Dialogos con Juan el Bautista Parte 2

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Dialogos con Juan el Bautista Parte 2

7 de abril de 2000
Querido Juan: intento llegar a ti, no sé el cómo, sólo lo intento. A ti me dirijo como hermano, aunque te siento un hermano mayor. Te siento Alto. Lejano en imagen, cercano en sentir. Cuando tu nombre invoco desde dentro, me siento yo. Voy en camino de conocerte, si tú así lo quieres y consientes. Ruego ayuda de tu parte, pues sé que el triunfo en este aspecto corresponde más a tu piadosa virtud que a mi humano intento. Voy hacia ti, para que me lleves hasta donde tú sólo puedes llevarme. Aquí estoy: sea tu voluntad divina en mí.
– ¿Me hablarás Juan?
– Yo estoy contigo
– ¿Eres tú parte de Jesús, o ambos son parte de algo más alto?
– Soy el hermano de Jesús
– ¿Qué tipo de hermano eres?
– Soy su hermano en el Padre
– ¿Yo soy tu hermano también?
– Tú eres mi hermano menor
– Dime Juan: ¿qué es ser hermano menor?
– Hermano menor es quien está en camino
– ¿Cuál es el camino?
– Jesús es
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– Pero si Jesús es tu hermano, entonces estoy en camino a ti
– Para llegar a Jesús, pasarás por mí
– ¿Por qué?
– Porque así debe ser
– ¿Qué es pasar por ti?
– Es dejarte llevar por mí, hacia Él
– ¿Tú me indicarás cómo?
– Yo te llevaré, sin indicarte
– ¿Esto es algo directo?
– Ven a mí, e irás directo a Él
– Juan: ¿cómo puedo conocer más de ti?
– Siénteme, háblame
– A veces, igual que con Jesús, mi temor es estar imaginando estas charlas con mi mente. Nunca recibo una señal fehaciente de que Uds. me hablan
– Fe, la fe carece de señales
– ¿Y si me fe es poca, y necesito señales?
– Fortalece tu fe, para que no las necesites
– Concretamente, ¿cómo se fortalece mi fe?
– Tu fe se hace fuerte cuando caminas a Dios
– ¿Cuándo camino hacia Él?
– Cuando haces Su Voluntad por sobre la tuya
– ¿Cómo sé que hago Su Voluntad?
– Su Voluntad se hace cuando obras cosas buenas
– ¿Basta con hacer el bien?
– No busques hacer el bien. Busca al Señor tu Dios, con toda tu alma, y el bien será hecho.
– Pero para buscar al Señor con toda mi alma necesito fe
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– ¿Acaso el girasol busca la luz del sol con fe? No, su naturaleza lo lleva a buscar el sol.
Amado hermano: hazme nadar en ti. Si tú eres la llave a mi Señor, no me dejes fuera de la casa. Lo único que sé hacer es golpear tu puerta. Temeroso soy para entrar sin ser invitado: ábreme por favor, para que me muestres lo que debo ver. Soy tu mendigo, y cualquier dádiva que me des, será perfecta, pues sé que de ti sólo puede provenir lo bueno.
– Juan: aún no entiendo el por qué debo preguntarte sobre Hermes Trimegisto. ¿Me puedes aclarar esto?
– La luna tiene dos caras: una iluminada, y otra en penumbras, pero no son dos lunas
– ¿Qué tiene que ver esto?
– La misión del Redentor tiene dos caras. Una visible y otra oculta
– ¿Es este ser la cara oculta?
– Mis hermanos y yo trabajamos en la penumbra para que el Señor aparezca en la Luz.
– Pero aún no me dices quién es Hermes. ¿Quién es?
– Un hermano en ascenso.
– ¿Pero es uno o son tres?
– Tres y Uno.
– ¿Qué relación tienen contigo?
– Pertenecen al mismo aspecto de la misión sagrada
– ¿El aspecto desconocido?
– El lado que no se ve
– ¿Y qué hay en ese lado?
– El Plan
– ¿Qué es el Plan?
– Lo designado por el Padre para el Hijo del Hombre
– ¿Estos designios tenían que ver sólo con Jesús?
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– No
– Juan: estoy confuso. ¿Cuál era su misión exactamente?
– Preparar y acompañar la llegada del Hijo
– ¿Cómo lo hicieron?
– Abrimos el velo para que un poco de Luz penetre en la Tierra, para que quienes pudiesen ver no fuesen cegados.
– ¿Cuál era el velo?
– El mismo que siempre recubre a la Humanidad
– ¿Este velo proviene del Mal?
– Hay hijos de la Luz, e hijos de las tinieblas. El mal extiende su mano para dominar el mundo.
– ¿Cómo lo combatieron?
– Con Luz
– ¿Qué hace que la Luz prevalezca sobre la tiniebla?
– La Luz existe desde siempre, es eterna, no nacida.
– ¿Cómo es posible entonces que la tiniebla la limite?
– La tiniebla no la limita en verdad: sólo la oculta a los ojos que miran. La Luz nunca deja de ser.
– ¿Esto es que la tiniebla sólo puede reinar en sitios como este, donde los hombres aún no ven la Luz?
– Cuando el hombre Sea en la Luz, no necesitará verla, ni buscarla
– ¿Y mientras tanto?
– Debe buscarla, para que la Luz le sea revelada, y la tiniebla muera en él.
– ¿Qué es buscar la Luz?
– Es lo que hace el girasol en los campos
– Pero yo soy hombre
– Si eres sencillo como un girasol, encontrarás aquello para lo que naciste
– ¿Cómo me vuelvo más sencillo?
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– Sé libre
– ¿Dónde encuentro la libertad?
– Donde ya no haya sitio, allí está la libertad. Donde la Luz sin límite, allí la encontrarás.
– ¿Me llevarás a ella?
– Tus pasos te llevarán, por eso no dejes de caminar jamás
– Gracias Juan.
11 de abril de 2000
Juan, hermano mío: te pido perdón por mi pequeñez, pues cuando tu mensaje llega, lo plasmo en estas hojas, y permito a mi temor que se infiltre para dudar de si eres tú o mi mente a quien escucho. Le prometí al maestro no preguntarte más esto ni a ti ni a Jesús. Por lo tanto, si mi mente duda, pues que sus dudas sean las nubes, y tú sigue siendo el aire que no puede ser tapado por las nubes. Ellas estarán, pero por sobre ellas estarás tú. Sigue enseñándome para mi crecimiento y la alegría de quien vela por mí a cada instante. Amén
– Juan, quiero seguir profundizando sobre el misterio de Hermes Trimegisto. Se me ha hablado de que así fue llamada la conjunción de los tres grandes conocimientos, de Arabia, Egipto e Israel. Que este conocimiento es hermético, y de ahí el nombre Hermes, y que Trimegisto son los tres magisterios. ¿Puedes hablarme de estos tres conocimientos?
– Son la verdadera ciencia.
– ¿Para qué es esta ciencia?
– Esta ciencia es todo lo secreto para el hombre
– ¿Debe conocer el hombre lo secreto?
– Sólo algunos hombres penetran lo que por Dios es dado
– ¿Este conocimiento es directo de Dios?
– El Conocimiento verdadero es Dios
– ¿Y ellos poseían este Conocimiento?
– Cada uno era maestro. Cada uno en un misterio.
– ¿Por qué no le fue dado esto sólo a uno?
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– Así fue dispuesto, mas ellos enseñaron luego los tres conocimientos a algunos
– ¿Tú Conociste esto?
– Conocí a Dios
– ¿Ellos te enseñaron?
– Dios me enseñó a través de ellos y a través de otros
– ¿Tuviste en ti entonces estas tres llaves?
– Las tres llaves se convirtieron en una sola, que abre la Gran Puerta
– Juan, ¿compartían tú y Jesús este aprendizaje?
– Compartimos muchas cosas en esta Tierra
– ¿Eran ambos totalmente conscientes del Plan?
– Cada uno cumplió la parte que debió ser cumplida
– Amado hermano: ¿nunca tuviste dudas sobre lo que hacías?
– La duda fortalecía mi fe
– Aún no entiendo el por qué debo preguntarte esto, pero como me fue dicho, eso hago. ¿Puedes especificarme cual era cada uno de sus magisterios?
– La ciencia, la cábala, las leyes astrales y del universo
– ¿Qué conexión había entre ellos, Jesús y tú?
– Cuando el Verbo encarna, hay seres que siempre acompañan su misión
– ¿Es esta misión reiterativa, o sea, siempre vienen a hacer lo mismo?
– La misión es una sola, en diferentes épocas
– ¿Cuándo finaliza vuestra misión?
– La misión no tiene fin
– Me refiero a la misión específica del Cristo
– No finaliza
– ¿Hubo un principio donde se planeó esta misión?
– No dentro del tiempo, sino en la eternidad
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– Tú sabes bien que yo estoy inmerso en el tiempo. Para mí, el mañana aún no ha llegado, y el ayer ya no existe
– Por eso debes sentir la eternidad, para que los conceptos no te atormenten
– Mi buen hermano: si yo sintiese la eternidad, dejaría probablemente de ser humano
– El hombre puede sentir la eternidad
– Pero no puede habitar permanentemente en ella
– Tú eres eterno
– ¿No tuve yo un principio, como semilla impura?
– Tu principio fue en la eternidad
– No entiendo esto bien
– La eternidad no debe ser entendida
– ¿Pueden las ciencias de estos maestros de los que hablamos, esclarecer estos misterios?
– Estas ciencias develan todo misterio para el hombre
– Qué es primero: ¿conocer estas ciencias para conocer a Dios, o conocer a Dios y obtener la ciencia?
– Si conoces a Dios, lo conoces todo
– Hazme conocer a Dios entonces Juan
– Eso hacemos
– ¿Por aquí se conoce a Dios?
– Este es el camino
– Quien no anda este camino, ¿conoce igual a Dios?
– Dios ama a todos sus hijos, y designa un camino para cada uno
– ¿Estuvieron tú y Jesús entre los esenios?
– Sí
– ¿Qué aprendían allí?
– Se nos proporcionaba lo necesario y nosotros a ellos
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– ¿Jesús y tú hablaban a menudo?
– Nos comunicábamos en espíritu
– Vuestra vida fue corta
– No existe largo o corto en la eternidad
– Juan, ¿me enseñarás los misterios?
– Todo misterio te será develado a su tiempo
– ¿Para qué vivo Juan?
– Vives para hacer la Voluntad de tu Padre
– ¿Cuál es esa Voluntad Juan?
– Que se cumpla lo designado para ti
– ¿Qué es lo que se ha designado?
– Que ames, que seas sencillo, que vivas, que te encuentres con Jesús
– ¿Por qué no me he encontrado con Él?
– Te has encontrado, sólo que no lo has visto
– ¿Por qué no le he visto?
– Porque aún no es tiempo
– ¿Lo veré?
– Para eso naciste
– ¿Es necesario vivir esta vida para verlo?
– Para ti lo es
– ¿Cuánto falta para que lo vea?
– Un tiempo
– ¿Puedes decirme cuánto es ese tiempo?
– Lo necesario
– ¿En años, vidas, cuánto es?
– Depende de ti
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– ¿Si quisiera verlo ya?
– Una parte de ti aún no quiere verlo
– ¿Qué parte es ésa?
– La que debe crecer y madurar
– ¿Depende de mí que esa parte madure?
– De tu fe y esfuerzo
– Gracias Juan. Te hablaré mañana.

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