha o pureza. Sathya o veracidad. Vairagya o desapasionamiento. Al despojarse de la violencia, debido a la ambición desordenada, la mente se vuelve pura, y esto lleva a sathya o veracidad. En este nivel de conocimiento, las pasionalidades se purifican, logrando así, vairagya o desapasionamiento.

El ambicioso sabe quienes son unos, y quienes son los otros, solo desde el intelecto, ya que clasifica y descarta; “esto es bueno para mi” “esto es malo”, etc. esto no trae purificación, solo hace que la ambición se posicione en relacion a la meta sin fin, volviendo esta ambición, insaciable.

El ambicioso sabe con quienes cuenta: “mis hijos”. Dentro del marco de la naturaleza material, los Kurus representan Tamas o ignorancia. Los hijos de Pandu Rajas o actividad y pasionalidad. Krishna concede Sattwa o serenidad.