Gita 1

Desactivado
El Portal Espiritual: Todas las religiones y creencias en un solo lugar

GITA 1

Dice el rey a su secretario y consejero: ¿Qué han hecho mis hijos y los hijos de Pandu, listos para el combate, reunidos en el campo de Kuru, el campo del deber?

El campo de Kuru, el campo del deber, es el campo de la equidad, justicia, discernimiento, conocimiento, entereza, entrega y fortaleza.

La fuerza del deseo egotico produce una reacción en la mente especulativa, que no mide consecuencias, por lo que hay sufrimiento. Arjuna, viendo la iniquidad que está por producirse en el campo del deber, dijo: «no lucharé», y la consecuencia de esto es, no ética.

Los hijos del rey ciego realizan el acto, no por cumplir con su deber, y es gracias a su ambición que no miden consecuencias. Arjuna es el mejor de los hombres, mide las consecuencias.

Cumplir con el deber específico es luchar. Existe separación entre Yo y los demás, En este mundo de nombre y forma, lo ético es anti ético para el sendero espiritual. Al ambicioso lo mueve la avaricia. La ambición corroe el servicio. La ambición desmedida perturba el pensamiento recto, y produce samskaras en la conciencia.

El Mantra del ambicioso es: «Esto es mío». La posesividad lleva a la ambición, y la ambición lleva a la avaricia. No es lo mismo ser dueño que poseedor, el devoto debe ser «dueño de sí mismo», lo demás son baratijas.

Con discernimiento y reflexión se lanza la flecha sin lastimar, y al punto indicado. Hay tres tipos de acciones: Las que quitan algo a la vida. Las que agregan algo a la vida. Las neutras. El primer pensamiento del Yo, es: «Yo soy el hacedor». La flecha del ambicioso es el efecto kármico producido por el Ego.

Arjuna tiene fe, por lo que creyó que no debía luchar. Krishna le hizo entender que tenía que luchar para cumplir con su deber, aunque a los ojos del mundo, esto parecería anti ético.

El iluminado va más allá de la equidad. Propone que sean puros el corazón y la mente.

El objeto del deseo es la posesividad, no trae reflexión, ni discernimiento profundo, detrás está la aseveración interna: «Yo soy el hacedor». Mientras que Jesús dijo: «Yo soy el servidor de Dios» «Yo soy el hijo de mi Padre». Por lo tanto, el devoto debería llegar a: «Yo y mi Padre somos Uno»

El Portal Espiritual

No se permiten comentarios.