Como enfrentar los temores

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Siempre podemos enfrentar todos nuestros temores a través de la percepción divina y esto sucede en todo momento. Cuanto más concentrado en su magna presencia, es más el efecto que produce en nuestras vidas. Si tomamos los puntos más difíciles de sortear en un principio, nos encontraremos con grandes obstáculos. Estos obstáculos nos dicen que aún no hay maduración suficiente para su realización. En general siempre estamos forzando el cambio y la transformación porque nos desespera el hecho de vernos sufrir y al mismo tiempo que los demás sufran en consecuencia. Pero el cambio y la transformación deben llegar a su debido tiempo, sabiendo por dónde ir. El sufrimiento que se ve a partir de un intento de cambio se debe a la poca madurez para que se pueda lograr su purificación. Y como somos ignorantes, siempre estamos forzando situaciones para evitar el dolor. Es como un mango no madurado, si lo comemos nos indigestamos. El ansia de comer hace que cometamos ese error. Y el apresuramiento en el trabajo interno se debe al sufrimiento que experimentamos. Pero al no haber madurez lo único que hacemos es aumentar la perturbación. El nivel de madurez es creado en circunstancias en las cuales esta creación de la pasionalidad es intencionado, mientras dure la experiencia de la intencionalidad la madurez no puede llegar. Como las pasionalidades ciegan al ser humano, no existe un límite de tiempo para esa maduración. La experiencia del deseo convertido en placer hace intencionales las experiencias. Por ello la durabilidad depende de la experiencia interna, no la de la inmadurez de esta pasionalidad. Uno debe comprender que no debe despojarse completamente de todo el ropaje que ha sembrado en la vida necesariamente, pero sí, uno debe despojarse del sufrimiento del pasado que es el que arrastra a todos los demás pesares del mismo modo que una locomotora arrastra un gran número de vagones. Pues si enfocamos nuestra vida a los frutos del árbol y no a la semilla que posee el conocimiento, deambularemos de aquí para allá tratando de quitar esto, de agregar aquello. Lakshahara Ji

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