El conflicto de deberes

El conflicto de deberes

En la versión del Baghavad Guita de acuerdo a Ghandi, el autor realiza esta introducción: “NINGÚN CONOCIMIENTO PUEDE SER ALCANZADO SIN SER BUSCADO, NI LA TRANQUILIDAD SIN AFANARSE POR ELLA, NI LA FELICIDAD SINO A TRAVÉS DE TRIBULACIONES. TODO INVESTIGADOR, EN UN MOMENTO U OTRO, TIENE QUE SUFRIR UN CONFLICTO DE DEBERES, UN VUELCO DEL CORAZÓN…”
Lakshahara dijo cerca de 1990: “el instructor comprende la esencia y los aspectos del alumno, y no sólo puede ponerse en su lugar, sino que si lo considera según la Ley, le es posible tomar karmas de éste para allanar su camino hacia la Luz. Pero es muy difícil que suceda al revés. El alumno no podrá comprender ni penetrar la esencia del instructor hasta que pueda fundirse totalmente con él en el Uno. El instructor Ama como Dios que vibra en él, y no le importa a su Amor si el alumno es ladrón o prostituta, o rey o santo. Por eso, aunque me insultes o me detestes, o no me comprendas y te vayas, mi amor siempre estará ahí, intacto, para ti…”
“es muy notorio que estamos en occidente. Aquí, cuando al alumno no le gusta la enseñanza que impone el maestro, porque no la comprende, enseguida lo señala con el dedo acusador, su mente lo trata de farsante, y no le permite seguir trabajando. Si crees que las enseñanzas de Osho llevan al conflicto, te advierto que la forma que se me ha dado es cien veces más conflictiva que la de él. Si debo apuñalarte porque sé que eso te iluminará al instante, lo haría sin vacilar, y tú lo sabes. El instructor no debe dar explicaciones al alumno cuando su mente duda. En oriente, si el alumno duda del maestro, éste le dice: vete y no vuelvas hasta tu próxima vida, porque no te ha llegado el momento aún de tomar enseñanza. Muchas de las cosas que debo realizar, pondrán en total conflicto a tu mente, y no descansaré hasta que el último bastión de ego madure. Haré lo imposible para hacer que la mente de aquellos alumnos que creen haber alcanzado el estado de Paz, vean si hay enojo, ira, desconfianza, miedo, duda, decepción o ilusión. No puedo descansar mientras subsista alguno de estos elementos. Pero déjenme trabajar. No podrán nunca penetrar ni comprender mi esencia, y yo no puedo pasarme la vida dando explicaciones…”
“es el maestro quien encuentra al alumno y lo acepta como tal. Ambos se presienten, como hablamos la semana pasada, ¿recuerdas? Pero a mí ya no me importa si tú me crees o no o lo que diga tu mente de mí. Tú único deber en esta vida es aprender a disfrutar, y yo te llevaré conmigo en la venidera, al sitio que ha escogido el Señor para ti. En ese sitio ya nada podrá causarte dolor, y serás inmensamente feliz, pues eso ha querido el Señor para tu alma. Así que piensa lo que quieras, haz lo que quieras, y dentro de unas pocas décadas, cuando yo desencarne, al tiempo mínimo tú vendrás de mi mano, y yo te dejaré en ese sitio donde todo es puro…”

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