El Instrumento interno V -Los escalones del instrumento interno y el Prana

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Los escalones del instrumento interno y el Prana

Este Instrumento interno para los que lo conocen, tiene varios escalones. El primero es el que pasamos por alto la mayoría -por ignorancia- y es el más importante de todos fundamentalmente para Conocernos a Nosotros Mismos. Lo pasamos por alto gracias a esa estimulación de los sentidos -es como si una ceguera impidiera su visión-, y se llama Inteligencia; ése es el primer eslabón. Luego viene el Manas o reservorio mental del Conocimiento. En Manas vive el Conocimiento de Dios. Ese cofre debe abrirse debidamente para que salga todo ese Conocimiento, Manas. Inteligencia es Buddhi -que viene de Buddha, llamado El Esclarecido, Inteligencia, Conciencia Introspectiva a su vez-, y tiene dos aspectos: Conciencia Introspectiva y Esclarecimiento. Buddha llegó al Esclarecimiento, por eso se le llama El Esclarecido; y también Buddha viene de la palabra Buddhi, cuyo significado es El Inteligente.

El siguiente escalón es Manas o reservorio de la Conciencia Divina,

Luego, Ahamkara o conciencia del Yo, (en un estado primitivo este Yo vuelve al ser humano como el hacedor de las acciones. En un estado puro de conciencia, este Yo se vuelve el servidor de Dios y por lo tanto las acciones quedan transmutadas por la virtud cardinal de Dios, o sea, Misericordia.

El cuarto eslabón, Chitta, es también el del conocimiento de la mente sensorial; y el quinto eslabón, Indriyas, es el de los órganos de los sentidos. El Chitta o mente sensorial retiene todas las ideas dentro del reservorio mental, ¿En forma de qué retiene todas las ideas?: En forma de Memoria ¿Y qué es la memoria? Es la adherencia a todo lo conocido; adherencia: que está adherido. Esta función psíquica es parte del Instrumento interno llamado Anthakarana. Anthakarana o Instrumento interno de la mente, produce reacciones ya sean externas o internas, estas pueden ser reacciones positivas o negativas. Pero como estamos hablando de la inferencia que hace el órgano sensorial frente a su objeto, podemos mencionar funciones en relación a esta inferencia. La primera es el reconocimiento o la conciencia, la toma de conciencia de las cosas vividas en el estado actual. El devoto toma conciencia del aquí y ahora, y además toma conciencia de que muchas cosas que no han sido superadas no son presente, sino que son pasado dentro del estado actual; ésta es la primera inferencia. Y este reconocimiento tiene como base la percepción, el testimonio a través de las acciones y la lógica del pensamiento. Otros elementos: la comparación, que es una inferencia muy común; la presunción: es juzgar anticipadamente algo que uno percibe. Pero la percepción es ciega, ¿qué están percibiendo? Eso se llama presunción; quítenla y obtendrán el Yoga. Si hacen todo lo que estoy diciendo, lograrán el Yoga.La Aprensión es otra función, algo así como “no me gusta fulano de tal”. Esta aprensión se da porque no podemos, ni por un segundo, ponernos en el lugar del otro.El instrumento interno segun Lakshahara

Dentro de la inferencia existe la percepción directa del objeto: qué forma tiene, para qué se usa, a qué hora lo voy a ver, de qué color es; esto se llama inferencia. Entonces estas son pruebas directas, aunque estén equivocadas (porque si tengo aprensión es prueba directa de la aprensión de eso). Hablamos de la reacción del Anthakarana en el plano sensorial. La primera reacción es el reconocimiento o conciencia de las cosas en el momento actual, y esto deriva en dos funciones: el aquí y ahora, o el presente que es pasado.

Hemos arrastrado el tiempo pasado a este tiempo presente, por lo tanto, este no puede funcionar de modo correcto por inferencia de nuestro pasado que aun permanece activo. El “Aquí y Ahora” es El Sí Mismo, el Yo divino, el Brahman Mismo del devoto puro.

Hay que tener mucha valentía para reconocer las cosas tal cual son en el momento actual; eso es parte inherente del Yoga. La segunda reacción que hace el Anthakarana en el plano sensorial es la mala interpretación, que uno hace de las cosas o de las personas.

Y aquí es bueno mencionar el famoso precepto vedántico, para que se den cuenta y se acuerden de que pertenece a la segunda reacción:

«Un devoto entra al río Ganges, que es sagrado para los hindúes. El hindú entra y hace sus oraciones, su meditación, contento y feliz, pero en el momento de salir se asusta porque ve una serpiente. Entonces, inmediatamente vuelve a cobijarse en el Ganges que él considera sagrado. Y cuando está sumergido mira bien, quiere ver dónde está la serpiente; y la ve, entonces se da cuenta de que no era una serpiente, sino una soga«.

O sea, lo que creemos que es verdadero es falso, y lo que creemos que es falso es verdadero: lo que es real es ilusorio, y lo que es ilusorio es real para nosotros.

La segunda reacción del Anthakarana es la mala interpretación que hacemos de las cosas. Esta percepción se llama percepción errónea. La primera percepción es la inferencia; ésta segunda se llama percepción errónea. Vemos una cosa, creemos que es tal y no lo es; ésa es la percepción errónea: tenemos una falsa percepción de lo que estamos observando. La tercera reacción del Anthakarana en el plano sensorial que sucede a menudo -y yo diría siempre-, es la duda. La duda puede utilizarse de dos maneras: el devoto la debe usar como investigación, o sea, dudar de una cosa porque no sabemos todavía si coincide con el Conocimiento que yo tengo; entonces investigo en relación a eso. Pero otra cosa es desconfiar del otro, y por lo tanto, se dude de todo lo que hace y dice; ésa es la tercera reacción del Instrumento interno llamado Anthakarana.

¿Y qué sucede en la mente cuando no hay seguridad en relación a lo que estoy viendo, o a lo que estoy pensando en relación al objeto dado o a una circunstancia dada? Nuestra percepción no es cristalina, no es limpia, y por lo tanto es enturbiada por la duda; ésta forma de percepción llamada duda, es la tercera reacción del Anthakarana. Y la cuarta reacción del Anthakarana, es el sueño onírico. Lograr que haya solo vibracion dentro del reservorio onírico es sumamente difícil. Solo los de mente pura pueden lograrlo. El sueño es un reflejo de las imágenes mentales, que de un modo sutil y psíquico, moran en el estado de sueño profundo. Esta es la cuarta reacción del Anthakarana. Por lo tanto, el devoto que purifica sus pensamientos se permite soñar; eso también se llama Yoga. El que logra todos estos Yogas aunque sea en ínfimas condiciones dentro de las modalidades de todo lo que conocemos y estamos hablando -y no estamos hablando de nada extraordinario-, es decir, de todos estos Yogas, el que purifica todos estos Yogas es un Yogui Purna, que quiere decir un yogui completo. Entonces esta percepción se llama sueño, que es otra reacción del Anthakarana o Instrumento mental. Y la quinta reacción es la memoria o adherencia a todo lo conocido. Adherencia, fijación. Entonces esta reacción se llama adherencia a todo lo conocido y vivido en la experiencia sensorial. Estas son las cinco reacciones del Anthakarana o Instrumento mental.

Ya hemos visto las cinco reacciones del Instrumento mental. Los objetos también pueden reducirse a cinco elementos: en Yoga estos elementos se llaman Bhuta. Se reducen a cinco ¿Cuáles son?: Agua, aire, tierra, fuego y éter. Todos estos elementos son sutiles, pero dentro de la mente se pueden volver muy puros o muy burdos. Por ejemplo, el éter es el contenedor de todas las cosas en su estado no manifestado, ¿Qué es lo que hace que el agua pueda contenerse en un vaso? El vacío. Sin este elemento el agua no podría contenerse en un vaso. Gracias al vacío el agua se puede contener dentro del vaso, si no habría vacío ésta rebotaría, porque sería “Todo” vaso. Pero el yogui tiene que pensar en estas cosas porque dentro de la mente, que es un contenedor, debe volverse ese vacío interno, que no significa no pensar, sino que significa fluir en relación a la Fuerza de la Existencia. Entonces, estas sensaciones devienen de los cinco órganos de los sentidos. Con el sentido del oído se toma contacto con el éter, El tacto es la propiedad del aire, y a través de él tomamos contacto con este sentido. Con el sentido de la tierra tomamos contacto con el fuego. Con el paladar tomamos contacto -o gusto- con los alimentos; ésta es la propiedad del agua. Con la nariz olemos fragancias, y ésta es la propiedad de la tierra. Por lo tanto, estos sentidos son el contacto directo con el universo relativo. Entonces, a este universo lo comprendemos y lo percibimos a través de nuestros sentidos, así, como podrán darse cuenta, para llegar a la fusión o Yoga hay que estudiar muy profundamente los procesos dinámicos del ego y sus proyecciones dentro de la esfera mental.

Pero más allá de si nosotros intentamos hacer una investigación sobre el ego y las reacciones inherentes a través de su proyección, no podemos decir que gracias a eso la fusión sobrevendrá. Tienen que venir otros elementos actuantes a nuestra realidad interna, para que esta observación se torne perfecta y no haya marcha atrás en los devaneos que el ego hace: “un día, sí”, “un día, no”; “un día bueno”, “un día malo”; “un día lindo”, “un día feo”; “un día tengo ganas”, “otro día no tengo ganas”. Bueno, “un día” es demasiado; minutos diría yo, el cambio es en minutos. Entonces, como nos estamos relacionando en primera instancia con el ego, primero tomamos contacto con lo que no es -o sea el cuerpo denso-, que será muy importante, pero no es la causa por la cual vamos a lograr la fusión misma.

Pero es necesario que lo investiguemos porque es lo primero que se ve. Si es lo primero que se ve, no lo podemos pasar por alto; debemos investigarlo primero, pero teniendo en cuenta que esto no es la Verdad; esto es sólo una etapa en el camino de la fusión. En principio y paulatinamente, podemos llegar a la conclusión -a través de la observación de los órganos de los sentidos en complacencia con sus objetos-, de que el cuerpo también es un objeto, porque está constituido por los cinco elementos de la naturaleza material. Por lo tanto, este cuerpo no debería ser la causa primordial para constituirme en yogui; es decir, que a través de él pueda lograr la fusión, eso tampoco es Verdad. Uno tiene que, progresivamente, ir reflexionando en la medida de su investigación. El devoto utiliza el cuerpo en forma de vehículo, en forma de instrumento. El cuerpo, del mismo modo que la mente, son instrumentos, pero no son la Verdad. Todo lo que mueve a este cuerpo físico, y todo lo que mueve a esta mente, está más allá del cuerpo físico y de la mente, y se llama Prana: energía vital. Cuando este Prana entra en el Anthakarana o Instrumento interno y lo purifica, el devoto percibe Ananda –Bienaventuranza-, y esa energía de este Prana se llama Shakti. Como el Prana está siempre, lo que se puede decir es que en estado de ignorancia esta energía vital al ignorante lo vuelve lujurioso, y cuando la persona está equilibrada y en Paz lo vuelve Ananda –Bienaventuranza-. La energía es la misma, siempre es la misma.

Desde el punto de vista relativo el Prana tiene muchas funciones también. Nosotros nos movemos gracias al Prana, y hacemos todo: lo bueno, lo lindo, lo feo, lo nefasto; todo es gracias al Prana, que es nuestra fuerza vital. El movimiento del cuerpo es Prana o energía vital; el movimiento del habla es Prana; el movimiento de las manos es Prana. Ahora, el devoto -en la medida de su purificación- va comprendiendo que el Prana es ciego, y que debe ser dirigido. Una de las formas de dirigir el Prana dentro de los senderos del Yoga es el Hatta-Yoga, que hace que a través de un control mental muy profundo y una Concentración muy profunda, el Prana mueva al cuerpo.

Entonces, debe haber algo más que mueve a este Prana, porque el Prana en sí mismo es ciego; debe haber un timonel que mueva este Prana, para dirigir sus múltiples funciones de un modo correcto. ¿Qué será?: Entiendan que la función del movimiento corporal lo hace el Prana. Para que se vea de un modo concreto, todos nuestros movimientos los hace el Prana; o sea que tiene que haber una dirección detrás del Prana mismo. Toda acción deviene después de que hay un pensamiento sutil o consciente; por lo tanto, interviene la mente en ese momento, en ese instante; y el proceso de purificación del devoto es interno en relación al Prana, y aunque el Anthakarana es un instrumento sensorial que tiene reacciones, para el Prana ese proceso es interno. Ahora sí veo que estoy actuando, pero que hay una fuerza mayor atrás, antes de actuar a través de esto que digo: pensamientos, pienso y luego actúo. Pero en el momento de actuar hay una reacción, y luego de esa reacción vienen reactivos de ésa reacción; por lo tanto, el reflejo de este primer pensamiento que es causa y efecto dentro de la mente, se ve plasmado de un modo innumerable en las formas, a través de la acción.

Pero como nos damos cuenta de que este Prana es ciego, todas estas acciones y reacciones a través de la causa y del efecto reflejan que hay algo más allá del Prana, porque el Prana no puede hacer por sí solo todas esas cosas. Entonces el Prana en relación al estrato mental de su pensamiento, es una forma pasiva, porque como es ciega, necesita de “algo” o de un ente superior que lo mueva.

Sin embargo, si lo vemos en relación de tiempo, hay una lógica en el proceder mental, la causa, el efecto, la acción, y la reacción, y esa lógica la tiene que dar algo que está más allá de una entidad ciega. Estamos hablando todavía del proceso relativo. Dentro de la forma de la relatividad el Prana es ciego, pero quien lo pone en función y lo aplica es el intelecto, que aún sigue siendo la primera función del ego. Todos estos elementos relativos están confinados a la función de vigilia. El estado de conciencia se llama vigilia. Pero luego de esta vigilia este factor se desvanece por unas horas para pasar al sueño, y luego al sueño profundo, y luego al sueño onírico; esos son estados sutiles del Instrumento interno Anthakarana.

Por lo tanto en el sueño, o en el estado onírico la realidad de la vigilia desaparece, y procede como consecuencia de esta desaparición momentánea, la adherencia a todo lo conocido, que en forma de impresión impregna el vasto océano de la conciencia que está dormida. Por ende, las impresiones mentales forman imágenes de ciertas realidades de la vigilia llamadas sueño; cuando se sueña esto se llama estado onírico. Pero es interesante darnos cuenta de que en nuestro propio sueño no somos conscientes ni siquiera de nuestro amadísimo y queridísimo ego: cesan las funciones de la realidad de la vigilia; por lo tanto, no podemos decir: “Yo soy el hacedor”. Es interesante, en el sueño profundo uno no sabe absolutamente nada de Sí Mismo, pero todavía no se ha vuelto Brahman, porque hay sueño onírico. En el momento en que el Alma Inmaculada en forma de Purusha o Vidente interno desplaza al sueño onírico, eres Brahman; Brahman Mismo se tiene que apoderar de tu sueño onírico.

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