El ego y la pasion

 

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-Me cuesta relacionarme con los demás.

¿A quién no? Primero trabaja en secreto tu relación con Dios, esto te dará la confianza necesaria para descubrir en tu prójimo el estímulo necesario para poder fluir.

-¿Qué es puro y qué es impuro?

Nadie puede saberlo a ciencia cierta hasta haber llegado a un grado de purificación consigo mismo; sin embargo, llegado este momento o grado de purificación, y pese a que tu visión sobre todas las cosas se vuelve pura, la cosa en sí misma puede no serlo.

-¿Por que? ¿O sea que puedo hacer algo impuro aunque yo sienta pureza?

La purificación es interna y de cada uno, los objetos de este universo pueden que no sean del todo puros pero el esclarecido ve todo con gran pureza dado su estado de iluminación.

-¿Hablamos de objetos o de acciones?

El iluminado queda en un estado de ecuanimidad; es decir, no se atormenta por las tristezas  ni se embarga de alegría por los placeres.

-¿Y en cuanto al placer que conlleva el acto sexual?

Uno fluye o no. Si realizas la acción, seguro que irá impregnada de conflicto; si dejas que fluya vas libre porque no eres la hacedora o el hacedor.

– ¿Es una acción o no?

El tema es quién es protagoniza de la acción.

– Es acción del cuerpo.

No creo que sea así. Cuando se hace el amor y uno se va limpiando, ya no hace, solo fluye como un río en diferentes  paisajes.

– Para mí es sólo un acto sexual. Se deja hacer al cuerpo, y fluye.

El sexo tambien implica amor. Uno come con la boca, pero la comida puede  convertirse en una ofrenda. Uno hace el amor con los cuerpos, pero este amor es una ofrenda. El sexo es una puerta a Dios, una de tantas. El amor se siente con el corazón. Pero el corazón lo lleva a cada átomo de tu cuerpo.

-¿Una caricia no lleva implícito algo sexual?

No; puedo acariciar a un niño o a otra persona y no es sexo, es amor puro. También puedes tener una relación sexual con puro  amor. Ahí radica la diferencia entre relación carnal y  relación sexual.

– En mí reinaba la lujuria; ella gobernaba mi accionar hasta que un día desapareció, y no por mi  voluntad sino porque Dios lo ha querido.

Llega un punto en que el fruto cae cuando ya no puede asirse a la rama. Se dice que la abstinencia y la castidad son las  mejores vías para purificarse y estar en Dios.

-Podría ser un camino.  Osho dice que las religiones nos han hecho creer que el sexo es algo venenoso y que nos conduce a la condena.

Hace un tiempo hablábamos de un fruto que madura. ¿No es acaso agrio y duro el fruto que está verde? ¿Y no es acaso el fruto maduro dulce y nutritivo? Así como el fruto maduro debe transcurrir en el tiempo, así sucede con el sexo. Hay una casa donde vive Dios;  tiene puertas visibles y otras invisibles,  el sexo es una puerta estridente y el ser humano queda fascinado con ella pues es atractiva y gigantesca pero pocos la traspasan,  es muy grande.

– ¿Qué hay detrás?

Detrás de esa puerta está Dios. Entres por donde entres hay una puerta angosta llamada castidad y detrás también está Dios. Pero no todas las puertas son para todo el mundo. El amor del Padre te lleva siempre de la mano y te conduce por todas las formas para que expreses su Amor. Unos pueden tener dificultad en una dirección y otros en otra. El ego solo quiere saciarse; es como comer. Tú puedes comer con pasión hasta quedar saciado, o comer para mantener sano el templo de tu cuerpo.

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