Dialogos con juan el Bautista – Parte 7

El Portal Espiritual: Todas las religiones y creencias en un solo lugar

Dialogos con juan el Bautista – Parte 7

Jueves, 22 de Junio de 2000
Hermano Alto: algo ha sucedido en estos días. No siento la necesidad de hablarte, mas si de escuchar La Voz que mana de ti. He intentando comenzar estos diálogos, pero sólo he podido escribir la fecha, y sentía que debía esperar tu voz. Por esta vez, y si consientes, quiero sólo escuchar, y no preguntar nada si no es necesario para mí, pues la pregunta estorba a tu enseñanza en este momento. Si así lo quieres, habla La Palabra. Amén
– » En el silencio habla esta Voz que no te es desconocida. Soy Aquel, el de las infinitas formas y sin forma: escúchame a través de uno de Mis Enviados. Reconócete en Mí, siente. En ti habita todo Mi universo, y en el grano más pequeño de la Tierra. No temas más a la dualidad, porque aún ella es mi juego. Estoy en todo lo que Existe, y nada Hay fuera de Mí. Soy La Voluntad, por encima de tu mente, y tu voluntad. No temas, porque Estoy en ti. ¿A qué temes, hombre de poca fe? ¿Cómo puedes temer a algo sabiendo que Estoy y Soy en todas las cosas?. Hombre, yo te digo: ¡despierta! Tú eres porque es Mi Voluntad. Pequeño como el grano de arena de las playas, inmenso como el océano, Eres, ¿a qué temes? Abandona tu temor pues le prestas servicio a éste en vez de Sentirme. Soy la Voz que clama en el desierto, y Sé que me Escuchas. Fuera del tiempo, y en el tiempo; sin forma y en todas las formas; en lo invisible y en todo lo que ves; en lo secreto y lo que te ha sido revelado; en lo infinito y en lo limitado; arriba y abajo, delante y detrás, dentro y fuera, en Todo Soy. ¿A qué temes? Reconóceme, pues Soy. Adonde tu pensamiento acaba pues su camino es finito, allí Estoy. Donde los juegos de tu mundo se agotan, reconóceme, pues han sido creados para tu discernimiento. No temas más amado mío, pues te he creado. Deja que los juegos se jueguen solos, deja que las dudas, los temores, las incertidumbres, las angustias se muevan alrededor tuyo, pero no te muevas ya con ellos. Reside en Mí, como Yo resido en ti. Sé lo que eres: Uno conmigo. Hijo, hermano, niño, hombre, santo, guerrero, malhechor, no importa lo que creas que eres, pues Eres porque así lo He Querido. Aunque no puedas verme ahora, no temas. Aunque te creas lejos de Mí, no temas. Si de vez en vez me escuchas, y luego escuchas sólo silencio, no temas. Sé de tu amor, porque Yo te lo He dado. Sé todo de ti, y no hay respiración o grito que me sea desconocido. Mi bienamado, ¿crees por un instante que te abandonaría o te abandoné alguna vez? Soy lo que persigues, lo más cercano que Existe a ti, lo más lejano, todo lo que conoces y desconoces. Sé en Mí, Sé en Paz. »
– Mi amado Señor: en medio de esta mente Se alzó tu Palabra. En medio del desierto he oído Tu Voz que clama. En medio de mi ignorancia destella Tu Luz. En medio de mis temores llega Tu Paz. En medio de mí, estás Tú, y por dentro y fuera, por arriba y abajo, con y sin forma. ¿Cómo es que no puedo Verte si eres Todo?
– Me ves, pero tus ojos del cuerpo no pueden reconocerme. Mas no te inquietes, porque aunque no me veas estoy frente a ti.
– Soy lo que Tú has querido. ¿Por qué quisiste que sea pequeño y dilatas el que Te Vea?
– ¿No te he dicho que no te aflija el tiempo? ¿No confías en Mi? Tú déjate crecer, que como el árbol se acerca al cielo cuando crece, y sus ramas se alzan majestuosas y sus raíces se afirman, uniendo cielo y Tierra, así será contigo
– ¿Eres Juan, eres Jesús, eres Dios, ó quién eres?
– Yo Soy, con y sin forma. Tómame como Me presento a ti. Si uso millones de formas, tómalas. Si soy Nada, Tómame.
– ¿Cómo te diferenciaré de lo irreal entonces, si eres Todo?
– Libérate de tus conceptos, libérate de real e irreal, porque no eres esclavo: eres libre
– Si soy libre, ¿porqué me ha hecho esclavo el temor?
– Porque te has dejado caer en su engaño. Mas te he dicho: eres libre
– Si soy libre, ¿porqué deseo aún?
– Porque yaces adherido aún a las formas, y has creído en ellas. Las formas te han sido queridas y las has seguido
– ¿Hasta cuando las seguiré?
106
– Hasta que sea llegado el tiempo escrito, pues nada te atraerá de ellas. Juega todo lo que queda por jugar, porque poco tiempo de juego queda, ya que He hablado.
– Sea lo que Tú dices, por encima de mí, y de todo lo irreal y lo real. Sea La Verdad.
– No digas «sea», pues La Verdad Es.
– Pues entonces que sea el hombre que debo ser, en La Verdad.
Domingo, 25 de Junio de 2000
Mi íntimo: tú que conoces los vaivenes de la mente humana, y cómo es movido el ánimo en un sentido u otro, cuando no estamos afirmados en La Conciencia, ayúdame. Enséñame a amar perfectamente, divinamente, mas no como hombre, imperfecto en la virtud. No permitas que el torbellino de lo transitorio me haga mover. No permitas que la ilusión me confunda. Manténme tan despierto a La Luz como sea posible en este punto de evolución, pues estar despierto al mundo es peligroso. Si mi estupidez no me hace buscarte alguna vez, zamarréame, no dejes que me adormile, pues mi vida verdadera peligra, Usa todos los recursos necesarios para que la pereza, la vanidad, la seducción, la ignorancia, el deseo y la muerte se alejen de mi ser humano. Instrúyeme para ser buen hijo, pues hijo ya soy pero no buen siervo de mi Señor. Límpiame con tu Luz, aniquila mi ignorancia, suaviza el veneno de mi lengua con el dulce néctar del amor. Si no puedo hablar lo que tú quieres, enmudéceme hasta que esta gracia me sea dada. Tu Voluntad Es, y a ella me someto.
– Voz que clama en mi desierto: ¿cómo puedo aprender a hablar con equidad y manifestar lo justo, sin dañar en lo más mínimo a mi semejante?
– La Palabra es un don perfecto de lo Alto. Debes sentirla antes de manifestarla. Sólo cuando seas totalmente consciente de La Palabra, podrás transmitirla, siempre que esto sea Su Voluntad.
– Pero si la escucho en mí, ¿por qué aun no puedo hablarla con perfección?
– Porque aún eres pequeño, y como tal, yerras muchas veces. Mas no temas: sé pronto para Escucharla. Refúgiate en tu cámara interior, y pide Su Gracia. Dispónte a recibir lo que se te de, aunque sea nada. Acostumbra tus oídos interiores a Su Presencia, para que no dudes más de quien es que te habla. La Palabra ya está en ti, mas como al Señor, aún no Le ves porque es temprano. Pero no temas, porque ya te habló como siempre Lo Hace. No te impacientes hermano mío, y acepta de buen grado tu pequeñez, porque el niño ha de crecer con la ayuda del Padre. Pide perdón a quien sea lastimado por tu palabra humana, y pide al Padre para que sane la herida que haya causado tu torpeza. Aún así, cuando manifiestes La Palabra, sabes que algún oído será lastimado. Sujétate a La Voluntad de quien mana La Palabra, y el Plan será realizado limpiamente. No temas.
107
– Más que temor siento angustia, porque en mi crecimiento cometo torpezas
– El niño que comienza a caminar, tropieza, arrastra cosas que se interponen a su paso, no es cuidadoso, porque su meta es caminar. No hay culpa en este niño que no ha querido hacer mal, sino que procuró con afán dar un paso tras otro. Cuando domine sus pasos, será más cuidadoso, porque también él se lastima cuando tropieza, y sufre con ello. Deja guiar tus pasos por quienes el Padre ha encomendado, y caminarás Su camino como Él quiere.
– Intentaré ser más cuidadoso en mis pasos.
Martes, 27 de Junio de 2000
Voz de voces, que te eriges sobre mi campo de batalla contemplándolo todo, victorias y derrotas temporales, aún cuando siempre te he pertenecido: en este día en que recuerdo una vez más que hace años me disteis el don de la forma humana, santifico en tu Nombre mi celebración interior de acuerdo a los mandamientos dictados, y observo lo transitorio en lo eterno. Soy, en cualquier forma que Hayáis designado, la transitoria y la eterna, y en mi corazón os lo agradezco. Existo porque así lo habéis querido, y mi fin es ser consciente en plenitud de la Eternidad. A estas vuestras palabras me entrego humildemente, para que me deis lo que os plazca. Amén.
– Maestro mío, meditando sobre las palabras del amado Señor Jesús, hemos visto que se expresaba en medio de los hombres también con la forma «hermética». Que explicaba algunos de sus dichos con sentencias como la de «lo que es arriba es abajo, y lo que es abajo es arriba». Pero también se repite en los evangelios aquello de » vosotros sois mis discípulos, porque Yo os elegí». Mi sentir íntimo me dice que hay algo oculto tras estas palabras escritas. ¿Puedes agraciarme abriendo mi entender en estas afirmaciones?
– Hermano mío: El señor es Uno con el Padre, y Nada hay que escape a Su Voluntad. Los discípulos no fueron elegidos en ese tiempo, sino que ya, tal cual te dije en los principios de estos diálogos, eran almas afines que encarnarían cerca del verbo de Dios. Por lo tanto, no fue Jesús con forma humana quien los escogió, sino Aquel de quien proviene toda Voluntad. Mas dicen cosas las escrituras actuales que no siempre condicen acabadamente con La Palabra. O es cambiada, o alterada, o sacada, y quien lee no entiende. Por eso revelo a ti lo dicho tal cual Es. El Hijo, Uno con el Padre, Es el Padre, y Es Su Voluntad, por lo que Lo Designado Es en la Eternidad desde el principio al fin del tiempo.
– Yo siento que mi Señor ejecutó lo que Le estaba mandado desde antes de tomar la forma humana. Actuó en perfecta armonía y sumisión al Plan, para que se realice la Obra. Pero también he encontrado contradicción en lo escrito en el sermón del monte, pues por un lado habla de ser piadosos, y por el otro manifiesta la voluntad del castigo divino en un juicio final, para aquellos que han negado a Dios.
– Hermano: tu Señor encarnó en este mundo con una gran misión, y una de sus columnas era el Perdón. Nació perdonando, porque nació amando en el Amor
108
Perfecto. ¿Cómo crees que hablaría de un Dios terrible que aniquilaría a sus creaciones? Ese Dios que castiga y devasta es el concebido por un pueblo de ese tiempo: los judíos. Si fuese la Voluntad del Supremo el castigo, ¿ habría enviado a su Hijo amadísimo a este globo, al que destruiría si no le siguiesen? Si así hubiera sido, al acabar la existencia del Señor martirizado y torturado, clavada su divina humanidad en el madero, ese dios castigador hubiese enviado sus hordas aniquiladoras para acabar con la ignorancia de este planeta. En cambio, El Padre y el Hijo enviaron al Espíritu de Verdad a residir en cada ser de ese tiempo y futuro, para que el hombre sea consciente en su evolución, de la Presencia Eterna albergada en su ser. El señor dice: «Quien tenga oídos para oír, que oiga», y muchas de sus palabras fueron mal oídas o perdidas por el camino
– Pero Maestro, hemos hablado también de la posible aniquilación del planeta si la humanidad llega al punto de la negación total consciente del Altísimo
– Medita en la renovación mas que en la aniquilación, como el árbol que cambia sus hojas de estación en estación, y las cambia por nuevas, sin necesidad de que se destruyan sus ramas. Brotan hojas nuevas y caen hojas secas, pero lo hacen desde la misma rama del mismo árbol. De igual modo, medita en tales dichos.
– Así lo haré Voz en mi conciencia. Doy gracias por tu Enseñanza.
Jueves, 29 de Junio de 2000
El instante es la Eternidad. Esto que sigue es volver real ese instante, agregarle palabras, tiempos, formas, para que pueda ser visto aquí, en este tiempo, pero tú mi Voz, Eres sin tiempo. No sucedió hace tiempo que me hablaste, ni sucederá que en un tiempo me hablarás, pues Tú hablas, siendo Palabra en la Eternidad. Cuando se está en un paisaje, y se enmudece, fluye el ser en el paisaje. Al volver donde estaba, les dice a los demás: «He estado en un bello paisaje, donde el cielo era limpio, el viento soplaba majestuoso, el sol oteaba por sobre las montañas…» y uno vuelve real aquello que Es Verdadero. Así es contigo, Voz de mi ser: debo escribir y describir aquí lo que Es, y volverlo real para mi hermano, aquel que no ve el paisaje ahora, pero necesita sentirlo. Dame la Gracia para que la realidad que escribo sea siquiera un pequeño pero fiel esbozo de vuestra Eternidad. Amén.
– Háblame sobre lo hermético
– Hermético es aquello que está cerrado por completo, sin que nada pueda traspasarlo
– Tú me habías hablado sobre el saber hermético. Me dijiste que ese saber aparece llegado el momento evolutivo indicado en la vida de algunos hombres.
– Sólo se penetra lo hermético por Voluntad de Dios
– ¿Puede algún hombre conocer lo hermético sino es por la Gracia de Dios?
– Puede ver lo hermético, mas no penetrarlo
109
– ¿Cuál es el fin de tal conocimiento que dominan ciertos seres?
– El conocimiento verdadero no tiene fin en sí, pues es causa. No se conoce para obtener, sino que se conoce cuando el Conocimiento ha llegado
– Pero los tres maestros con sus magisterios, sirvieron a muchas misiones como la del Señor, y utilizaron este conocimiento con ese fin.
– El conocimiento estaba allí, manifestado a estos seres.
– Mi pregunta es si ese conocimiento puede ser mal usado por haber sido adquirido en forma externa
– El verdadero conocimiento no puede adquirirse, llega. En forma externa no puede penetrarse lo hermético. Sólo conoce lo hermético quien esta dentro por Su Voluntad. Quien está fuera, puede verlo, mas no lo conoce en Verdad.
– Sí, comprendo esto, pero también he visto que algunas partes de este conocimiento ha trascendido lo hermético, y se ha filtrado, siendo usado con otros fines.
– Los rayos del sol pueden filtrarse aún a través de nubes obscuras, mas el fuego real del sol no puede ser sentido si no se está en el sol. Si alguien pretendiese sentirlo a la fuerza, y lograse llegar al sol, se quemaría y destruiría. Si La Voluntad le hace Conocer al sol por La Gracia, podrá sentirlo sin quemarse. Tal Conocimiento tal cual Es, sólo puede obtenerse por La Gracia.
Domingo, 02 de Julio de 2000
Ser consciente te pido. Dejar de ser movido por lo temporal, habitar en tu morada. Sé que soy un caminante que trae sus pies llenos de barro, que está sucio y enfermo: ruego porque me asistas. Debes despertarme, porque este sueño altera mi paz. Cuando abro los ojos en este mundo, siento que no soy de aquí, aunque sus formas me sean conocidas. Pierdo poco a poco la sensación de identidad. Las situaciones de este mundo me incomodan, pierdo ecuanimidad. A veces quedo confundido y aturdido al punto que me es costoso silenciar las sensaciones para oírte. Pido que si esto quieres para mí en este tiempo, no me desampares. Si es tu voluntad que en medio de la tormenta vibre en Tu Calma, enséñame como maestro mío, porque a medida que avanzo en esta senda, veo cuán imperfecto soy como semilla. Por eso me encomiendo a tu cuidado, para que me protejas hasta que crezca y abrace tu Cielo. Me dijiste una vez que para llegar al Señor debería pasar por ti, y aquí me tienes dispuesto. Limpia lo que quieras, y quita lo que debas, pero otórgame la gracia de no errar el camino. Estoy bajo tu orden. No dejes de visitarme, ni apartes de mí tu Voz. Amén.
– Juan: ya casi ni puedo nombrarte con ese nombre u otro. He notado que en estos últimos tiempos, no llego a escucharte tan fluidamente como antes. ¿Qué debo entender en esto que está sucediendo?
110
– Has visto como tu vida humana atraviesa etapas, todas distintas. A veces calmas, a veces tempestuosas, unas alegres y otras de tristeza, unas de reflexión y otras de inercia. Te ha dicho La Voz: No temas. Pero cuando te sientes solo, el temor te invade. No estás solo porque no me veas ni me escuches. Sé hermano mío que cuando esto sientes, te coge el desaliento. Pero sabes que hay formas que te han sido dadas en esta vida y en este mundo. Cuando no escuches esta mi voz, busca la que te acercó el Padre en esta Tierra. Refúgiate en él, y en mí. Tienes más de dos refugios, ¿cómo es que te sientes desamparado?
– Dices verdad: soy como un cachorro que cuando se halla asustado no ve ni a su madre que está a su lado cuidándolo, y peligra. Veo como la desesperación puede conducirnos a la destrucción. Es tan poca la fe que hallamos, que nos creemos solos, rodeados de demonios. Nos sentimos tan seguros cuando tenemos la caricia de nuestra Madre, que si Ésta retira su mano un instante, gimoteamos y tememos. Señor, ¿cuándo dejaré de ser un niño?
– Cuando ya no temas, cuando si no sientes la caricia sigas caminando. Mas no te aflijas, son pasos necesarios
– ¡En qué contradicción incurro cuando sé que estás en mí desde siempre, y luego te busco y no te encuentro! Me has enseñado que busca quien pierde algo, ¿y cómo puedo acaso creer que te he perdido?.
– El temor es quien te hace creer lo que no es, quien genera ilusiones y espejismos para retrasarte y hacerte extraviar el rumbo. Por eso debes vencerle.
– Veo los estragos que hace este mal. Días pasados hablé con mi instructor sobre el dolor y el sufrimiento: le dije que yo creía que el sufrimiento llegaba cuando un apego nos ligaba a un dolor. Él dijo que el dolor de por sí era una magnífica y profunda forma para aprender, pero que las personas confundimos dolor con sufrimiento
– Tú sabes que tu Señor conoció el dolor más profundo, aún desde antes de ser clavado al madero. Pero no sufría.
– Eso me fue dicho, pero la mente del hombre hace que se mezclen dolor y sufrimiento, y sobreviene la falta de paz. ¿Cómo permanecer incólumes, y ser ecuánimes en placer o dolor, alegría o tristeza?
– Sabes que no hay un cómo que no sea permanecer en Dios. Sé que hasta que no llegue la total iluminación a tu ser, esto será escuchado por ti como una metáfora. No aparecerá el cómo hasta que dejes de preguntarte cómo. Así que sumérgete en Él, para que las olas no te muevan.
– Voz de mi interior: enséñame a ir a lo profundo, y se ves que me resisto de alguna forma, haz que me ahogue en el océano de dicha, pues si aún añoro nadar en la superficie, cada vez será más mi cansancio, y no hay lugar donde ir. Que el Océano me lleve a su domino

Miércoles, 19 de Julio de 2000
111
Voz mía: he vuelto después de tiempo. Tú ya sabes de mis miserias humanas, de los juegos de mi mente. Conoces de mis tribulaciones. Lo hermoso de la tribulación es que recuerdo mi pequeñez. Cuando las miserias se exponen ante mí, recuerdo que soy tan pequeño e ignorante. Es bueno comprobar una vez más en esta vida que toda paz viene de lo Alto. Aquí me tienes, aún sin poder observar el dolor sin sufrimiento, rogando porque me sigas enseñando, o mostrando, o dejando solo para caminar. Sé que también ese es el Amor: que clame yo por Ti, y que Tú no respondas, para que me vea solo, para que desarrolle mi paciencia y discernimiento. Trato de tomar esta vida que me has dado en forma adulta, pero el niño en mí sufre, aunque sé que ya es tiempo de dejar el sollozo y batallar la gran batalla. Mi ser contra la ilusión. Yo te pregunto y me pregunto ¿existe tal batalla? Me has dicho que mi ser es verdadero. ¿Cómo entonces podría batallar La Verdad contra la ilusión? ¿No es ilusoria también tal batalla?
– Hijo mío, tal batalla es real
– ¿No es La Verdad acaso por encima de la realidad?
– Lo es, mas parte de ti aún yace en lo real, en este mundo
– No es entonces este mundo ilusión, como lo creía hace años…
– No confundas la ilusión del mundo con que el mundo es ilusorio. Este globo te muestra lo real. Tu mente muestra la ilusión. Tu conciencia mora en La Verdad
– De ser así mi amado, ¿cómo es que no hallo la paz definitiva, y que sintiendo calma, vuelvo al tiempo a la tribulación?
– Tú no puedes hallar la paz, lo sabes. La paz es en tu conciencia, es en La Verdad única. La realidad es un plano que has de trascender. Como has de trascender la ilusión que ya no quieres.
– A veces creo, mi Señor, que esta forma humana es una especie de castigo, una vida en medio de un pantano por el que se debe transitar, y contra toda ley, desprenderse
– Sabe tu interior que esta forma humana es temporaria, y que cada forma cesa para ascender a otra superior. Tal pantano es parte de una forma que abandonarás para ir a otro territorio
– Cuando pasan los años, y veo que aún transito por la ciénaga, me pregunto si este camino no concluye en el día de mi muerte
– ¿Dónde está tu fe? ¿No has creído en nada de lo que te he dicho?
– Señor, sólo estoy cansado de mi mente, de sus juegos, de sus idas y venidas, de la causa de mi intranquilidad
– Es esta mente la que te permite ahora hablarme, ¿o crees estar loco?
112
– A veces lo he pensado mi Señor, pero he leído de nuevo estas palabras, y hallándolas sensatas, he dejado tal pensamiento.
– Manténte firme hijo, ¿no le pides eso a los otros? Hazlo tú. Confía en La Verdad última y en sus formas. Habla con tu maestro aquí en la Tierra. Usa toda forma que te conduzca a la libertad de tal pesar, pues se te ha creado libre, y las telarañas de la ilusión te atrapan en tus descuidos. Pelea en esa red, porque cederá.
– Eso haré mi hermano, padre, maestro, amigo y todo. Consuélame con el alivio si es tu Voluntad, mas si es que padezca en estos tiempos, así sea
Martes, 25 de Julio de 2000
Señor: antes de iniciar esta oración sentía ofrecerte mi vida, mas ¿cómo puedo ofrecerte lo que ya te pertenece desde la eternidad? También quería ofrecerte mis buenas acciones, mas ¿cómo puedo ofrecerte a Ti aquello que de Ti proviene?. Al llegar a este punto, he visto que lo bueno no puede ser ofrecido, mas si agradecido. Sólo puedo ofrecerte mi error, para que lo tornes virtud por Tu Gracia. Puedo elevar a Ti mis humanas miserias, porque desnudo es como me enviaste a este mundo, y en él vestí estos ropajes indignos de tu Majestad. Lamentarme de mis miserias sería ofender y menospreciar la divinidad que me concediste al crearme, así es que, lo único que me queda, es ser un buen colaborador para que realices la alquimia a través de mi alma, haciendo que todo lo impuro se purifique. Me has mostrado como el simple carbón luego de años puede transmutar en diamante; como la naturaleza crea, preserva, finaliza y renace a cada instante, ¿cómo renegar de que tales eventos sucedan en mi ser? Sé que me harás transitar por los cambios para luego cesar mi movimiento en tu eternidad. Sin ya más palabras quedo aquí, a tu servicio, para que se haga lo dispuesto, lo inexorable, y única posibilidad de llegar a tu Ser. Así Sea.
Miércoles, 02 de Agosto de 2000
Voz de mi ser: acudo a ti otra vez más, como tú sabes antes de que acuda. Este diálogo no es tal, más que en lo real. La Palabra está ya dada, el trabajo de mi mente es percibirla. Tú ya has hablado, contestado, dicho lo que debe decirse, y yo debo tomarlo de tu eternidad y traerlo aquí, al mundo del hombre y los elementos. No me abandones siquiera en mi pensamiento, pues sé que nunca me has dejado ni te has ido, pero mi mente te olvida: no se lo permitas, pues tu poder es grande, y yo sólo cuento con la voluntad humana que me diste. Me postro ante tu Presencia, para tomar las respuestas a las preguntas de este diálogo real, aunque yo sé que es en la Verdad donde me miras. Sóplame con tu divino aliento de sabiduría y amor para que lo necesario sea dicho. Amén.
– Johanan: los seres de los que hablamos en nuestros comienzos, conocidos como los tres reyes magos se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar?
– Sabes que Jesús no se llamaba Jesús. Tu maestro te ha dicho su nombre. De igual manera los nombres de los tres hermanos en ascenso estaban vinculados a Hermes, y no eran tales.
113
– ¿Me los dirás?
– ¿Para qué?
– Mi maestro me ha formulado la pregunta para ti
– La respuesta vendrá sólo si es necesaria.
– No sé si es necesaria señor mío, así que esperaré a saberlo. Lo siguiente era preguntar sobre sus conocimientos, o más bien, sobre el conocimiento asignado a cada uno.
– Los conocimientos sobre los que hemos hablado son profundos. A cada cual se lo inició en la maestría sobre tales. Pero tales conocimientos, como ellos, no estaban separados. Si bien cada uno fue iniciado en su misterio, todo conocimiento no es particular, sino que se desprende del Conocimiento Universal.
– Me has dicho que estos conocimientos o magisterios eran la cábala, los astros y las leyes que rigen el universo. Se me ha preguntado sobre el más hermético y el menos divulgado que ha sido el egipcio, y se quiere saber él.
– El iniciado egipcio tomó el secreto misterio de las leyes reveladas. A él se le otorgó maestría en las ciencias sobre lo oculto. Su saber abarcaba las causas y efectos, el nacimiento y muerte de todas las cosas. Tal misterio trabajaba con la fuerza más allá del hombre. Conocer tal secreto abre las puertas al conocimiento de la gestación de los planos, su relación y movimiento. Arriba y abajo, el todo y la nada, la luz y las sombras. Del trabajo con tales fuerzas se obtiene lo necesario para realizar tareas encomendadas en lo denso.
– Amado Johanan, casi nada entiendo de lo que me dices, mas sí puedo sentirlo y me basta a mí. Pero ¿qué será de aquellos que necesitan de estas palabras en el plano real?
– Deberán esperar a sentirlas como tú, sin necesidad de explicación. Hermano mío, ya te he dicho: no es prudente que todos los hombres sepan lo que aún no pueden saber. El daño es muy grande en balanza con lo poco bueno que podrían tomar. Cada quien llegara a la estación del año a medida que el año transcurra.
– ¿Cuál es el significado espiritual de las plagas?
– Las plagas son el mal desatado por el olvido y negación del hombre. El hombre que olvida y niega a Dios, trae los males sobre su existencia y la de todos. Cuando el hombre cree tener el poder para decidir si mira a Dios o lo rechaza, se desata el mal sobre su vida y en derredor. Acuérdate de Moshé, y del faraón. Acuérdate del pueblo egipcio, acuérdate también del pueblo de Israel, pues ellos también creyeron poder olvidar y negar a Dios, con más pecado aún pues Su Gloria se había manifestado a través de Moshé. Cuando el hombre se burla de Dios, cuando está decidido a hacer la voluntad del mal en la tierra que es heredad del padre, se desatan las plagas. No han sido aquellos tiempos los únicos en que se desataron plagas. Mira hoy, contempla tu mundo, y dime cuántas plagas ves. Males groseros y sutiles desencadenados por el olvido y la negación del hombre, que luego aún en
114
su necedad cree ver como el castigo del altísimo, sin mirar lo que su obstinación causa. El conocimiento egipcio sobre el que preguntaste también abarca esto, mas sólo has escuchado de algunas ramas de tal árbol. Toda plaga se desencadena en el tiempo en que lo denso intenta ocuparlo todo y aniquilar lo sutil. Cuando la materia intenta aplastar al espíritu, cuando la tiniebla anhela ocultar la luz, las plagas se desatan.
– Se ha escuchado: » No te maravilles de lo que te he dicho: es preciso nacer de arriba». ¿Puedes darme la explicación espiritual al respecto?
– Las cosas se gestan arriba y abajo. Toman la forma abajo mas su espíritu es de arriba. Lo que nace es del espíritu, lo que se forma es de la naturaleza. Es preciso nacer de arriba para ser en lo eterno. Los cuerpos se forman y desarrollan merced a los elementos que los envuelven y componen como ya sabes. La naturaleza del cosmos se regenera constantemente, mas lo creado que lo anima es en el espíritu. Nada vive sino por su soplo. Pues se debe nacer de arriba para ser. Lo que es arriba es abajo, pero es primero arriba. Nada escapa a esta ley.
– ¿Hay algo no nacido arriba?
– Muchas cosas son y se desenvuelven, rotando sus formas, extinguiéndose y reapareciendo con forma nueva y cambiada, más nada existe en el espíritu que no haya provenido de él. Para ser del espíritu, debes nacer del espíritu.
– Cercano a este dicho sobre el que te he preguntado yace uno que así dice: «procuráos no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece hasta la vida eterna, el que el Hijo del hombre os da, porque Dios Padre le ha sellado con su Sello…» Háblame por favor a este respecto
– Sabes bien sobre todo esto, mas sea lo que preguntas: lo de bajo procura el alimento de lo bajo, y lo del espíritu procura el alimento del espíritu. Sabes que no puedes servir a dos amos. Cuando el ser divino olvida o niega su divinidad, olvida que Es gracias al espíritu, y olvida y niega su espíritu. En lo obscuro, no recuerda la luz. Se alimenta de lo que encuentra en la obscuridad. En lo bajo olvida lo alto, y procura su alimento de lo bajo. Mas este alimento no puede darle vida porque lo bajo sólo da vida a lo bajo, y el ser es nacido de arriba. Puede llenarse de alimento, más no vivirá si proviene de lo bajo. Pues ya hemos hablado de que la naturaleza cambia su forma, se extingue, desaparece y reaparece con otra forma distinta. El hombre que se alimenta sólo de lo bajo deja de ser hombre y pasa a ser sólo una forma camino a la destrucción propia de la regeneración de las formas que ya no son útiles. Mas el hombre que se alimenta del espíritu, ése nutre su Verdad y recuerda su espíritu, y no muere jamás, porque el espíritu alimenta al espíritu y es en lo eterno. Nada acaba en la eternidad. Todo acaba fuera de ella. No hay misterio en esto. El Hijo del hombre es Aquel nacido de lo Alto, para alimentar al hombre por el que es nacido, con el alimento de lo Alto. El Hijo del hombre viene a lo bajo para alimento del hombre que mira bajo y se alimenta de lo bajo. Él trae el alimento del espíritu para el espíritu del hombre, pues el hombre ha dejado de buscarle. Mas ciego no le reconoce, y debe clamar: ¡Comedme, pues a vosotros os he venido a alimentar con La Verdad! , y así como el alimento de lo bajo arrastra y seduce lo bajo del hombre, el alimento de lo Alto renueva la Vida en él. Este alimento no se corrompe, ni se termina, ni enferma, ni daña, ni pudre, ni fermenta, ni degrada, ni mata, ni se defeca, ni degenera. Este alimento es
115
esencia, eterno, cura, resucita, vivifica, es inmutable, no cambia, hace vivir, ilumina y une. Por lo Alto es enviado, con el sello de lo Alto. El Padre lo envía con su Hijo, y ése es Su Sello. Lo que está sellado por el Padre, es del Padre, y lo da a través de su Hijo al mundo, para que el hombre que habita en el mundo coma de Él, y no muera jamás, pues la muerte no es del espíritu sino de lo que está fuera de Él, y lo que nace del espíritu es del espíritu. Por eso se debe comer ese alimento. Todo lo que no sea ese alimento, no alimenta de por sí. Mas come del espíritu, y no conocerás alimento que te dañe. Come de lo Alto, porque el Padre envió a su Hijo para que tengas vida
– He sentido Johanan, y en ti me deleito, pues eres alimento de lo Alto y nada puede dañarme si de ti me alimento. Nunca te apartes de mí.
Domingo, 06 de Agosto de 2000
Voz silenciosa: tú llegas sin sonidos conocidos, como una inhalación de mi espíritu siento tu presencia, y tus respuestas arriban cuando exhalo. Hablas según tu voluntad y no la mía, y muchas veces no respondes lo que te pregunto sino lo que quieres, y lo acepto. Mas te preguntaré cien veces lo mismo si siento que tu respuesta puede disipar la ignorancia de mi humanidad en algún modo. Haz que tu respuesta sea concreta más allá de mis preguntas, porque a los hombres así conviene. Como el sol que aparece en la línea del horizonte, disipa las sombras que nos angustian, y danos el calor vital de tu sapiencia divina. Sean tus palabras por sobre cualquier cuestionamiento y especulación, pues sabes solo tú lo que es necesario en este tiempo. Amén.
– Voz mía, de la conversación anterior sobre las plagas me ocultaste el secreto. Me respondiste literalmente pero guardaste el sentido oculto. Siento que tu respuesta vino luego a mi mente, y se trata de esto: el pueblo de Israel o pueblo escogido por Dios, esconde en realidad aquello que Dios protege de nosotros. Cuando el hombre atraviesa diferentes conflictos causados por su necedad y su propio karma, su corazón es endurecido para ser llevado al extremo, en donde debe decidir si sigue así o conduce a su alma a la liberación. Esta es la misma liberación que metafóricamente oculta está en la historia del pueblo judío, al cual Moisés debe llevar a la tierra prometida. El faraón es según creo el ego, sus sacerdotes hechiceros son los sentidos, que logran hacer aparecer las cosas como reales, mas no alcanza la realidad a La Verdad cuando se confrontan. Mientras tanto, el pueblo escogido trabaja, padece y espera a ser liberado, rodeado de todas las plagas que Dios lanza contra el ego hasta debilitar y agotar sus esfuerzos. Todas las plagas destruyen al ego mas ni siquiera tocan al pueblo escogido (la conciencia sutil) que es testigo de los milagros de Dios y su favorecimiento hacia él. También he visto que cada plaga procede de la alquimia de los elementos que ya están en la naturaleza: el polvo, el agua, etc. Esta alquimia de la que se habla no es casual, pues para llegar a toda liberación se requiere del milagro de la transformación. ¿Es esto así maestro, o hablo sin sentido?
– Reflexiona así, que La Verdad se te irá revelando. Conviene no contestar muchas veces para que tu crezcas merced a tu recuerdo interior.
116
– Sea como dices, pero no dejes de corregirme si tal recuerdo llega deformado. Debo preguntar por el versículo 3 y 4 del Cap. 4 del libro del Éxodo. Allí dice: «El Señor le dijo: «¿qué tienes en tu mano?» Él respondió: «un bastón» El Señor le dijo: «tíralo a la tierra». Él lo tiró y se convirtió en serpiente. Al verlo, Moisés huyó. El Señor dijo a Moisés: «Alarga tu mano y tómala por la cola». Él alargó su mano, la tomó y volvió a ser bastón en su mano». ¿Puedes hablarme del sentido escondido de este versículo?
– Te hablaré sólo de aquello que pueda tomar tu mente, pues no hablaré de aquello que aún no te ha sido develado.
– ¿Cómo puedo conocer lo oculto de lo que no me ha sido develado todavía?
– Habla con tu instructor
– Aún así ¿qué me puedes decir de este pasaje?
– Ves aquí lo que pertenece a la alquimia producida por el Señor, la alquimia que me referiste antes. Nada es imposible para el Señor. Mas el bastón que servía de apoyo al pastor se puede transformar en mortal serpiente, incapaz de morder al dueño, y obediente a La Palabra. El Señor revela su poder para que el hombre no sólo crea, sino que lo use según La Voluntad Suprema. Lo rígido e inerte se vuelve vivo y flexible. El Dador de Vida tiene potestad sobre lo que no la tiene, y sobre lo que la tiene. Bajo la guía del Señor todo lo que estaba inerte cobra vida.
– Sé que como antes me guardas de lo secreto, pero hablaré con el instructor para que llegue a mi conciencia. Otro pasaje es el Apocalipsis 3 -14: «Escribe el ángel de la Iglesia de Laodicea: Esto es lo que dice el amén, el testigo fiel y verás, el principio de la creación de Dios»
– El sonido primordial es el Verbo de Dios, La Palabra que Emana como fuente de todo lo que Es. Este vibrar que resuena es de lo que todo mana. Su Obra se manifiesta por La Palabra. Cuando La Palabra vibra, la Creación mana. Esto es Amén, Uno en el Señor, sonido primordial en la Tierra de Su Creación.
– Voz de mi interior: sobre este Sonido es que debo también preguntarte: Amén, Amin, Aum, Hum. ¿ Por qué las diferentes religiones poseen este sonido y cómo llega al hombre con estas formas?
– Sabes que el Universo es vibración. La Palabra vibra y crea. La armonía producida genera mundos, seres, vida misma. Todo lo creado tiene en su interior la armonía de la creación. Cuando el Sonido es Pronunciado en la Conciencia, más allá de la mente, la vibración produce la armonía. El hombre ha conocido estos sonidos a través de su conciencia, en diferentes tiempos y en diferentes formas. Así como te hablo sin que me escuches, pues Soy en tu conciencia, de igual modo este sonido sin sonido, y origen de lo primordial, ha despertado en la conciencia de algunos hombres para armonía con su alma. Las religiones pueden traducirlos o tratar de entenderlos, pero como todo lo que es de Dios, Es, sin atributo alguno. Sólo Es, por siempre y desde siempre.
– Aunque sigo sintiendo que me ocultas la mayoría de lo escondido en estos versículos, agradezco lo que me das y lo tomo de buen grado
117
Jueves, 10 de Agosto de 2000
Padre: a Ti dedico mis días en esta Tierra, mis esfuerzos por despertar a La Verdad y por salirme de este dormitar humano. A Ti te busco no porque te haya perdido, mas sí porque te ha olvidado mi mente en su obscuridad. Siendo Palabra, apareces en mi silencio. Siendo Todo, me muestras mi nada. Haciéndome Sentir, me obligas a trascender mi pensamiento limitado. Siendo el Infinito, rompes los límites en los que creí. Que La Voz hable, por piedad y amor a nuestro género. Amén.
Dice La Voz: » Venid a mí los que estéis sedientos de La Luz. Pasad por esta Puerta, y no volveréis a tener sed. Abandonad el dolor que os habéis infringido, y las pesadas cargas que habéis atado a vuestros lomos. Dejadlas al costado del Camino, pues no son del Camino, y en libertad caminad hacia mí. Yo soy la Puerta por la que tarde o temprano pasaréis. Dejas tras de mí toda duda o temor, y atravesadme, pues no podéis entrar a la casa del Señor con estos impostores indignos de vosotros y de vuestro Padre. Convertíos en Aquello por lo que habéis sido Creados, pues ese es vuestro destino verdadero. Venid a mí, porque siempre os he esperado. No estáis solos, ¿cómo podéis haber creído engaño semejante? ¿Por ventura creéis posible estar desamparados? ¿Acaso vuestro Padre podría haberos abandonado el más mínimo de los instantes? ¡Pequeños hombres con poca fe! ¡El Señor no abandona jamás ni al más pequeño de sus hijos! Nada hay en plano o globo alguno que escape a su Ley. Lo que Es, siempre ha sido y será. Conozco tus pesares, sé de tu sufrir, ¿cuándo esperas volver tu rostro al Creador? ¿Crees orgullosamente que debes prepararte tú mismo para ese momento? ¡Vanidoso! ¡Dejad que sea el Señor quien te prepare templando tu alma con el fuego del Amor divino! Dejáos abrazar por la Divina Gracia, y abridle vuestro humano corazón de par en par. No guardéis nada oculto en vuestra casa, pues no es vuestra casa propiedad vuestra, ni nada hay que podáis ocultar para usarlo luego a vuestra conveniencia. Nada de lo que tenéis pertenece ni puede ser atesorado en vuestro pensamiento, porque se pudrirá allí, y producirá fermento, y enfermará vuestra mente, y luego vuestro cuerpo. Vuestro tesoro está en el Cielo, porque es de Arriba donde pertenecéis. Si insistís en ser de abajo, abajo os quedaréis y más abajo, donde el engaño abunda y hace su ley. Conoces el engaño ¿cómo podéis servirle y someterte a este tirano? ¿ No veis que sois criatura de Vuestro Padre que da sin esperar nada en cambio? ¡Eliges a quien te corrompe y arrastra, mofándose de tu miseria, humillando tu divinidad gracias a tu propia negación! ¡Despierta! No busquéis entre los muertos a Aquel que está vivo. No os engañéis hermanos míos, ni caigáis en la trampa tendida por el príncipe de este mundo, porque sus días están contados. No temáis, pues pequeños sois, mas jamás abandonados. Si os habéis perdido, gritad y seréis encontrados. Dad vuestra carga al Señor, porque Él os aliviará. Pero no vociferéis contra Él si es que vuestra ignorancia no os permite ver Su Gloria. Mas vale arrepentíos de los errores para ser limpios en todo. No echéis nada en cara a vuestro ayer, y enterradlo, porque vuestro ayer pertenece a lo que ya no existe, así que ¿qué es lo que cobijáis con tanto celo? ¿A qué amarras vuestra alma? ¿Qué precio le hacéis pagar a lo que al Señor pertenece? ¿Castigas tu ser e impides el retorno a tu Padre, que amorosamente ha dispuesto Su Mesa en tu honor, y eliges regocijarte con migajas sucias que recoges de la tierra? Camina a mí, hermano mío, pues aquí estoy esperando. Nada que no puedas realizar te ha sido dicho, pues eres
118
divino, y del Señor provienes. Sea de una vez y para siempre La Paz en ti, para que seas testigo de la Gloria del que te ama. Bendito seas.»
Miércoles, 16 de Agosto de 2000
Dice la Voz: «Os dije que cuando no veáis a Dios, claméis por Él, gritad por Él, como un niño hace con su madre cuando se aleja por atender sus juegos, y no viéndola, desespera, y mana su llanto para que ella le encuentre. Llorad igual que el niño para que vuestra Madre os halle, y el llanto cesará y habrá gozo de Madre e hijo. Mas vuestro Señor también os dijo por esto mismo: «Si queréis entrar al Reino de los Cielos, deberéis volver a ser como niños», y antes que ello dijo: «Dejad que los niños vengan a Mí». ¿Por qué creéis que Él habló estas palabras? Me pedisteis que devele lo secreto, y os lo develo. No sólo habló el Señor de pureza, como en el corazón del niño. Sed como niños, pues para el niño nada existe que no sea su madre. De igual forma deberéis volver a ser niños. El niño es uno con su madre, y la necesita y vibra y vive a través de ella, y aún cuando crece y olvida a su madre, ella siga estando unida a él más allá aún de su deseo. Os digo en verdad que cuando claméis por vuestra Madre, no lo hagáis mostrándoos delante de los demás hombres: no seáis como los hipócritas que gustan de ser vistos para que todos hablen de su religión. Sed sencillos como el niño que clama por su madre y a quien no le importa ser visto, sino sólo retornar a sus brazos. Mas no sollocéis, porque el sollozo es escuchado, y aún así no es signo de amar a la madre. Gritad, gritad en vuestra alma y en vuestra voz que queréis de nuevo estar en los brazos de Ella. El Señor le habló al hombre, y le dijo: «¿por qué no dejáis que los niños vengan a Mí?» ¿Entendéis esta imagen? El Señor le habla al hombre, a aquel que deja de ser niño e impide que el niño vuelva al Señor. Dejad que el niño vaya a Él, y hallaréis consuelo.»
» El Señor es en el alma, y es en todo lo que no veis. ¿Por qué le increpas a Él no verle con tus ojos? ¿Puede acaso el ciego increparle al paisaje no ser visto? Este no es ciego sino necio si así lo hace. Más bien y con humildad arrodíllate en tu silencio y pídele a tu Padre que te permita Verle, y si no es esa Su Voluntad, ruega porque te permita percibirle, pues no Todo puede o debe ser visto, ni Todo puede o debe ser escuchado. Por eso sé humilde y aguarda tu tiempo, porque el Señor sabe qué da y cómo lo da, y en qué tiempo. Nada escapa a esta Ley.»
» Si entras a una casa obscura, y tropiezas, ¿puedes enojarte o renegar contra la casa? ¡Hombre necio! ¡Procura asirte de buena lumbre primero para iluminar tus pasos al entrar en la casa! Pues el sendero que recorres no puede ser caminado a tientas sin que te pierdas.»
» Desesperas por muy poco a veces. Cuando desesperes, medita en el Señor tu Dios, clavado en el madero y pidiendo al Padre por vosotros»
» Me habéis pedido que diga cosa útil a los hombres de vuestro tiempo y lo he hecho, pero será difícil que tales hombres encuentren lo útil en esta Voz, porque escucharán las palabras, mas pocos serán los que oigan La Palabra. Os he dicho: Yo Soy la Voz que clama en el desierto. Mas habéis imaginado estas palabras con vuestras mentes y no habéis oído La Palabra. Os ha hablado de los Cielos, y pensáis en el cielo. Os ha hablado de vuestro Padre, y habéis pensado en un padre. Os
119
advertí del peligro de este mundo, mas no abandonáis sus peligros pues halláis deleite en la agonía. El Señor dice: «Quien tenga oídos para oír, que oiga», y yo lo digo. Mas aquél que en verdad me oiga, ése se maravillará de mi Voz, y padecerá luego a causa de La Verdad, y luego el Señor le llevará a su Morada. No esperéis os he dicho, al Señor vuestro Dios impartiendo justicia desde los cielos, porque obráis pensando en esta imagen, y no veis La Verdad en vuestra conciencia.»
» Os digo también que gran mal es de este tiempo la blasfemia hacia tu hermano. Huid de aquel que malgasta su tiempo y pensamiento injuriando a su hermano. Huid de aquellos que se reúnen y critican el defecto de su hermano. ¡Tales serán juzgados por su propio juicio! Si os reunís y habláis de vuestro hermano, sea la oración por él si está en desgracia, la causa de vuestra reunión. Porque si no habéis aprendido a ver a Dios en él, ¿cómo habréis de obrar justicia con vuestro juicio? Refrenad vuestra lengua antes que se precipite y hable palabras obscuras y venenosas contra vuestro semejante, porque no hacéis la justicia del Padre con esto. »
Dice la Voz:
» ¿ A quién buscáis? ¿Buscáis a vuestro Señor resucitado en los cielos? ¿Miráis allí esperando que su Divina Faz se aparezca ante vuestros humanos ojos? Yo os digo hermanos amados: No le busquéis alzando vuestra mirada a lo Alto, porque su Potestad es en todo sitio, y antes que en ningún lugar, se halla en la esencia de vuestro divino ser. Tras miles de años se os ha enviado a reconocer la creación y ser conscientes de la Suprema Gloria del Padre, y habéis mirado tanto por fuera que olvidasteis quiénes sois por dentro. Habéis creído mas en vuestros hermosos ropajes que en quien los viste. Os habéis preocupado porque todos los hilos estén bien cosidos, porque la tela brille, porque no estén desalineados ni desteñidos, mas no recordáis que esta ropa carnal y mental se os ha dado sólo para moveros en medio de este mundo. Hermanos queridos: os habéis olvidado que el Cristo habita en vosotros. Escuchasteis esto miles de veces, mas no lo sentís. Vuestro pensar os ha aturdido en gran manera, y sólo podéis ver las imágenes que recorren vuestra ilusión. Os hablo de descender a lo profundo, os hablo de bajar donde el Cristo reside, pero esto os atemoriza. Habéis encontrado deleite en la imagen y en la fascinación que os provoca. Teméis mirar al Cristo y no querer volver a mirar ninguna otra cosa que os deleita ahora. Y yo os digo: es cierto, vuestro temor es fundado, porque si miráis al Cristo, nada más veréis que a Él. Pero aún así, ¿no sabéis que Él es Todo? Y si es Todo ¿qué más podrías mirar que no pertenezca al Todo? A veces os comportáis como mezquinos avaros, que queréis guardar en un rincón secreto vuestros tesoros robados. ¿Cuánto creéis que podréis disfrutar de ellos? ¿Acaso por un instante pensáis que podéis ocultarle algo al Señor? Os deja hacerlo porque os ama y confía en vuestra alma y su Luz. Sabe que sois como niños traviesos que ni siquiera saben jugar. Yo os digo hermanos míos: abandonad las argucias que os distraen de la verdadera paz, porque llegará el tiempo en que la buscaréis, y no la hallaréis entre los míseros tesoros que habréis acumulado en vuestros días. La buscaréis como buscasteis los tesoros, mas no la hallaréis porque como el Cristo, vuestra paz no se halla fuera, ni en los cielos, ni en un lugar del mundo, ni en los templos. Vuestra Paz es Él, y Está en vuestra profundidad, en vuestra alma, donde ni mano, ni ojo, ni oído, ni lengua ni olor puede llegar. ¿A qué esperáis? Sé que sólo conocéis una forma de buscar, y os habéis acostumbrado a ella, y es hacia fuera. Mas debéis aprender de nuevo, pues no es fuera que Le veréis, sino que Él se muestra dentro. ¿Recordáis la
120
Palabra que dice «bienaventurados los pobres de corazón, porque ellos verán a Dios?» ¿Pensasteis acaso que esto sólo se refería a la riqueza del oro y las posesiones?. En el corazón humilde y poco ataviado, limpio y puro, es donde el Señor halla Morada. Habéis sentido muchas veces dureza en mi Palabra, mas es en este tiempo que así debo hablaros. Os habéis afanado tanto por buscar la religión correcta que os lleve a Dios, o la creencia, o los ritos, y habéis realizado enormes peregrinaciones buscándolo, que una vez más habéis errado: aunque encontréis un ser en la carne tan grande como el Cristo en este tiempo, el Cristo mora en vosotros, donde teméis peregrinar. Sabéis que volveréis de largos viajes por el mundo, pero teméis no poder volver de la verdadera peregrinación interior. Os pido que recordéis al Maestro una vez más: miradlo en el desierto, imaginad su primer paso cuando se entregó a La Voluntad del Padre Supremo para que El Espíritu Santo se revelase definitivamente en su Ser. Seguidle hermanos míos, porque como Él caminó por la arena quemante del desierto, es como vosotros deberéis atravesar todo vuestro ser para que La Verdad se os revele. Pues la Verdad no se revelará a aquel que no emprenda este viaje, y cada uno de vosotros tarde o temprano deberá realizarlo. Mis amados: ¿creéis que es terrible lo que os digo? Terrible es que no escuchéis estas palabras, pues en Verdad, La Palabra bien escuchada tiene el poder de la Vida. ¡Vosotros tenéis a Cristo mismo en vuestra esencia, y no queréis reconocerlo! Si no lo reconocéis en vosotros mismos ¿cómo os llenáis vuestras bocas diciendo que lo veis en cada hermano y en todo lo que existe? Quita la viga de tu Ojo, para que veas a Tu Redentor. Sea en vosotros la Paz del Señor. Amén»
Jueves, 21 de Septiembre de 2000
La Voz dice: » Te hablo a ti, corazón que escuchas, centro del hombre que siente mi voz: en ti mora la paz y la vida, eres morada elegida del Señor. De las habitaciones de la casa, has sido elegida primero, así pues procura mantenerte limpia y alegre, pues Él habitará en ti y reclamará lo que le pertenece. Pero el Señor es dueño bueno, y siendo dueño te hará dueño, pues lo Suyo es tuyo cuando a Él te vuelves. Hasta hoy hombre, vives en la casa, y no conoces la casa en que habitas, ni quién te la ha dado, mas Él espera que recuerdes lo que olvidaste con el tiempo de este mundo.
La Voz dice: «Señor en lo Alto, Padre del Hijo, Tú que enviaste a tu Amado para cumplir el Designio, mira a los tuyos que se pierden día a día, pues persiguen lo que les engaña. Señor de los mundos, el hombre aún no llega al tiempo de la Luz. Tu Hijo le habló, mas el hombre escuchó las palabras, y algunos con intensa fe se aferraron a ella, mas La Palabra aún no les ha henchido lo bastante para despertar a la Luz. Yo los amo con tu Amor, como el Hijo Ama, pues somos en Ti; pero el hombre se ha separado, y ha creído en la separación. El hombre cree en lo que ve, mas duda de lo que aún espera a ser revelado. Les hemos pedido fe con tu Hijo, pues la fe es para el que habita este mundo donde lo verdadero no puede ser visto por sus ojos, mas sí sentido en sus corazones donde mora la conciencia. Habéis emprendido unos pocos El Camino, y os halláis sedientos en medio del desierto del mundo, y entre vosotros pocos, algunos desfallecen, pero os pido que me recordéis, pues este humilde siervo del Señor eligió el desierto para estar en comunión con el Señor, y el Hijo eligió el desierto para desnudarse al Padre como os he dicho antes. Que vosotros, los pocos,
121
no os apenéis si el desierto os hace sentir su dureza, porque gran signo del Amor del padre es para vosotros, que seáis perfeccionados y templados en el desierto. No soy más que quienes, sin saberlo, os siguen, mas de vosotros depende en gran forma su suerte. Como el Hermano Mayor cuida a los pequeños hermanos, cuidad también vosotros de los que amamos desde siempre, porque no se extravíen en medio de las tormentas de arena. Esto os encomiendo, y usad el báculo de la Divina Presencia para apoyaros en la larga caminata. El Espíritu Es en vosotros, ¿a qué temeréis? No busquéis Verle, buscad mas bien serle fiel, pues no os hará tropezar. En este mundo vivís, y no estáis solos, no os conduzcáis como tales. A veces os veo rendidos ante avaricia, egoísmo, engaño y dejadez, pero también veo a los que postrados alzan su voz al Cielo Interior, y os aseguro que sois escuchados. ¿Por qué no creéis en mí? ¿Pensáis que La Palabra puede engañaros? Sólo vosotros podéis abrirle la puerta al engaño de las palabras. Abrid más bien la puerta de la morada del Señor, para que compartáis con Él Su mesa. ¿Cuántas veces os debo decir que El mismo os preparará alimento, pues sois sus hijos bienamados? Sé que no me veis, pero algunos de vosotros ya podéis escucharme. Dejad que hable entonces, y cuando haya silencio, recibidle también mansamente, y agradecedlo, pues repletos estáis de señales cada día, y no reparáis en ellas. Tú hombre, eres la señal más fuerte del Padre, mas ni siquiera en ti reparas, que Le buscas fuera. Tú hombre, que olvidas a tu hermano, a Tu Padre y a ti mismo, deténte y mira tu camino, pues quizá has extraviado tus pasos. Sois movidos por los pensamientos que os agitan, por los temores que os persiguen, por las dudas que os atormentan, y con Amor os digo: dejad que el Señor os mueva, sed mansos como el árbol que sólo es movido por el viento, y que no por eso deja de tener su cuerpo fuerte y sus raíces vigorosas. Sed como el árbol con los pies en la tierra y frutos al cielo, que se deja acariciar sólo por el Viento del Señor, y no hay murmullo que lo agite, ni rumor que lo inquiete, ni angustia por lo que el mañana le depare, pues es simple criatura del Señor. Sed como el árbol que está unido a sus hermanos por raíces que el ojo del hombre no ve, mas que se extienden por toda la tierra. Sed como el árbol, pues no moriréis jamás, ya que de sus frutos nace la semilla que da vida. Sed como el árbol cuya madera es noble, y no se corrompe por deseo ni engaño alguno. Yo os digo: ¡amad al árbol! Y amad la tierra y sus frutos, porque vosotros sois también fruto de la tierra, y hasta a ella casi habéis olvidado que es vuestra Madre! Dejad que el viento del Señor entre en vosotros, pues este es el Soplo que os revivirá. Sed benditos por el Amor del Padre. Amén!»
Domingo, 24 de Septiembre de 2000
Dice La Voz: » ¿Quién está en verdad en tinieblas? ¿Quién está en verdad extraviado? ¿puede vuestro espíritu perderse? Os digo que vuestro espíritu no puede extraviarse ni mancharse, ni pecar, pues es la buena semilla del Sembrador. Mas alrededor de la buena semilla yacen otras plantas, porque no se conoce tierra donde ninguna planta germine. ¿Habéis visto acaso un terreno en la naturaleza donde sólo haya tierra, y ninguna planta hubiere nacido? De igual forma sois vosotros en vuestro ser: la Madre Tierra ha provisto un terreno para que la simiente crezca, pero igual que en los terrenos de esta Tierra, donde los pájaros llevan y traen semilla, como el viento, todo tipo de plantas crece en vuestro terreno. El terreno es enorme, con lugares fértiles y otros estériles, con piedras, llanuras y montes. Muchas semillas serán traídas y germinarán, y una es la simiente pura del sembrador, una la que ha sido puesta en
122
vuestro terreno desde el principio de los días. Y yo os pregunto: ¿habéis cuidado de ella? ¿habéis apartado los espinos de su derredor para que crezca esplendorosa? ¿habéis notado siquiera su presencia? ¿estáis trabajando el campo? ¿sabéis que debéis trabajar este terreno que el Padre os ha dado? Escuchasteis al Redentor hablar de la parábola del sembrador, y os pido que la escuchéis una vez más, cien veces más o un millar de veces, hasta que la practiquéis, pues ¿de qué sirve La Palabra si no es practicada? ¿No es acaso como la semilla echada en la piedra, que el sol reseca y mata, por no hallarse en tierra limpia, donde el mismo sol la haría crecer? Así es Dios con vuestro espíritu, como el sol con la semilla. Procurad entonces sed buenos sembradores, porque el sol no es malo por secar la semilla dejada en la piedra, ni bueno por hacer crecer a la que está inserta en lo profundo de la buena tierra. El sembrador es responsable de la suerte de su semilla. Si comprendéis esto, comprenderéis la Ley del mundo, pues no he dejado de escuchar vuestras quejas e insultos al Padre cuando se secan las semillas. ¡Mirad antes de enceguecer por el odio que nace de vuestra ignorancia! No culpéis al sol ni le injuriéis porque vuestra semilla se secó, sin ver que vuestra torpeza la abandonó en la piedra, que es calentada por el sol. Cuidad la tierra, para que la semilla sea cuidada. Cuidad de vosotros, pues ¿si el sembrador no cuida de sí mismo, quién cuidará de la buena semilla? Hermanos míos: escucharéis estas palabras por siglos y siglos, y aún así deberías seguir escuchando hasta descubrir que sois los sembradores de los que el Señor habla, y otros siglos hasta que trabajéis con Amor Sus Campos. Mas estaremos con vosotros, pues así es también la lluvia, que ayuda al crecimiento de la simiente en la tierra, y que de vez en vez cae sobre la piedra que hierve, antes de que la semilla muera, y derrama copiosas gotas para que la semilla resbale hasta la tierra y crezca, mas no esperéis ese milagro, pues vosotros sois capaces de llevar la semilla a la tierra. ¡No necesitáis de La Providencia del Cielo para que la lluvia haga el trabajo por vosotros! Vuestras oraciones son escuchadas, pero a veces se oye en los cielos la oración del necio, la del que pide que el Padre haga el trabajo que él mismo no quiere hacer. No podéis pedirle al dueño del campo que siembre la semilla, porque él os ha pedido que seáis sus sembradores. ¿entendéis esta Ley? Cumplidla si la entendéis, porque os aseguro que no podréis gozar del fruto del árbol jamás, si abandonáis la semilla sobre la piedra. Recordad amados míos que esta tierra tiene campos fuera para vuestros ojos, y dentro de vosotros para vuestro espíritu. Cuidad de los campos, para que no se transforme todo en desierto. Sea la Voluntad, por sobre el error. Benditos seáis todos aquellos a los que el Padre encomendó los campos, y La Madre dio las tierras. Haced vuestro trabajo para que se cumpla la Ley…»
Domingo, 01 de Octubre de 2000
Dice La Voz: » Habéis escuchado del Señor La Palabra: Sed perfectos como vuestro Padre. Y esto os atemorizó a muchos de vosotros, pues creísteis que el padre estaba tan alto en los cielos, que era inalcanzable, y que su perfección distaba mucho de vosotros, sus amados hijos. Pero no os engañéis, pues en el reino hay varios tipos de semillas, y cada una alcanza su perfección en su género. Y cada género tiene su perfección y su grado de pureza. ¿diríais vosotros que el viento es más puro que el sol, o que el agua es más pura que la tierra? Cada cual posee su naturaleza, y en la naturaleza cada cual alcanza su perfección, porque eso es su naturaleza. De la misma manera vosotros sois hijos de la tierra, del agua, del fuego y del aire, de la naturaleza toda, y sois hijos de Dios, por lo que alcanzaréis la perfección cuando sea el tiempo. Sois
123
semillas del Reino: y llegada la Edad, os convertiréis en árboles. ¿quién de vosotros puede decir que un árbol no es perfecto? Si miráis sus ramas, sus hojas, su tronco y su raíz, sea de la especie que sea, cada árbol maduro contiene la perfección de su naturaleza. Vosotros contenéis en vuestro interior la perfección ¿por qué os empecináis en mostrar la imperfección? Hacéis descomunales esfuerzos por olvidaros de vuestra naturaleza, y pretendéis confundirla con el mundo, que no tiene vuestra naturaleza. Cuando el Señor os dijo que seáis perfectos, os instó a que vieseis la Luz que Él puso dentro como Padre, pues La Luz es perfecta, y vosotros la lleváis dentro, ¿por qué negarlo? . Siglos pasaron y siglos pasarán hasta que una sola de mis palabras haga mella en vuestro interior. Como al Señor, me escucháis mas no podéis oírme, pero debo hablaros, pues es por la Palabra que con vosotros me comunico. Y si no sois capaces de oír La Palabra, ¿cómo seréis capaces de contemplar al Hijo del hombre en su Gloria? Si vuestros oídos no gustan de mi Voz, ¿cómo gustarán vuestros ojos de Verle? Es preferible que primero me escuchéis, y que luego pongáis en práctica La Palabra, para que estéis preparados el día en que el Señor se os revele nuevamente. Pues infinita es su Gloria y su Amor por vosotros. Por eso os pido como Él os pidió: Sed perfectos como vuestro Padre, pues esto es que le reconozcáis como tal para ocupar vuestro lugar de hijos, mas hasta hoy parecéis vagabundos y huérfanos por como os comportáis. Habéis olvidado vuestro Hogar, a vuestro amoroso Padre, y salisteis como el hijo pródigo a recorrer y disfrutar el mundo y sus placeres, pero luego de siglos recorriéndolo, la memoria se os ha nublado, y ya ni recordáis quiénes sois. Por eso esta Voz os habla, porque algún día, cansados de este mundo, os buscaréis a vosotros mismos, y ese día os pondréis en camino a La Casa de vuestro Padre, pues Él os espera para celebrar vuestro retorno. Cuando dejéis de ser retoños sacudidos por el viento y las tempestades y sequías de este mundo, os convertiréis en árboles . Sea la Voluntad del Señor.»
Domingo, 08 de Octubre de 2000
Dice La Voz: » No es mayor el siervo que su amo, y comparten la casa del amo. Os pido fe, porque no puedo pediros amor si no tenéis fe, ni entrega, ni nada antes que fijéis vuestro rumbo. La fe os pone ante el camino: en el comienzo del camino sólo tenéis a la fe de vuestro lado. ¿Acaso cuando debéis ir a un lugar desconocido no le preguntáis a quien ya lo conoce cómo hallarlo? Y el que conoce el lugar os dice: id por este camino, y luego de un largo trecho hallaréis el lugar que procuráis. Y el que conoce os habla del camino y sus recodos, y vosotros le escucháis, y os ponéis en marcha hacia el lugar. ¿por qué le creéis? Porque algo en vosotros os dice: “éste conoce el camino, y me ha mostrado cómo llegar”. Sin dudarlo, emprendéis la caminata, y recorréis el camino naturalmente y con esfuerzo, hasta llegar al lugar que buscabais. Sin daros cuenta, habéis tenido fe, le habéis creído y habéis llegado. ¿Por qué entonces no creéis en La Palabra? ¿No habéis acaso reclamado una y otra vez que se os muestre cómo llegar a la casa del Padre? Habéis preguntado cómo, y mi Voz os ha hablado, la escuchasteis y has ido a preguntar a otros. Muchos de vosotros pasáis los días preguntando por dónde es el camino, y los días se pasan, y no habéis emprendido vuestra marcha. ¿no sabéis que el tiempo para recorrer el camino dura toda la vida? ¿cuándo empezaréis a caminar? ¿sólo caminaréis si estáis absolutamente seguros de cada paso del camino? Dejadme deciros que no hay paso absolutamente seguro en el camino más que el primero de los pasos. Pues no es el mismo el caminante, como no son iguales los pasos que ha de dar para avanzar en el
124
camino. Si tuvieseis la misma fe en La Palabra que os muestra el Camino, como la que tenéis cuando preguntáis a diario cómo llegar al lugar que buscáis, ya habríais hecho gran parte del trecho, y no os invadiría temor, pues estaríais por el buen camino. Olvidáis también que el Señor os acompaña, pues Él no dejaría que ninguno de sus amados hijos se extravíe camino de Su Casa. Por eso es que nada puedo pediros si aún no tenéis fe siquiera para dar el primero de los pasos. La fe en sí misma es el primer paso, y cada uno de los siguientes será dado sólo si dais el primero. ¿cómo podéis comenzar a caminar dando el quinto o décimo paso, si no camináis el primer paso?. Fe, fe es lo que os hace avanzar por vez primera en el Camino. Mas si cuando aparece la fe dudáis, os quedáis paralizados. Aparece la duda, el temor de vuestra mente, justo cuándo daréis el primer paso. He visto en este mundo como muchos de mis amados pasan siglos dudando, eligiendo el temor antes que la fe. Os acongojáis, sois terriblemente infelices, sufrís, y cerrando los puños os golpeáis el pecho diciendo: ¿dónde está el camino? El camino amados míos está delante de vuestros pies, aguardando el primer paso. No hay camino si no hay pasos. El Camino es para vosotros, pues el Padre no necesita el Camino. Lo ha dispuesto para vosotros. Abandonad el dolor, abandonad la congoja, abandonad la duda que os carcome como el gusano que penetra en el fruto joven y lo corrompe, haciéndolo incomible. La duda os envenena, os paraliza, os inutiliza. La fe os da fuerzas, os hace avanzar aún en medio de las sombras. El hombre de fe no se detiene a dudar, y aunque no ve con claridad porque aún no ha amanecido, la fe lo hace avanzar en el camino. ¿o creéis que el Padre dejará que os extraviéis cuando estáis caminando? Si eso creéis, le creéis a la duda. Cuán engañoso es vuestro pensamiento, que hasta sois capaces de creer en vuestra duda. ¿cómo es posible que el hombre persevere en esta mentira? Hermanos míos: la fe es lo único que os puede hacer comenzar en el camino, y no os mentiré: a cada paso sigue otro, pues el camino es bello, pero sólo es camino, y existe porque lleva al lugar para el que fue hecho. ¿Quién ha hecho el Camino? Si sabéis Quien, caminaréis, porque sabéis que Él os espera. Os pongo otra vez más ante el camino, pues Él ha dicho: Yo Soy el Camino, La Verdad, y La Vida. No os contentéis sólo con mirarle, sin dar el primer paso. Pues también os he mostrado el primer paso hacia el Camino. Que abandonéis toda duda, y pongáis vuestra creencia en la fe. Amén.»
Viernes, 20 de Octubre de 2000
Dice La Voz: «Hermanos míos contemplad vuestro mundo: yace plagado de maravillas y miserias. Mirad a los pájaros, volando libres por los cielos del Señor. Y mirad a los que mueren de hambre o afectados por la enfermedad. Este mundo os muestra mucho y debéis conocerle, como el Señor lo conoció. Él, el Uno en el Amor, debió confrontarse con lo bueno y lo malo de este mundo. Miradle en la Cruz a la que Él aceptó subirse por Amor y Perdón a vuestra raza. Clavado en los maderos, sangrando, en la máxima agonía, desde lo Alto, miró al mundo, os miró a todos y cada uno de vosotros, y exhaló. Atravesó los avernos mismos con el Amor y el Perdón, y se alzó por sobre el cuerpo de este mundo con el Amor y el Perdón. Mostró su dulce faz a quien Le escupió y a quien Le amó, y hoy Se muestra a aquel que mira al mismo mundo. Por eso os insto a que miréis el mundo todo, con sus maravillas y miserias, con sus nacimientos y sus muertes, con sus armonías y sus guerras. Y si no sois tan fuertes para sostener la mirada, hablad con el Señor, y pedidle su Amor y su Perdón para que podáis mirarlo todo, y entreguéis vuestro santo Espíritu al Padre como cuando Él exhaló, y
125
podáis sentir que como sus labios lo dijeron: ”Todo se ha cumplido”. Entregad vuestro Espíritu al Padre, y así como el Señor no renegó de su cáliz, tomad el vuestro y bebedle, pues debéis amar y perdonar, primero a vosotros mismos, y luego al mundo todo. Mis hermanos queridos, dura es esta enseñanza que debo daros, mas este tiempo así lo requiere. Este lugar no es aún en La Paz, y debéis recuperarla. Tenéis muchas puertas, y deberéis atravesarlas. Pasaréis por la vida, y también por la muerte. Teméis a la muerte y al dolor, y os comprendo con amor. En este mundo todo lo que nace muere al tiempo, pero como el Redentor, renace en otra forma, porque lo que Es jamás deja de Ser. Usad la puerta del dolor, pues ante el dolor no podéis poneros disfraz alguno. El dolor es el más temido de los maestros, y nadie quiere su enseñanza, pero el dolor es parte de este mundo humano, porque el hombre suele no gustar de la enseñanza de los otros maestros. Los demás maestros os hablan con dulzura y en silencio, mas vosotros preferís no escucharles, pues habéis caído en el engaño de creer que ya no necesitáis aprender. Y cuando sordos os tornáis a los demás maestros viene el dolor, el maestro severo, y no podéis evitar escucharle. Y confundidos y desconcertados, pensáis que el Padre os castiga mandando a este maestro, y sufrís porque no queréis esta enseñanza, y lloráis como pequeños que sois. Amados míos: todos los maestros os están enseñando ahora mismo! Buscadles! No tornéis vuestro tiempo en dormir, pues el tiempo pasa, y el dolor es quien os despierta. No esperéis hasta el último instante para tomar enseñanza. Cuando el dolor llega realiza su misión, y os enseña en manera tan contundente que sacude vuestros oídos, vuestros ojos, todos los sentidos, la memoria y todo lo que dormía, y os recuerda que no estáis viviendo la vida que debéis vivir, sino durmiéndola. Mirad el mundo, y amad y perdonad todo y a todos con o sin este maestro. Si os habéis distraído y el tiempo pasó sin daros cuenta, y el dolor os sorprende. Amad y perdonad más intensamente, y su enseñanza severa se dulcificará y os hará libres. Pues el dolor es un gran maestro y no un castigo, y tiene el poder de conduciros a la libertad. Recordad que todos los santos de Dios atravesaron la puerta del dolor. Dura es la enseñanza que el dolor enseña, mas pedid la ayuda del Señor, y no le digáis «quitadme al dolor» , sino más bien amad y entregaros como el Señor en los olivos, y decid en vuestro corazón: «Padre mío: si es posible apartad de mí este cáliz, mas Sea Tu Voluntad y no la mía». No le deis vuelta el rostro al dolor, y encomendáos al Padre para verlo todo, pues sólo así el dolor será atravesado. Y cuando lo hayáis atravesado, recordad que lo hicisteis merced a vuestra entrega al Padre, porque el dolor golpea sólo las puertas de aquel que se ha encerrado en su casa bajo llave. Quien tiene las puertas y ventanas abiertas de par en par, ve cómo el dolor pasa y atraviesa su morada, mas no sufre. Abrid pues cada puerta de vuestra casa para que el dolor no deba golpear aunque entre en la casa. Os he dado hoy una difícil enseñanza, y con Amor os la doy. Con Amor tomadla.»
Miércoles, 01 de Noviembre de 2000
Dice La Voz: » Mirad con atención vuestra mente, pues ésta es reflejo del mundo. Encontráis en ella infinidad de paisajes, como también encontráis caos y destrucción. Encontráis el desierto y encontráis el oasis, mas sed cuidadosos, y en medio de la tormenta del desierto no os extraviéis, ni desesperéis creyendo que jamás llegará el día de la
126
llegada al oasis; en el camino también encontraréis espejismos en los que vuestra sed os hará creer, más el espejismo es ilusión, y a la ilusión sobreviene la desilusión, porque el espejismo no pertenece a lo real. Deberéis transitar un tiempo por el desierto, y veréis caravanas de viajeros, y también fieras dispuestas a devorarlos. Encontraréis caminos verdaderos, caminos que os harán caminar en círculos, atajos, guías y farsantes. Pero no es el desierto todo el mundo, ni es vuestra desesperación toda vuestra mente. Procurad observar la mente como observáis a este mundo, mas no dejéis que la mente os domine ni que el mundo os domine: no seáis atrapados por sus bellezas o sus miserias, nada os ate, porque vosotros vivís en el mundo, mas no le pertenecéis ni al mundo ni a la mente. Sois del alma como sois del Cielo, y a ella os debéis. No olvidéis esto hermanos queridos, porque los terrores de la mente y el mundo os sobrecogerán, y os harán ver lo que no es, porque lo que Es no necesita engañaros. Cuando no veáis con claridad, no digáis «esto de seguro es así» porque vuestro juicio obrará como vuestra vista. Más bien esperad que aclare, o pedid auxilio al que Ve en las sombras La Luz. Ésta todo lo ilumina, y a Su Paso no puede existir la tiniebla. Mirad en una cueva obscura, y caminad con una antorcha en vuestra mano, y decidme ¿dónde quedó la tiniebla? ¿Habéis visto que alguna vez la tiniebla haga desaparecer a La Luz? Por el contrario, por más pequeña que sea vuestra lumbre y más inmensa que sea la tiniebla, mientras en vuestra mano alcéis esta antorcha, la tiniebla no podrá tocaros. Lleváis todos vosotros una lumbre en vuestra alma, pues quien os envía sabe que en el mundo y en la mente deberéis traspasar la obscuridad muchas veces. Usad la antorcha, pues cuando lleguéis a la Luz no habrá más tinieblas sobre las que avanzar. Sed cuidadosos: no entréis en la caverna en busca de aventura, a menos que debáis pasar por allí para llegar al otro lado, y si es así, no olvidéis usar vuestra antorcha. Y cuando lleguéis al otro lado, descansad, y dad gracias a La Luz que no permitió que las tinieblas os toquen. Y regocijaos en el paisaje, mas no os atéis tampoco a él, pues ora hay día y luego noche, ora belleza y mañana tenebrosidad, hoy agua y mañana desierto, pues el mundo es cambiante en lo que os muestra, como vuestra mente. Así que pues viviendo en el mundo, procurad la paz como en vuestra mente. Sed en La Paz del Alma que os ha sido dada. Amén»
Domingo, 12 de Noviembre de 2000
Dice La Voz: » ¿Por qué creéis que estáis hoy aquí? ¿Por qué el Padre os ha creado, y dado vida en este mundo? No sois el producto de la voluntad de vuestros padres terrestres, sino que habéis sido destinados en este tiempo a habitar esta tierra. Nacéis en ella, y transitáis día tras día, minuto a minuto, año tras año, la vida que os ha sido dada. Muchos de vosotros creéis que esto es sólo obra de la Madre Naturaleza, y que así debe ser, mas pocos se detienen a ver que están vivos, que el Soplo del Padre sobre vuestro espíritu os ha hecho tomar forma de hombres. Estáis recibiendo un gran don, y una gran tarea a la vez. Si sólo os detuvierais a contemplar este milagro, inmediatamente vuestro pensamiento iría hacia el Padre, porque todo don verdadero viene de Él. No sois una casualidad del azar, pues quienes piensan que son obra sólo de la Madre Naturaleza se debieran detener a ver el grano de tierra cuya obra es de esta Madre. Mas vosotros sois más que ese grano, y sois del Padre, y hacia Él vais. Cuando los días transcurren uno tras otro sin que os detengáis a miraros a vosotros mismos, vuestra vida se os está escurriendo como agua entre los dedos. No
127
permitáis que esto os suceda, no dejéis que sea el golpe del destino quien os despierte y os sobresalte. Despertad a la vida que el Señor os ha dado, porque es don de lo alto. No dejéis que os pase como al hombre rico, que sabiéndose rico guarda sus riquezas, y luego ni recuerda dónde las ha guardado. No hagáis así con vuestras vidas, no las olvidéis. Vuestra vida humana es una puerta al Padre, no olvidéis atravesarla, porque si no lo hacéis, creeréis que habéis sido colocados delante de la puerta y esperaréis sentados a que os abra. Llamad y se os abrirá. Llamad a vuestra puerta. Cuando toda vuestra vida habéis esperado delante de la puerta y os habéis quedado dormidos, sin golpear como debíais, os sorprenden en medio del sueño las tormentas, o las sequías, o las enfermedades, pero estáis fuera de la casa ¿cómo hallaréis refugio quedándoos fuera? Golpead a la puerta, y no dejéis de golpear hasta que se os abra, porque son muchos los que esperan que se abra de inmediato según su voluntad, pero viendo que la puerta no se abre, creen que no hay nadie del otro lado, y se van de la puerta, y de la casa. No cometáis este error hermanos queridos, pues ya os he dicho que cada quien deberá golpear un número de veces a la puerta que os es desconocido, mas que sólo el Dueño conoce. No seáis como el grano de tierra movido por el viento, porque sois hombres y no grano de tierra. No os alejéis de la puerta por más fuerte que el viento del mundo sople, y llamad como se os ha dicho, porque alcanzado el número, la puerta será abierta, y el Padre se os mostrará. Los días en vuestras existencias están pasando. A cada instante muchos nacen y muchos se van, y luego se los hace nacer de nuevo. Vivid vuestros días como el Padre manda, pues Él sabe lo que es mejor para vosotros. Y no entristezcáis ni penséis que vuestros golpes no son escuchados en la puerta, porque cada uno de ellos es sentido, pero no se abrirá hasta que suceda lo que deba suceder. Y si mientras golpeáis os sorprenden las lluvias y sequías, y las enfermedades y los temores, no os dejéis acorralar por esto, y usad la fuerza que el Padre os ha dado para golpear más fuerte. Llamad de día y de noche, estéis enfermos o estéis sanos, porque acontece que aquel que no siente necesidad y está sano, olvida llamar a la puerta y se aleja de ella. Y cuando enferma o padece, vuelve corriendo presa de la angustia para llamar a la puerta. No lo olvidéis: la vida que se os ha dado es la puerta principal que debéis golpear hasta que se abra.»
Jueves, 23 de Noviembre de 2000
Dice La Voz: » El viento ha venido sobre justos e injustos, sobre ricos y poderosos, y pordioseros y desposeídos. La luna ha dado luz en la noche a unos y a otros. Y mi voz os habla sin distingo, porque todos sois hermanos míos. En el desierto hablé a todos, mas unos pocos me escucharon. Pero a todos di el Mensaje, y lo escucharon quienes al desierto fueron por él. Llegará el día de los tiempos en que no podréis evitar mi voz. Pues hablará La Voz a las almas como el viento viene sobre justos e injustos, y como la luz de la luna ilumina en la noche a unos y a otros. Mas quienes aún en ese tiempo lejano no quieran oír, se encerrarán como quien no quiere ser tocado por el viento y la luz de la luna dentro de una casa sin hendijas, y no oirán esta voz, ni a nada ni a nadie más que a sus propias voces y sus propios pensamientos. Sea La Voluntad del Padre sobre ellos, y por sobre su voluntad, porque quien no escuche La Voz, no escuchará La Verdad, y se hundirá en la más obscura tiniebla.»
128
» He venido a hablaros, mas si La Verdad no sale a la luz en vuestro corazón ¿cómo podríais reconocerme? Hablo porque La Voz es para quien escucha La Palabra, y no hablo a vuestros oídos, pues ellos que os sirven para escuchar las palabras y sonidos de esta tierra, no pueden aún escuchar La Voz. Hablo en vosotros, desde dentro, y mi Voz os habla entre los cientos de voces que os hablan, susurran y gritan día y noche, mas si La Verdad no sale a la luz en vuestro corazón ¿cómo podríais reconocerme? Pues hablé a los oídos de la carne en otros tiempos, y quienes reconocieron La Voz, fueron tocados como aquel que es tocado por el viento y bañado por la luz de la luna en medio de la noche, porque La Verdad había asomado a la luz de sus corazones, y quien sólo me escuchó con sus oídos de carne, se encerró en su casa sin hendijas, y cortó la cabeza de donde una voz salía, mas La Voz jamás calló ni callará, pues no es de la boca de donde sale toda Palabra que el Mensaje manó, sino de La Verdad. Y no hallaron paz quienes cortaron la cabeza del profeta, pues no hay paz para quien quiere callar La Voz. La Voz habla desde dentro, aunque de vez en vez se escuche fuera. Mas lo que es de dentro no puede ser muerto fuera. Porque el Señor fue clavado y flagelado, y el príncipe del mundo se alegró de esto al verlo entregar su espíritu, mas lo que es de dentro no puede ser muerto fuera, y el Señor jamás morirá, como La Voz que mana la Palabra.» » Habla la Voz a aquel en el que La Verdad asoma a la luz del corazón, y éste escucha La Palabra dada al mundo por Amor al mundo. Porque La Palabra es para este mundo como la gota de la lluvia es a la hierba, que crece y se eleva, y cubre la tierra que estaba seca antes de la lluvia. Escuchad La Palabra que mana de La Voz. Amén»
Domingo, 26 de Noviembre de 2000
Dice La Voz: » La Luz habita en vosotros, y siendo la Luz en vosotros no la veis. ¿cómo es esto posible? Para no ver la Luz cerráis vuestros ojos interiores, y para no escuchar La Palabra cerráis vuestros oídos interiores. ¿Teméis que La Luz o La Palabra os lastimen? Elegís ver con vuestros ojos y oír con vuestros oídos en la carne, porque creéis que la carne no puede haceros daño. Mas La Luz es para iluminaros y La Palabra para que conozcáis La Verdad. Os hablo con La Palabra desde La Luz, mas no escucháis ni veis. Amados míos: ¡cuán obscuros son estos tiempos en que no podéis recibir lo que os pertenece y que el Señor os ha dado!. Brota continuamente agua de este manantial divino, y sedientos no bebéis, porque no veis ni escucháis al agua que produce saciedad. Mas es tiempo de que esto acaezca, pues la mayoría así lo elige. En el silencio de unas pocas almas habla esta Voz y La Luz brilla sin menguar, mas también pocos son los que gustan de oír y ser tocados por la Luz entre estas almas. No hay deleite para la mayoría de vosotros en esas almas, pues teméis que destruyan lo que os habéis afanado en construir. Y yo os digo: si la casa es buena ¿a qué temeréis? ¿puede la Luz o la Palabra destruir aquello que es de La luz o La Palabra?. Pero La Luz y La Palabra no dejan en pie aquello que no es de la Verdad, de lo cual todo lo verdadero mana. Y por eso teméis muchos de vosotros, porque sabéis que vuestras casas no están hechas de lo verdadero. Quien hace su casa desde La Luz y La Palabra, de donde lo verdadero es, a nada teme jamás. ¿De quién escapáis hermanos míos? No desconozcáis vuestra semilla, porque haciéndolo erráis el camino. No sois hijos de la carne, sino del Espíritu. ¿A dónde vais cuando huís de La Luz y La Palabra? ¿Puede un hombre huir de su corazón que late y le da vida a su cuerpo? Sólo si lo arranca, mas si esto hace, al instante morirá. Y así es con
129
quienes quieren arrancar de sí La Luz: vivirán en las tinieblas y morirán a La Verdad. Todo lo que no es de La Luz, os lleva a la tiniebla donde la muerte anida. Todo lo que no es de La Verdad, os lleva al engaño donde la muerte anida. Por eso escuchad La Palabra si os halláis extraviados, pues escuchando La Palabra es que veréis La Luz, y viendo La Luz habréis conocido la Verdad. Por eso el Señor os habló y os habla a través del Espíritu de La Verdad que envió para vosotros. En medio del silencio y aunque las voces del mundo griten en vuestros oídos, escuchad La Palabra. No temáis si al Escucharla, la casa que construisteis se destruye, porque esa casa no era para vosotros si cayó ante La Palabra. Regocijaos si escuchasteis La Palabra y comenzáis a construir la nueva casa, porque esa casa es la buena morada y el Señor habitará en ella. Por eso pedid para que La Palabra y La Luz soplen sobre vuestra casa y sobre toda morada. Sed en Paz. Amén.»
EPÍLOGO
Hasta el momento, La Voz habla en el silencio. Ya no escribo su Palabra, pues lo que debió conocerse se ha manifestado, y lo demás pertenece a mi ser individual. Las palabras de Jesús y Juan no son objeto de cuestión, duda, juicio o escrutiño, sino el mensaje recibido por este ser insignificante e imperfecto que soy, y transcripto sin técnica literaria alguna, con la frescura y la inmediatez con que llegaban. Apenas fueron corregidos los errores ortográficos, pero tal cual ha venido este dictado, así ha sido dado. Queda a merced de vuestra humanidad hacer lo que quieran con él: usarlo de alimento, verlo como una novela, estudiar la psiquis o posible patología del autor, quemarlo, vituperarlo, amarlo, guardarlo, difundirlo, o aplicarlo. De ninguna de las consecuencias me hago responsable. Nada me pregunten, porque nada más puedo ni debo decirles, más que gracias por posar sus ojos en estas humildes páginas que conmocionaron mi vida durante el año 2000. Queda cumplido así el mandato de mi maestro de difundir lo que estos Seres de lo Alto han querido recordar a la raza de la que, alguna vez temporalmente, fueron parte para la Gran Misión. Les pido el respeto que merecen estas entidades, y antes que nada el que sus propias almas humanas merecen seguramente para que tales Luces viertan La Palabra con Amor y Justicia. Recuerden no buscar fuera lo que yace dentro. Sean Uds. Benditos, sean dichosos, sean en Paz. Amén. – Vivekamukti –

El Portal Espiritual

Comenta lo que has sentido

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *