Que es la espiritualidad

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Siempre tenemos que hablar por la experiencia directa de cada uno. Es muy difícil dogmatizar. Dogmatizar no lleva a ninguna parte.

Por experiencia personal, uno se da cuenta de que hay algo más que esta parte corporal. Y mucho más que esta forma mental.
Uno debería preguntarse primero si llamo espiritualidad a aquella percepción que muchos designan como Dios o energía divina o divina Madre. Pero en realidad lo que uno percibe como espiritualidad, es la conciencia de la energía fluyendo por todas partes en uno. Y esto requiere de un gran esfuerzo.
Pero de todas maneras, espiritualidad es una palabra como cualquier otra. Cada uno recibe la experiencia del modo que puede, según el sacrificio y según la entrega que tenga. Pero espiritualidad es lo mismo que decir cualquier otra palabra. La experiencia directa es lo que vale. La experiencia de todos puede ser también lo que llamamos mundanalidad y es correcta para cada uno de ustedes. Lo importante es saber si esta corriente energética que se hace consciente en mí, fluye lo suficiente como para permitirme comprender que esto que estoy viviendo llamado naturaleza relativa, es lo único o si hay algo más detrás de todo esto.

Únicamente a través de la experiencia directa se puede lograr la llamada espiritualidad. Es el aspecto más interno de esta forma burda que llamamos naturaleza relativa. Hay algo más; evidentemente, pero en general no me gusta ponerle nombre a las cosas, no me interesa atribuirle ninguna designación. Si no, cometemos el error de convertirnos en un atributo con el nombre que ponemos. Entonces yo me vuelvo espiritual y tú te vuelves mundano o material. Y eso no le sirve a nadie. La experiencia directa muestra al hombre el progreso interno como factor preponderante como para estar en este mundo sin mancharse. Se puede lograr al final del camino: “hacer todo sin mancha alguna, sin ningún propósito”. Es como entrar a un cuarto lleno de hollín y salir sin hollín. A eso le podemos llamar espiritualidad. Pero sería bueno no considerarse espiritual en lo más mínimo. La experiencia interna fluye por todas partes, donde miremos hay experiencia interna, pero ser espiritual no me parece correcto porque nos pondríamos en un lugar que no sería beneficioso para nadie, y además aumentaríamos la lista de designaciones y propósitos para nuestra vida.

La espiritualidad pasa por la aceptación de que hay algo más allá del cuerpo físico y mental, y que aquellas cosas que puedo pensar a un nivel relativo se pueden profundizar mucho más. Y así adquirir una experiencia directa a través de la forma, luego de la parte conceptual y, al final, de la parte sustancial de cada cosa. Concebido esto, el hombre de algún modo se emancipa. Puede llamarse espiritual o no. Pero no hay duda de que la emancipación se produce desde la persona más oscura a la persona más luminosa, eso es espiritualidad.
No debemos tomar atributos. Hay espiritualidad en cada uno de nosotros. Y cada uno va a tratar de revestirse de ella y hacer que la espiritualidad que hay en el hombre emerja a través de lo que la mente nos muestra. Poder así purificarse, mejorar y dar pasos hacia lo que se llama trascendencia. Es importante admitir que la espiritualidad que mora en uno y el ser espiritual son cosas diferentes. Una purifica y la otra hipnotiza. Creerse un ser espiritual no es nada más que una proyección del yo. Y considerar que hay fuerzas internas llamadas espirituales que moldean al hombre mismo, es conocimiento.

Todo el mundo tiene conocimiento de Dios, o de la energía divina, y cada uno de acuerdo a su entrega irá desandando ese camino. Es importante ser simple y sencillo en el desarrollo interno. En el desarrollo externo hay demasiados tropiezos. ¿Cómo desarrollar el camino espiritual si estoy separado por la mundanalidad? Llegado el momento en que uno fluye completamente y la energía no se muestra estancada, ya no hay mundanalidad y espiritualidad, sólo la energía fluyendo por todas partes. Así que, espiritualidad por un lado y el atributo de ser espiritual, por otro. Uno tiene que discernir que la espiritualidad es un gozo inefable, y que de un modo ininterrumpido puede purificar su vida a través de ese gozo.

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