El hombre de rostro feliz y el hombre de rostro triste

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“Dos personas se encuentran en un camino, uno aparenta tristeza, el otro aparenta alegría. El primero pregunta: pareces contento, el segundo replica: y tú pareces más bien triste. El primero pregunta, ¿Cuál es la causa de tu contento? Soy feliz, contestó el segundo. Este pregunta: ¿Cuál es la causa de tu tristeza? Soy feliz responde el primero. El primero pregunta, ¿Cuál es la causa de tu felicidad? Poseo riquezas le contesta, y prosigue, he conseguido mujer, gano mucho dinero, tengo casa, auto y otros valores con los cuales puedo vivir bien. El segundo pregunta, ¿Cómo puede ser que tú seas feliz ya que no estás contento? ¿Cuál es el logro de tu felicidad? Me he despojado de la vida material, me he quitado pesos. Aquél que adquiere felicidad a través de sus posesiones hace de su vida una desdicha. El amor a Dios es interno por lo tanto mi dicha no se ve. Dios atesora en mi rostro tristeza para que nadie pueda perturbarme. En verdad, mi dicha no está en la carga que llevo sino en el vacío que tengo. La persona de rostro feliz se fue sin decir palabra y nunca más se volvieron a encontrar”.

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