Frases del Padre Pío

El Portal Espiritual: Todas las religiones y creencias en un solo lugar

Frases del Padre Pío

El Padre Pío de Pietrelcina, existió entre 1887 y 1968. Este sacerdote se hizo famoso por sus ESTIGMAS, mas que por ser devoto de Jesús. También porque se le adjudicó el milagro de la bilocación ( es decir, el poder para aparecer en dos o más sitios al mismo tiempo) con lo cual, el clero católico «sumó» los milagros necesarios para considerar su beatificación. En este sitio campestre donde estuve, se lo venera, aunque es muy lejos de su patria en Italia, pues apareció allí varias veces luego de su muerte. Como sea, y dejando de lado el lado milagroso y espectacular de este hombre de Dios, quiero darte algunos pensamientos que el tenía, y quizá ayuden a tu devoción. Hasta muy pronto, disfrútalos e imprímelos, para tenerlos a mano cuando los necesites. Que esto te sirva es mi mayor esperanza. Mi bendición para ti…

Pensamientos del Padre Pío

¿Cuándo terminará, Señor, esta lucha intestina entre Satanás y mi pobre alma?

La debilidad de mi ser me hace temer y sudar frío.

Me encuentro en las manos del demonio, que se esfuerza por sacarme de los brazos de Jesús. ¡Qué lucha!. Pero no me importa; yo no me cansaré de rezar a Jesús y a la Virgen María.

El corazón bueno es siempre fuerte; sufre pero disimula sus lágrimas y se consuela sacrificándose por el prójimo y por Dios.

Combatamos fuerte con el alma fuerte. El premio no estará lejos.

P.Pío

Es cierto, se me lanzan encima como hienas; me aprietan la mano como una morsa, me tiran de los brazos, me comprimen por todas partes para intentar vencerme; me veo perdido, me duele y debo ser muy duro, pero si no me comporto así, me matan.

Preferiría que una fría hoja de acero me traspasase antes que provocar dolor a alguien.

No dejo de recordar siempre que Dios todo lo ve y al final juzga.

P.Pío

El demonio tiene una sola puerta para entrar en nuestra alma: «la voluntad».

Ningún pecado es tal si no fue consentido por la voluntad. Cuando la voluntad no actúa, no hay pecado, sólo hay debilidad humana.

El demonio es como un perro rabioso encadenado, más allá del extremo de la cadena no puede morder. Manténte lejos, pues si te acercas te harás morder.

P.Pío

El Divino Maestro promete el premio, no al que empezó bien sino a aquel que persevera hasta el final. Ved el ejemplo de Judas, que empezó bien, continuó bien, más no perseveró hasta el fin y se perdió.

Ten por cierto que si a Dios un alma le es grata, más la pondrá a prueba. Por tanto, ¡Coraje! Y adelante siempre.

Sólo deseo ser un pobre monje que reza… Dios ve las manchas también en los ángeles, ¡Cómo verá las mías!

Reza y confía; no te agites. La agitación nada mejora. Dios es misericordioso y escuchará tus oraciones.

La oración es nuestra mejor arma, una llave que abre el corazón de Dios. Háblale a Dios más con el corazón que con los labios, en ciertos casos hazlo sólo con el corazón.

Las tentaciones contra la fe y la pureza son cosas puestas por Satanás; no le temas, desprécialo.

Mientras él aúlle no se apoderó de tu voluntad.

No te molestes por lo que te pone a prueba éste ángel rebelde; tu voluntad sea siempre contraria a sus sugerencias y no habrá culpa, sino complacencia de Dios y ganancia para tu alma.

¡Qué alegría en las batallas espirituales!

Es suficiente saber combatir para tener certeza de victoria.

Pon especial cuidado en no desalentarte nunca al verte rodeado por males espirituales. Si Dios permite que tropieces con alguna debilidad, no es para abandonarte, es sólo para reafirmar tu humildad y hacerte más atento para el futuro.

La ciencia, hijo mío, por más que sea grande es siempre poca cosa; es menos que nada, comparada con el formidable misterio de la divinidad. Hay que transitar otros caminos.

Limpia tu corazón de toda pasión terrenal. ¡ Humíllate en el polvo y reza ! Así encontrarás con certeza a Dios, que te dará serenidad y paz en esta vida y eterna beatitud en la otra.

¿ Has visto un campo de trigo maduro ? Verás que algunas espigas son altas y fuertes y otras se doblan hacia el suelo. Tomas las altas, las vanidosas y veras que están vacías; en cambio si tomas las bajas, las más humildes, verás que están cargadas de granos. Podrás deducir que la vanidad está vacía.

Donde no hay obediencia, no hay virtud. Donde no hay virtud no hay bien. Donde no hay bien no hay amor y donde no hay amor no está Dios; si no está Dios no se va al paraíso.

Esto forma como una escalera, si falta un peldaño uno se cae.

La caridad es la reina de las virtudes. Como el hilo entrelaza las perlas, así la caridad a las otras virtudes; cuando se rompe el hilo caen las perlas. Por eso cuando falta la caridad, las virtudes se pierden.

La caridad es la medida con la que el Señor nos juzgará a todos.

Si necesitamos paciencia para tolerar las miserias ajenas, más aún debemos soportarnos a nosotros mismos.

En tus diarias infidelidades, humíllate, humíllate, humíllate siempre. Cuando el Señor te vea humillado hasta el suelo, te tenderá su mano. Él mismo pensará en atraerte hacia Él.

Has construido mal; destruye y reconstruye bien.

Tienes que amar a Dios. Amor infinito a través mío. Tu me amas porque te encamino hacia el bien y Dios es el Bien Supremo, mientras yo soy sólo el medio que te lleva a Dios.

Si yo te llevara hacia Dios y te condujera hacia el mal, tú, no me amarías más

Haz el bien siempre. Para que todos puedan decir: «Este es un hijo de Cristo»

Jamás pasó por mi mente la idea de una venganza. Recé por los detractores y rezo por ellos. Quizá alguna vez le dije al Señor: «Señor, si para convertirlos es necesario algún fustazo, hazlo, con tal que se salven.

No tolero la crítica y la habladuría sobre los hermanos. Es cierto que a veces me divierte aguijonearlos, pero la murmuración me da náuseas. Tenemos tantos defectos que criticarnos a nosotros mismos ¿Por qué perder tiempo en lo de los hermanos?

¡Bendigo a Dios, que por su gracia, otorga santos sentimientos!

A un teólogo que le consultó le dijo:

» En los libros se busca a Dios, en la oración se lo encuentra.»

A aquel que le hablaba de los altibajos de la vida interior, le contestaba:

» Si Jesús se manifiesta agradéceselo; si se oculta, agradéceselo también. Todo es un juego de amor.»

A quién el sufrimiento le hacía titubear en la Fe, le respondía:

» El más sublime acto de Fe es el que sube a nuestros labios en la noche, en la inmolación, en el dolor, en el esfuerzo inflexible hacia el bien.»

A un intelectual le hizo esta reflexión:

» Las cosas humanas necesitan ser conocidas para ser amadas; las divinas necesitan ser amadas para ser conocidas.»

A quién padecía angustia le razonaba:

» Lo importante es caminar con sencillez ante el Señor. No pidas cuenta a Dios, ni le digas jamás: ¿Por qué ?, Aunque te haga pasar por el desierto. Una sola cosa es necesaria: Estar cerca de Jesús. Si nos cita en la noche no rehusemos las tinieblas.»

A alguien que se hallaba al borde de la desesperación le decía:

» Por muy altas que sean las olas, el Señor es más alto. ¡ Espera!… la calma volverá.»

» El don de la oración está en manos del Salvador. Cuanto más té vacíes de ti mismo, es decir, de tu amor propio y de toda atadura carnal, entrando en la santa humildad, más lo comunicará Dios a tu corazón.»

Un pecador que le dijo: ¡ Padre, he pecado tanto ! escuchó ésta contestación del Padre Pío:

«Hijo mío, le has costado muy caro a Dios, para que te abandone.»

Al que aflojaba en el camino de la perfección le argumentaba:

» El amor no se esconde sino para fomentar el amor. Jesús no pide imposibles. Dile: ¿Quieres que te ame más ? Dame más amor y te ofreceré más amor.»

«Si no hubiera Fe los hombres te llamarían diosa. Tus ojos resplandecen más que el sol, eres hermosa, Madre, me glorío, ¡Te quiero!

Oye, Madre, yo te quiero más que a todas las criaturas de la tierra y del cielo;… después de Jesús, es claro; te quiero tanto. Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.»

Seamos inmensamente gratos a la Virgen. ¡Ella nos dio a Jesús!

» El Amor no se esconde sino para fomentar el Amor. Jesús no pide imposibles. Dile: ¿Quieres que te ame más? Dame más Amor y te ofreceré más Amor.»

«En todo pobre está Jesús agonizante; en todo enfermo está Jesús sufriente; en todo enfermo pobre está Jesús dos veces presente.»

«Casi todos vienen a mí para que les alivie la Cruz; son muy pocos los que se me acercan para que les enseñe a llevarla.»

-«¡ Padre Pío, he pecado tanto!» Tengo miedo de perderme.

– «Hijo mío, le has costado muy caro a Dios para que te abandone. Ruega, espera, no te inquietes, de nada sirve la inquietud.»

«Si nos sobreviene alguna languidez de espíritu, corramos a los pies de Jesús en el Sacramento y pongámonos entre los celestes perfumes y seremos, indudablemente, revigorizados.»

«Esta vida es breve, el premio de lo que se hace en el ejercicio de la cruz es eterno.»

«Procurad siempre avanzar cada vez más en el camino de la Perfección y abundad siempre más en la caridad.»

«Las pruebas a las que DIOS os somete y os someterá, todas son signos del amor Divino y Perlas para el alma.»

Señor, haz que me compadezca de los dolores de los demás, sabiendo que en toda existencia, por muy encumbrada que sea, hay siempre infortunios.

Que mi alma se eleve en los momentos de dolor, sabiendo que, si no hubiera sombra, nunca podría resplandecer el sol.

En el fracaso, preserva mi fe.

En el éxito, mantén mi humildad.

 

«Todos dicen: ¡Ha muerto el Padre Pío…!

¿Cómo puede llamarse «muerto» al que ha alcanzado la verdadera vida, la eternidad?

El alma inmortal abandona sus despojos mortales, o sea el cuerpo, para gozar de la verdadera felicidad.

Muerto son los que viven alejados de Dios, sin vivir la verdadera vida, esto es, la gracia divina.

¡Ay de aquellos que no conocen bien lo que significa pasar de la tierra a la eternidad!

P.Pío

El que ora se salva; el que no ora, se condena.

Se ha perdido la ruta por no querer emplear un poquito de tiempo con Dios. El orar os provoca fastidio. Estáis muy apegados al mundo y ya no sentís necesidad de Dios. Lo imaginas lejos de vosotros y por eso lo mantenéis arrinconado como si no existiese.

Halláis solamente tiempo para vuestro mortal entretenimiento, el televisor, ofuscando siempre más y más vuestras mentes, contagiadas con tantas revueltas malsanas y pecaminosas. ¡Reavivad vuestra Fe! ¡Orando, os salvareis!

P. Pío

 

 

Mensaje del Padre Pío dado a un alma privilegiada el 9 de noviembre de 1971 a las 12 horas.

«Escribe»

«Pero, ¿para qué escribir si hay tantos que no quieren creer en mis Mensajes?

Sin embargo, tú debes escribir todo lo que yo te sugiero. ¡Hay que temblar por la Justicia de Dios en estos últimos tiempos! Es que…, ahora que Dios me ha dado tanta libertad, quieren impedirme de continuar mi misión de salvar las almas. Sería absurdo querer sofocar una voz de la cual quiere servirse el Señor, por intermedio del amor que tengo hacia ti.

Yo me deleito hablando contigo porque, a pesar de no ser tú un alma marcada visiblemente como lo fui yo, no por eso dejas de llevar escondido, sobre tu cuerpo, el martirio de Cristo Crucificado.

Yo, Padre Pío, os advierto y estoy muy dolorido también por aquellos que me amaban y venían a encontrarme. También ellos dormitan y no aman al Señor con todo su corazón; se quejan de todo; su caridad no es activa para con el prójimo.

Se critica siempre y se ve todo negro, sin querer jamás disculpar la intención.

¿No rezáis todos los días el Padre Nuestro? … Perdonad y os será perdonado, de otro modo la balanza se precipitará al suelo y os encontraréis mal frente al Divino Juez.

«Me dirijo a aquellos que tergiversan lo que yo manifiesto en mis palabras.

¿Por qué esta intromisión, si también el Santo Padre, el Papa, ha dado libertad de poder difundir mensajes y revelaciones, cuando están bien controlados por un ministro de Dios prudente y sabio?

Por favor, no cometáis este absurdo imperdonable, porque haréis más mal que bien.

Dejadme trabajar con libertad, la libertad que me permite Dios de llevar almas a Cristo.

P.Pío

 

«¡Oh almas negligentes… valorad vuestra existencia! ¡Haced de ella un gran tesoro para la vida eterna!»

¡Invocadme en vuestros momentos penosos, en el tempestuoso valle de lágrimas!

Os ayudaré y os asistiré para que no vacile vuestra Fe y deis gloria al Señor, que os ha creado de la nada.

En el cielo estoy en constante coloquio con Dios para salvar las almas, pero especialmente recurro a la Reina del Cielo y de la tierra, María. Junto a ella desempeño mi misión.»

P.Pío

El Portal Espiritual

Deje un texto de respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *