El punto medio al nacer a la vida, es el silencio de Dios.

El encuentro con Dios está en el desarrollo de toda manifestación espiritual.
Dios es la buena obra, ella está en quien la ejecuta.
Lo que se nombra no es perpetuo hasta que se ejecuta; Dios es perpetuidad.
El que ama y permanece en silencio, llama a Dios.