El Dios del miedo

El Dios del miedo

EL DIOS DEL MIEDO

Te has preguntado alguna vez como te relacionas con Dios? Cómo te han enseñado a comunicarte con Él? De qué manera oras?

Si miramos, salvo raras excepciones, el Dios que concebimos en un Dios Salvador. Un Dios que nos protege del mal, que cuida de nosotros, que nos abastecerá de lo que le pedimos si sabemos orarle.

Esta concepción de Dios, lamentablemente, nace del MIEDO, y de no ser concientes de Él.

Necesitamos a Dios, es decir, necesitamos del BIEN para que el MAL no nos toque, dañe, lastime, hiera o aceche. Usamos a Dios en nuestra mente como un talismán de protección. Sentimos que si nos unimos a Dios, el mal estará lejos de nuestra vida.

Este concepto “utilitario” de Dios, habla más de nosotros que de Él. No nos acercamos a Él para amarlo y DARLE todo lo que podemos darle. Nos acercamos a Él por miedo, para PEDIRLE, para IMPLORARLE, para ROGARLE, de rodillas, que nuestros anhelos y deseos sean concedidos.

Donde está la ACEPTACIÓN y la CONCIENCIA en esta relación? Somos como niños llorando ante su madre cuando algo no se nos otorga. Nos enojamos como el niño se enoja con su madre, y creemos que Dios es injusto si las cosas no son como queremos. Si enfermamos o alguien enferma, de manera inmediata casi, empezamos a pedirle a Dios que lo salve.

el dios del miedo

Nuevamente, esto habla más de nuestro miedo, que de Dios.

No nos relacionamos con Dios diciéndole: Señor, haré todo por ti, aunque mi vida no me satisfaga. lo haré porque mi vida te pertenece  y te mereces todo mi amor y entrega.

Sólo los hombres a los que llamamos “santos” se comportan de ese modo, y les hemos llamado “santos” precisamente para poner una distancia entre ellos y nosotros, para que se tornen ideales inalcanzables y muy místicos, para que ellos sean los elegidos y nosotros seamos “del montón”.

De ese modo, logramos ponerlos tan lejos que nunca seremos como ellos, y podremos seguir cómodamente en nuestra relación de DAR para RECIBIR, o simplemente PEDIR todo el tiempo, y alguna vez agradecer por lo que se nos concede.

La pregunta sería entonces: somos los hijos de Dios o hemos adoptado al MIEDO como Padre?

Namasté

3 comentarios sobre “El Dios del miedo

  1. Un comentario acerca de nuestra realidad espiritual. No pasamos de los 3 años (espiritualmente) solamente pedimos. Las iglesias estan llenas de pedigüeños, no de personas que busquen un lugar para estar con Dios.Nuestros problemas cotidianos se los pasamos a Dios buscando que nos sean arreglados, tenemos miedo a la responsabilidad de ser dueños de nuestra vida y enfrentarnos a nuestros propios problemas.

  2. Desgraciadamente solo nos enseñan a pedir o mas bien nos condicionan y despues es terrible el no darse cuenta de este condicionamiento para poder permitir que se vaya.

  3. Desgraciadamente el Dios del miedo es un invento de las religiones y en especial de la nuestra, de la cristiana. Nos han inculcado un Dios que castiga, un Dios que premia, un Dios que sólo utilizamos para pedir y no para agradecer. Ese es el Dios que interesa a las organizaciones religiosas, porque de esa forma ellos tienen el poder, tienen la potestad, como representantes de ese Dios de perdonarte y de preparar tu camino hacia la salvación, hacia Dios.
    ¿No os hace gracia, verdadera gracia que tengamos necesariamente que pasar por un sacerdote para que a través de la confesión Dios nos perdone los pecados?, ¡fijaros que poder tienen!, sólo ellos, los representantes de la Iglesia tienen el poder de salvarte. Eso es lo que pretenden las Iglesias, tener un enorme poder sobre nosotros, así nos pueden dominar y así lo han conseguido a través de los tiempos.
    Y ese poder sólo se consigue con un Dios del miedo, con …. o haces esto que te digo o de lo contrario Dios te castigara, o pasas por mi aro o de lo contrario irás al infierno, a las llamas eternas.
    Yo creo en un Dios de Amor, en un Dios del eterno perdón, en un Dios que siempre tiene los brazos abiertos seas lo que seas y hagas lo que hagas, en un Dios de la felicidad. ¿Es que los humanos, nosotros, que perdonamos constantemente a nuestros hijos, hagan lo que hagan, y los amamos hasta la muerte aunque no se lo merezcan, somos mejores que Dios?, ¿Dios nos va a condenar al fuego eterno por haber sido malos?, ¿por no haber seguido las leyes de la Iglesia?.
    Dios es AMOR, y a Dios no hay que temerle, lo que deberíamos hacer todos los días es agradecerle lo mucho que nos ha dado, darle las gracias por haber tenido la oportunidad de vivir.
    Namaste

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