Ilusión y desilusión

ilusion-y-desilusion

Ilusión y desilusión

Cuando te enamoras, te ilusionas. Todo es un estado donde ves al otro como el complemento perfecto. Como tu otra mitad exacta, la que te complementa. Es tan vigorizante que no te lo puedes casi creer. PARECE MAGIA!
Y lo es
Es como un truco
El deseo hace que todo tu organismo segregue sustancias que te hacen sentir en las nubes. Y tal como el vino o las drogas, su efecto tiene un tiempo.
Hay que trascender la ilusión para ver la realidad.
Hay que trascender las distintas realidades para dejar atrás el punto de vista.
Hay que trascender los puntos de vista para dejar las discusiones y especulaciones vanas.
Hay que trascender la especulación para alcanzar la Verdad.
En definitiva, si te ilusionas, te desilusionarás.
Si pones en muy alto concepto a alguien, cuando este no satisfaga tus expectativas, empezará a pensar mal de él.
Te frustrarás, te ofuscarás, condenarás a la persona.
Y del estado que parecía hermoso y elevado, caerás a un abismo donde todo parece ser decepción.
Ese es el juego del ego:
Parece o que estás en el cielo, o estás en el infierno.
Siempre tienes que estar en algún lado y de algún modo. Siempre tiene que suceder algo nuevo que te mantenga atrapado, cautivado, fascinado.
Para el ego, no puedes simplemente “SER”.
Tiene que haber algo más. Si no, se aburre, se decepciona, se frustra, se ofusca, se encapricha, se inquieta, porque no puede proyectar sus películas favoritas.

Cuando Jesús predicaba en los montes, las multitudes judías lo seguían maravillados. Y cuando llegó al templo de Jerusalén a sus 33 años, pusieron palmas en su camino, lo llevaron en andas y lo consideraban el Mesías, el que los iba a liberar.
Los judíos esperaban un líder que aniquilase a los romanos. Jesús los quería liberar interiormente, en su espíritu…. pero ellos no querían eso, no les interesaba. Querían que aplastase al Imperio.
Como Jesús no cumplió tales expectativas, a los pocos días, fue clavado en una cruz, antes azotado, escupido, vilipendiado, insultado, juzgado como el peor de los criminales. Además eligieron soltar a Barrabás en vez de a Jesús, un asesino de guerrillas que prometía liberar al pueblo de los romanos.
Los judíos no fueron liberados por Barrabás nunca, pero ultrajaron al ser humano más puro que encarnó en la Tierra.
Se desilusionaron, se frustraron, se ofuscaron….su ego no obtuvo lo deseado, y entonces el ego de las masas sumado, se convirtió en una fiera devastadora.

El manso cordero de Dios fue sacrificado, y aún así el ego no obtuvo lo que quiso. NUNCA PUEDE OBTENERLO. El ego quiere magia, no quiere La Verdad.

Planteémonos AQUI y AHORA qué queremos: si la magia de la ilusión, o simplemente la VERDAD:
Y sé VERAZ, porque no importa lo que respondas: La Verdad alcanzará tus días y tus noches, y la ilusión te abandonará en medio del desierto hasta el próximo espejismo.

Busca el Oasis en ti. Se llama: SER

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *