I – NAIMISARANYA

NAIMISARANYA

Caminaba rápidamente por la ladera del sur de la montaña Himavan. Se hallaba solo; exploró la distancia y vio una delgada espiral de humo que se elevaba en el espacio. El lugar no se encontraba distante. Sus pasos fueron ahora más rápidos y pronto llegó a un conjunto de chozas donde se divisaban techos de paja.

Sí, él había llegado por fin a Naimisaranya. Un grupo de sabios o Rishis lo vieron llegar y lo rodearon con infinita alegría dándole la bienvenida. Ofrecieron al caminante arghya y padya, agua y leche. De ese modo, se aseguraron que el viajero estuviera fresco y se sintiera descansado luego de su larga caminata. Hablaron entonces en tono humilde.
Saunaka, el líder del grupo se presentó frente a él con sus manos unidas y dijo: “Nuestra ermita se honra con la visita del gran Ugrashrava, el hijo de Romaharshana. Vyasa era el Guru de tu padre y con ese Gran Vidente él ha estudiado todos los Puranas. En cuanto a ti, eres famoso como el Sutapauranika y todos nosotros estamos anhelosos de sentarnos a tus pies y escuchar las historias que tan bien conoces. Por favor, háblanos de ellas”.

Suta sonrió y dijo entonces: “Escuché decir que todos ustedes se encontraban comprometidos en realizar el Brahma-Satra, un yajña que duraría por mil años. Dvapara, la tercera parte del tiempo ha pasado, y Kali llegó por fin. Con el arribo de Kali, la Tierra se tornó hogar del Adharma, de la no verdad, de la injusticia, y de todos los infinitos pecados que son sirvientes de Kali. Este sagrado lugar, según yo se, no puede ser tocado por Kali, y es por eso que me he dirigido hasta aquí. Díganme qué puedo hacer yo por ustedes y haré lo mejor para complacerlos”.
“En este estado de la Tierra regido por Kali lo que ha hecho que temamos el futuro”, dijo Shaunaka. “El hombre ya no tiene una vida de cien años. Las enfermedades le roban su juventud y su muerte es prematura. Su cuerpo físico es golpeado por muchos males; su mente se halla oscurecida por kama, krodha, lobha, moha, mada y matsaria, lujuria, ira, avaricia, ilusión, orgullo, envidia; los seis grandes enemigos del Hombre, además de otros pequeños males. El intelecto del Hombre se halla obnubilado por la ignorancia.
Si él anhela emerger de esta ilusión llamada Mâyâ, si busca salvar su alma de esta vida pecadora sobre la Tierra, debe estudiar los Dharma-
Sastras, los Puranas y los Vedas. Pero el Hombre de hoy día no tiene tiempo ni inclinación para esta clase de estudios que son tan buenos para él. Por favor, déjanos, por lo tanto, conocer un simple kavya, un simple poema, estudiando al cual, el Hombre se pueda tornar puro y bueno y quedar liberado de la esclavitud de karma. El Señor Krishna es la encarnación del Señor Narayana, y Él estuvo sobre la Tierra durante el Dvapara-Yuga. Luego nos abandonó y regresó a Su Morada celestial, y con Él se fue también el Dharma, o sea, la rectitud. La gente busca a tientas en la oscuridad llamada Ignorancia, por lo tanto, de ti depende, ¡oh divina criatura!, que nos digas dónde ha encontrado refugio el Dharma después de la desaparición del Señor Krishna”.
Ugrashrava se sintió complacido con esta pregunta, sonrió a todos y dijo: “Yo os diré dónde se puede hallar la rectitud, dónde ella ha encontrado refugio luego que nuestro Señor Krishna abandonara la Tierra. El Sol se ha elevado: el Sol que disipará las tinieblas en la mente del Hombre durante esta pecadora Edad de Kali. Y ese Sol es el Bhagavata Purana compuesto por el Sabio Vedavyasa. El Bhagavata nos contará la historia del Señor y de todos los Avataras en los cuales Él encarnó para establecer el Dharma sobre la Tierra. Él es el infinito, el Incomprensible, no esclavizado por cosa alguna: no atado por las cadenas de causa y efecto que hacen al Hombre ordinario, vivir enteramente janma después de janma en un círculo interminable. Él se encuentra más allá de todo esto. Pero el Hombre no es suficientemente bueno o grande para realizar al Señor. Él solamente puede verlo a través de los ojos humanos, percibirlo tan sólo a través de los sentidos y comprender las cosas tan sólo con la ayuda de su intelecto. Nos acercamos a Dios con los ojos de un Hombre nacido de mujer. Le otorgamos al Señor cualidades que tratamos de medir según nuestras  normas. Conociendo todo esto, el Señor, en Su infinita misericordia, ha asumido en el pasado, formas de criaturas vivientes a fin de que
podamos verlo. A través de estos descensos en el mundo de los Hombres, el Señor nos ha ayudado una y otra y otra vez. Él ha establecido el Dharma siempre que existió la amenaza de que el Ser sea eclipsado”.
“La contemplación de lo Absoluto no puede ser posible para el hombre actual, quien se halla subyugado por los pecados que lo acosan. Pero aún el más terrible de los pecadores puede ser salvado si escucha las historias del Señor y de Sus muchos Avataras. El Bhagavata es justamente eso. El sendero que nos lleva al Señor es el de la devoción, es el Bhakti-Marga. En realidad es Bhakti lo que vemos como un cordón dorado uniendo a todos los Avataras. El Bhagavata es un hilo de cuentas, el cual, como el Japa-Mala, nos ayuda realizar al Señor y llegar hasta Él. Vyasa compuso este Purana como su última contribución para el bien del mundo. Os diré cómo él mismo ha sido escrito”.

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